
Chico Buarque
El 11 y el 12 presentará, en el Gran Rex, As cidades, su último álbum
1 minuto de lectura'
Chico Buarque. Rosa del pueblo/serenatero, poeta y cantor que abomina a los tiranos y alegra a tantos, tantos...", así lo definió Tom Jobim, uno de sus maestros. A los 54 años, el músico carioca Chico Buarque de Holanda, uno de los más lúcidos de su generación, cumple religiosamente con esa definición.
La coherencia artística domina sus más de 250 composiciones, que traslucen el alma de su pueblo desde que apareció en 1966 con la música y letra de "A banda". A partir de ahí se convirtió en un icono artístico apoyado en esas obras rayanas con la perfección, como Valshina, y otras que se transformaron en himnos de su época -cuando estaba proscripto por la dictadura militar de su país-, como A pesar de voce y Jorge Maravilha ; además de otras creaciones que lo ubicaron como obligado referente popular, como Oh qué será, para la banda de sonido de la película Doña Flor y sus dos maridos , basada en la novela de Jorge Amado.
Buarque se caracterizó por aunar en su poesía un pensamiento crítico y ser reflejo de los movimientos sociales y culturales de su país. Fue la voz de los que no tienen voz. Así creció, entre la tutela de Vinicius y Jobim, y su lenguaje renovador para la música popular brasileña (MPB), unió su voz al estallido cultural del Brasil de mitad de los años cincuenta, donde confluían el teatro Oficina, el Cinema Novo y el Grupo Opiniao.
Nunca abandonó sus primeras pasiones: el fútbol y la arquitectura. Eso lo volcaría a sus canciones, como su interés por las vanguardias artísticas, las culturas populares, los movimientos legítimos como el de los Sin tierra, y la poesía, que conformarían un discurso personal dentro de la MPB. Buarque siempre tuvo algo nuevo que decir y es la razón de su absoluta vigencia.
Canciones y novelas
As cidades , su último disco solista en cinco años (no se puede obviar su colaboración con la scola de samba de Mangueira, del año último) lo obligó a salir del ostracismo musical en el que suele recluirse durante largas temporadas para incursionar en la escritura de novelas ( Estorbo y Benjamín , son un ejemplo) obras de teatro, música para ballets contemporáneos o bandas de sonido de películas locales.
Esta gira, que coincide con la celebración de sus 35 años de carrera, lo traerá a la Argentina, el próximo 11 y 12, en el teatro Gran Rex, en dos jornadas que prometen ser únicas, y que saldarán la deuda con su presentación compartida hace dos años en el estadio de Ferro, junto a Silvio Rodríguez, Luis Eduardo Aute y Daniel Viglietti.
En esta oportunidad, este poeta, hijo de uno de los historiadores de más prestigio del Brasil, se ocupará de su actualidad, donde habla de la MPB, el rap y la sociedad brasileña, en la que suele hundir su filoso bisturí.
A los temas de su última producción como Xote de navegacao , Buarque le suma un repaso por una historia compuesta por más de una veintena de discos, entre los que se encuentran temas como Construcción. A esos clásicos el músico alterna tributos a sus influencias en Sem Vocé , de Jobim y Vinicius de Moraes, y guiños a contemporáneos como Pablo Milanés en De qué callada manera. Buarque ha sido uno de los músicos que supieron entender su tiempo. Después de una veintena de discos y más de tres décadas junto a la música -que compartió con Caetano Veloso, Gilberto Gil y Milton Nascimento-, este artista nacido en Río de Janeiro sigue reflejando las contradicciones y los conflictivos cambios del hombre y la sociedad brasileña.
Su obra ocupa un lugar significativo; cada aparición de un nuevo disco, cada palabra, es tomada como un acontecimiento cultural. Pero lo que más satisface íntimamente al artista carioca es cumplir con esa promesa que le hizo a su abuela cuando tenía sólo ocho años: " Ya estás vieja y no te veré más, pero seré cantor, para que cuando tengas saudades prendas la radio y me escuches desde el cielo ".
Chico suena en las radios. Es el noticiero musical brasileño.
Chico Buarque. El lunes y el martes, a las 21.30, en el teatro Gran Rex, Corrientes 857. Entrada, de $ 20 a $ 60. 4323-7200.






