
¿Es actriz? ¿Es conductora? ¿Es cocinera? No, es súper-Claudia-Fontán, la mujer que lo hace todo bien. Así, como si tal cosa
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Todos tenemos un muerto en el placard. O, en la jerga culinaria de Claudia Fontán, alias "la Gunda" ("cosas de familia, así me dice medio mundo"), a todos nos ha tocado alguna vez una faena.
"Mi primera vez en la tele fue en Sábados de la Bondad, el programa de Leonardo Simmons. Era bailarina y llevaba una letra del nombre del programa bordada en la espalda. Yo era una B". Entonces la Gunda se para, empieza a tararear la cortina y se da vuelta, como Susana en el aviso de Cadum, pero más despacio, y su risa va escalando hacia una carcajada contagiosa. "Lo más gracioso fue que me di vuelta tarde, a destiempo. Mamá tiene una copia de ese programa en VHS y dice que algún día la va a vender al mejor postor."
Nació y se crió en Hurlingham, la del medio de tres hermanas, padres separados desde temprano, madre aficionada a todas las artes. "Nos mandaba a estudiar danza, canto, zapateo americano, español, folklore…". Resultado: una hermana profesora de teatro y la otra, bailarina. Dice que no conserva amigas de la infancia (que eran casi todas chicas que querían irse para la Capital) y que sus mejores amigos los hizo en la facultad de Derecho, o cuando empezó a estudiar actuación: el cocinero Fernando Trocca, por ejemplo, o el también multifacético Humberto Tortonese.
"¡Qué linda época fue esa! Para ganar algo de guita empecé a trabajar como ayudante de cocina en restaurantes. Siempre me gustó cocinar y empecé a hacerlo de manera cotidiana cuando mi vieja se separó, tuvo que salir a trabajar y yo me puse a cocinar para mis hermanas. La cuestión es que, a los veintipocos, entré en Llers, ¿te acordás, allá en Demaría y Sinclair? Ahí lo conocí a Fernando. Había un jefe de cocina bastante tremendo que me ponía a hacer postres, y yo odio los postres. Hasta que un día vino a comer nada menos que Cavallo... En realidad, venía seguido y siempre pedía lo mismo: risotto de ranas. ¡Pero esa vez el jefe de cocina me pidió que lo hiciera yo! En la heladera había esos tachos altos de acero inoxidable, tipo floreros, donde van las salsas. Yo sabía perfectamente cuál tenía coulis de tomate, fondo de ave, grasa de pato, béchamel, etc. Pero ese día, alguien los desordenó. Cuando empecé a tirar con cucharón lo que yo creía era fondo de ave, noté que el arroz no lo chupaba. Y-me-quería-morir, porque era mi primer plato. Hasta que me di cuenta de que lo que había en el tacho era grasa de pato. Fernando me miró, y me dijo en voz bajita: ‘Tiralo y empezá de nuevo". La historia continuó, al punto de tenerlos a ambos frente a cámara en Trocca alla Fontán, un favorito de la grilla de elgourmet.com
El diseño de uno mismo
"Voy cambiando todo el tiempo en mi carrera, y a veces me pregunto si de afuera se verá como improvisación. Pero yo considero que el cambio es evolución. El año pasado trabajé todo el año para Pol-ka, en Solamente vos, y eso significa tooodo el día grabando. Así que este año no voy a estar en la tele. Hago radio: FM La 100, con Guido Kaczka, de 6 a 9 am. Me levanto a las 4 y media. Hay algo de levantarse a esa hora que fisura, pero después duermo una siesta cuando vuelvo a casa. Y lo mejor es que tengo todo el día para dedicarme a mi familia o a hacer lo que quiero."
Vive con Matías Aubi, publicista, y la hija de ambos, Antonia.
"Estamos juntos desde hace 15 años", me cuenta Matías. "Nos conocimos en Niceto. Yo fui a escuchar una banda; ella estaba con unas amigas. Desde ese día, no nos separamos más. Nos gusta mucho recibir gente en casa. La que cocina es, obviamente, la Gunda. Yo ambiento y pongo música".
"Algún día nos vamos a dar el gusto de poner un hotel. Fijate cómo es Matías, todo ordenadito, perfecto, jajaja. La cocina de casa es abierta a propósito. Somos cero de sentarnos a la mesa a esperar el plato hecho. Nos gusta estar con amigos en la cocina, yo voy sacando cositas, vamos tomando un vinito…"
Papas fritas con huevo y ¡good show!

Es una alegría ver la fruición morosa con la que Claudia vive cada situación. Se la nota tan presente probándose ropa, cortando una cebolla o leyendo un menú como charlando con alguien.
¿Con qué persona del mundo cenarías hoy, si pudieras elegir?
Con Anthony Bourdain. Soy muy fan. Me gusta su ironía, su inteligencia. El otro día dijo en el programa algo a lo que adhiero: ‘Si querés hacerte amigos en un país nuevo, nunca digas no a lo que te ofrecen’. Veo el programa de él en Islandia y te juro que me río con ruido. Lo quiero muchísimo, lo quiero. O también me gustaría estar en Laguna Garzón con Francis Mallmann y que me hiciera unos huevos fritos. Sólo eso. Mi comida favorita son las papas fritas con huevo frito."
¿Trabajaste sólo por plata alguna vez?
¿Viste ese momento en que te quedaste en rojo mal y no sabés cómo vas a hacer? Bueno, yo tuve la suerte de que en esos momentos justo alguien me llamara para hacer algo. Me gusta lo que hago, tengo el trabajo que quiero, me convoca gente linda que admiro y respeto. Y también lo hago porque estamos en edad de producir, ¿o no? Trabajar está bueno, aunque pareciera que hoy el más vivo es el que trabaja menos.
¿Y qué, de todo, es lo que más te gusta hacer?
Tele. Creo que todavía estoy potable para la cámara, pero cuando me digan que me tengo que estirar o poner demasiado corrector de ojeras, ese mismo día me retiraré a cocinar.
Texto: Carmen Güiraldes





