
Colección a la escocesa
Con los castillos, colinas verdes y leyendas fantásticas de Edimburgo como escenario, los chicos de Mimo & Co se divirtieron y mostraron la campaña otoño-invierno
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EDIMBURGO.- Llueve. El viento helado surca la cara y apenas deja ver el castillo real que se levanta en la colina. Pero sólo hay que esperar unos minutos. Cinco, para ser más precisos. Es el tiempo, dicen, que tarda en cambiar el clima en una ciudad llena de magia e historia. Tienen razón los escoceses. En pocos minutos sale el sol, y la ciudad se torna más cálida, a pesar de los grados bajo cero.
En la capital de Escocia se respira aire medieval, con una arquitectura en la que predominan las construcciones de piedra, las calles mínimas y laberínticas. La ciudad se levanta sobre colinas, y en esos desniveles ofrece postales panorámicas del castillo que se edificó sobre un volcán extinto. En los alrededores de la posada real, preferida por María Estuardo, un grupo de chicos muy bien vestidos juega a sacarse fotos. Son los modelos de Mimo & Co, la etiqueta de indumentaria infantil que, como todos los años, busca el lugar en el mundo que más se identifique con su colección.
Esta vez, llegaron a la capital escocesa atraídos por el encanto del verde intenso de sus colinas y de la ciudad, dividida en The Old Town (ciudad antigua) y The New Town (ciudad nueva), ambas declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. "La combinación de lo urbano y rural me llamó la atención, con ese contraste de verde y de las construcciones de piedra. También la ruta de los castillos", dice Gerardo Garcea, director de Imagen y Producto de Mimo.
Es más. Para una de las locaciones se alquiló el Dundas Castle, de 14 habitaciones, para fascinación de Joaquín (11 años), Chiara (9), Segundo (9), Juana (7) e Iñaki (6). Pero esta vez cambió la mirada de la campaña. La fotografía estuvo a cargo de Emanuel Garcea, nieto de Noemí Mimo Erejomovich, fundadora de la marca. ¿Por qué? "Queríamos imágenes más espontáneas, en las que los chicos la pasaran bien, y que se note. Y él tiene mucha sensibilidad para captarlo", agrega Gerardo, papá del flamante fotógrafo.
El buen feeling entre Emanuel y los mini modelos es instantáneo. "En las fotos, los chicos están jugando, saltando, en acción. Dejamos que ellos interactúen", explica. Mientras habla, lo mira de cerca y siempre con la mirada encendida de orgullo, su mamá, Sandra Erejomovich, directora del Departamento de Marketing y Eventos.
Leyendas y más
En la ciudad, cada acontecimiento, personaje o anécdota tiene un bar que lo representa. Y hay unos cuantos. Como el Deacon Brodie’s Tavern, inspirado en un ciudadano famoso por su doble cara: de día, un concejal ilustre y, de noche, un jugador empedernido devenido en ladrón.
Sólo quedan mínimos vestigios de la muralla defensiva que dividió la ciudad antigua de la nueva. Se levantó en 1400, no sólo para evitar invasiones sino para prevenir la peste negra. Pero su efecto fue contrario: puertas adentro, la ciudad creció en altura y se generó hacinamiento en edificios de hasta 14 pisos construidos en madera, que no lograron sobrevivir al gran incendio de 1824.
Haciendo honor a sus cervezas y whisky, también alrededor de la antigua muralla proliferaron los bares, como Last Drop (Ultima gota) en conmemoración al último trago que tomaban los ciudadanos antes de dar el paso definitivo al otro lado de la muralla. O The tax, por el impuesto que debían pagar los que intentaban ingresar a The Old Town.
Pero uno de los bares que más atrae a los turistas, y que inspiró a varios escritores y hasta una película, es el Greyfriars Bobby’s Bar. Se trata de un homenaje a un perro fiel que visitó la tumba de su dueño por 14 años. En ese bar fueron fotografiados los chicos de Mimo & Co, disfrutando una chocolatada y secretos compartidos. Y vistiendo abrigos en composé con polleras, camisas y pantalones en colorado, gris, verde, azules y marrones. En total, la colección invierno cuenta con seis líneas; herencia, sport, college, urbana, militar, country y denim.
En cada paleta no podían faltar las rayas y, claro, los estampados escoceses. Un género que predomina en las vidrieras de la Princess Street, o de la Royal Mile, camino que conduce del castillo al Palacio de Holyrood.
En la tierra de las faldas kilt, sorprende ver que los principales seguidores de la tradicional prenda son los hinchas de fútbol o de rugby, que alientan a sus clubes en la cancha con sus correspondientes camisetas y siempre en falda de tartán. Y también los guardias reales que, en el castillo, no dudaron en fotografiarse con los chicos de Mimo & Co.
Historias subterráneas
Muchas de las historias vibran en Grassmarket, la plaza central cubierta de adoquines, donde se concentraban la compra y venta de ganado... y las ejecuciones en la horca. Cuenta la leyenda que Maggie Dicksons fue una adúltera que, luego de sobrevivir a la horca instaló un bar para alentar a los condenados: "Si yo sobreviví, seguramente también tú lo harás", los tranquilizaba.
Debajo de las calles, los túneles también encierran historias, con los fantasmas como principales protagonistas. Como The Mary King’s Close, un grupo de viviendas subterráneas que en 1600 quedó prisionera -con todos sus habitantes- de la peste negra.
Hay mucho más para recorrer en Escocia. Y si el tiempo no acompaña, sólo hace falta esperar cinco minutos. O diez.





