La lógica de la web participativa llegó a los restaurantes y ya hay sitios que conectan chefs con comensales.
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Tomás Bermúdez picaba cebollas en su departamento de Río de Janeiro cuando lo supo: la mejor manera de conocer gente y entender la dinámica de una nueva ciudad es alrededor de una mesa bien servida. Por eso, con el delantal puesto, imaginó una red social que pusiera en contacto a chefs –amateurs o profesionales– dispuestos a abrir sus cocinas con gente ávida de nuevas experiencias gastronómicas.
La idea prendió rápido y junto con Diego Fejgelis, Carlos Jerez y Magdalena Bermúdez –hermana de Tomás– fundaron Cookapp.com, una plataforma en la que cualquiera puede reservar un lugar para comer en la casa del cocinero. "La idea -dice Bermúdez- es que sea un ambiente distendido donde la gente se conozca, entre en confianza y pueda cenar rico". Y si el participante también es aficionado a la gastronomía, puede postularse como chef y armar sus propios eventos.
La tendencia, una de las más pujantes de 2013, ha hecho crecer como champiñones varios sitios similares en todo el mundo. Ha sido bautizada como mealsurfing, tal vez por su parentesco con couchsurfing, una red social donde se ofrece alojamiento gratuito para viajeros alrededor de todo el planeta.
Existen versiones ampliadas de esta moda que incluyen intercambio de recetas, compras comunitarias de alimentos orgánicos y delivery de platos gourmet. Pero aquí la solidaridad se transforma en un negocio: el cocinero hace de su casa un restaurante y cobra por su trabajo. Kitchenparty.org en Estados Unidos, newgusto.com con cede central en Italia y mealsharing.com, que ofrece eventos en los cinco continentes, están demostrando que la novedad ha venido para quedarse.
Cookapp.com está online desde fines de mayo de 2013 y ya tiene 20.000 fans, 1.500 reservas y más de 300 aplicaciones de cocineros para organizar eventos. "Al principio no hicimos otra cosa -explica Tomás- que darle una forma online a algo que ya existía, los restaurantes a puertas cerradas. El sitio les brinda marketing, una plataforma segura de reservas y, por medio de los comentarios, una repercusión con más proyección". Pero el crecimiento los tomó por sorpresa: aunque por el momento solo funcionan en Buenos Aires, están multiplicando la estructura para instalarse en Mendoza, Bariloche, Río de Janeiro y San Pablo. Y, si todo funciona bien, Cookapp podrá aterrizar en poco tiempo en Nueva York, San Francisco y Chicago.
La lógica es sencilla: el comensal entra en el sitio, busca el evento y hace la reserva. Tiene a su disposición una buena cantidad de comentarios de los usuarios para tomar la decisión correcta. Hay chefs consagrados, ofertas que apuntan a parejas, a grupos de amigos o a viajeros que quieran conocer las ciudades desde otra perspectiva. La inscripción se realiza con el propio perfil de Facebook para que el cocinero tenga seguridad.
Si la idea, en cambio, es hacer la prueba y montar un restaurante en casa, hay que pasar una serie de requisitos. "Primero le pedimos al cocinero que llene un formulario con su biografía y el tipo de propuesta. Para nosotros, la experiencia es más importante que la comida y necesitamos que la persona que reciba a nuestros usuarios sea tan buen cocinero como anfitrión. Luego lo llamamos por teléfono para conocerlo un poco mejor y, si vemos que el perfil concuerda, le pedimos que nos arme un evento tal y como lo haría para el público. Por último, enviamos a un fotógrafo para que reproduzca los platos y subimos el material a la página", completa Bermúdez.
Lo interesante es que el cocinero no tiene por qué asumir un compromiso: puede armar sus eventos una vez por semana, por mes o hacer una única cena exclusiva una vez al año. "Hay muchos estudiantes de cocina -dice Magdalena- que encontraron en Cookapp una manera de poner a prueba sus capacidades". Los precios no son una traba: en el sitio pueden convivir ofertas de las cuatro comidas y con las más variadas complejidades: hamburguesas a la parrilla más baratas que en cualquier lado y menús degustación de comida asiática. Todo puede ofrecerse si hay una demanda que lo sostenga.
Si cada vez que hacés una cena para tus amigos te dicen "vos deberías ponerte un restaurante", ahora hay un sitio que hace el trabajo sucio por vos. Si, en cambio, lo que estás buscando es comer en la casa de un cocinero, conocer gente y vincularte con la ciudad desde un lugar novedoso, Cookapp también es para vos. Todo desde una red social donde las experiencias son compartidas en la web para generar confianza y seguridad. Y lo mejor: cuando la cena se termina, no hay que lavar los platos.
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