Cansancio extremo: cocinera de profesión, encontró la manera de revertir su malestar
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Criada entre Cádiz y Málaga, al lado de Gibraltar en el vértice sur de la Península Ibérica en España, fue la menor de tres hermanos y la única chica. "Mi infancia la pasé entre algodones. Todos mis recuerdos son buenos, a pesar de que hubo una época en la que no tuvimos dinero. Recuerdo que una profesora del colegio nos preguntó qué nos habían traído los Reyes. A mi ese año no me habían traído nada, porque no se podía. Así que me inventé que había recibido una bicicleta y así no tenía que dar explicaciones. Creo que desde pequeña tuve una mirada optimista de la vida y busqué la manera de salir siempre bien parada".
Hoy posa relajada para la cámara. De fondo, una cocina pulcra, cuidadosamente ordenada. A su lado, frascos de vidrio con legumbres, verduras, semillas y frutas. Ella sonríe, en el centro de la imagen, mientras se lima las uñas. Acaba de lanzar su último libro, Batch Cooking para Flexivegetarianos (Obelisco, distribuye Ediciones Urano) y aunque la portada la muestra relajada, la realidad es que Ana Moreno tuvo que recorrer un largo camino de introspección y transformación personal para alcanzar su bienestar.
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Elegir el rumbo
Cuando llegó el momento de decidir su futuro profesional, se volcó por la Administración de Empresas. Terminó la carrera y trabajó en una oficina bancaria durante un año, donde se veía forzada a vender productos a los clientes utilizando medio-engaños. "Era un ambiente muy competitivo con compañeros de oficina trepas y sin escrúpulos. Eso me puso muy triste y los domingos lloraba amargamente porque iba a comenzar la semana. Pedí ayuda psicológica y conseguí reunir la fuerza para abandonar ese camino profesional. Tuve la suerte de poder encontrar otro trabajo de inmediato, como administrativa en una empresa, donde al año, y debido a mi buen desempeño profesional, me ofrecieron un 30% de las acciones de la empresa".

En paralelo, Ana Moreno aprovechaba sus momentos libres para aprender y formarse. Desde chica la cocina había sido su gran pasión. Y la nutrición se había convertido en un gran campo de investigación personal desde que, a sus 13 años, quiso aprender sobre alimentación vegetariana para disminuir la ingesta de productos animales. Se formó como naturópata, coach nutricional, en cocina crudivegana con Matthew Kenney y Lalita Salas en el Instituto Ann Wigmore. "Fue una experiencia muy enriquecedora, Aprendí mucho, no sólo de sus enseñanzas, sino también sobre la manera de impartirlas. Además, estuve sola un mes en un hotel maravilloso en Tailandia, con clases solo por las tardes, lo que me permitió disponer de mucho tiempo libre para estar conmigo misma y practicar yoga e introspección". También comenzó a escribir libros, hacer consulta como terapeuta nutricional y a formar alumnos a través de cursos de nutrición y cocina vegetariana.
Volver a empezar
Sin embargo, en 2016, a sus 42 años, una serie de circunstancias personales la llevaron a bucear, una vez más, en las profundidades de su interior y buscar una salida para lo que le tocaba transitar. "Empecé a sentir un cansancio extremo, a tal punto que sentía que no podía continuar con mis actividades diarias. En ese contexto, también me separé por cuatro meses de mi actual pareja y comencé a tener menstruaciones muy abundantes, tanto que me impedían salir de casa".
Su ginecóloga recomendó quitar el útero. Había miomas que estaban produciendo un desarreglo hormonal y necesitaban controlar su crecimiento. "Y vale, es verdad que tuve bastante estrés pero, si estaba siguiendo la alimentación que yo enseñaba y creía perfecta. ¿Cómo podía haberme enfermado así? Tenía claro que para la solución había otras opciones menos agresivas y que no supusieran una mutilación. Y la realidad es que hacía falta una vuelta de tuerca".
En pocos días y gracias a sus conocimientos, Ana Moreno (@anamorenini) había modificado su alimentación, quería empezar un cambio y para ella resultó significativo: pasó de una alimentación vegetariana, casi vegana, a una alimentación flexivegetariana (con huevos y pescado) y baja en carbohidratos. A la semana, percibió beneficios: había evidenciado "mayor rendimiento cognitivo (más creatividad y mejor memoria y concentración), más energía, mejor descanso, mejor humor y buen ánimo. Aparte se erradicaron los sangrados uterinos producidos por los miomas y estos contuvieron su crecimiento".
Seguir un camino saludable es siempre una buena opción, y en su caso decidió contar todo lo que aprendió siguiendo un método fácil y accesible : "Ya lo hacían nuestras abuelas, nuestras madres y hasta nosotros lo hemos hecho sin saber que era batch cooking. Se trata de cocinar para comer más de una vez, así de simple. Es un modo eficiente de ahorrar tiempo y esfuerzo".

Y eso fue lo que plasmó en el libro. Una propuesta para empezar a comer sano y variado si apenas se dispone de tiempo y uno no sabe ni por dónde empezar. Además, se aprenden las pautas de combinación de alimentos para platos saludables de la Universidad de Harvard; qué hacer y, sobre todo, qué no hacer para evitar las digestiones pesadas; entender por qué la pirámide alimentaria que circula desde hace años está desfasada; o cómo evitar las tentaciones.
La idea entonces es preparar el batch cooking semanal, planificar y limpiar lo que se ensució, todo en un máximo de cuatro horas a la semana. Luego, simplemente se trata de hacer una planificación, escoger el menú del día, combinar alimentos y preparar el plato. Por ejemplo:
- Desayuno: batido de manzana y pera con leche de avena + pan sin gluten con palta.
- Almuerzo: crema de zucchini, brócoli, coliflor y puerros al curry con quinoa + ensalada de rúcula, tomates cherry y rabanitos con vinagreta de mostaza.
- Cena: garbanzos salteados con espinacas en aceite de coco con comino + calabaza al horno con orégano y coliflor al vapor.
"Casi todo el mundo asocia comer sano a comer productos light, leche descremada, yogures y cenar un omelette. Después de un tiempo, muchas veces cansados y sin notar resultados a nivel de salud, acaban desmotivados. Quise compartir lo que yo descubrí en este proceso: una forma para poder comer sano, con infinidad de variantes y para siempre. Y, algo muy importante por el ritmo de vida que muchos llevamos hoy día, cómo hacerlo invirtiendo sólo entre 3 y 4 horas a la semana. Cada día, me pongo a disposición de mis clientes buscando ser un instrumento para su bienestar".
Receta: tarta de chocolate negro y naranja
Ingredientes para 6 porciones. Para la base: 175 g de cacao en polvo, 50 g de nueces molidas, 100 g de harina de almendras, 75 ml de aceite de coco derretido. Para el relleno: 400 g de cacao en polvo tamizado, 25 dátiles remojados en 350 ml de jugo de naranja, 175 ml de aceite de coco derretido.
Procedimiento: para formar la base, mezclar todos los ingredientes con batidora. Disponer sobre una fuente cubierta con papel film para evitar que se pegue. Para hacer el relleno, batir todos los ingredientes y colocarlos sobre la base. Llevar a la heladera hasta que se solidifique. Servir.
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