
Una guía para mantener en buen estado los muebles tapizados con este material noble
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Generalmente los muebles de cuero son elegidos para destacarse porque resultan muy elegantes. Si bien el material es duradero, requiere de un mayor cuidado y mantenimiento que otros tipos de telas.
* Los muebles tapizados en cuero no deben exponerse directamente al sol ni a fuentes de calor, ya que pierden su humedad y tienden a resecarse al recibir altas temperaturas.
** Hay que evitar el polvo porque puede depositarse en las pequeñas ralladuras características del material.
* Para la limpieza habitual, utilizá un paño húmedo muy suave, preferentemente de microfibra. En caso de muebles de cuero de colores claros es indispensable que el paño sea de color blanco.
* Algunos tipos de cuero pueden limpiarse fácilmente, pero otros que no resisten las sustancias limpiadoras. Aquellos que vienen sin acabado o no tienen pigmentación están más desprotegidos. Es posible aplicarles una crema protectora de muebles de cuero, que crea una película invisible y protege muy bien este material durante algunos meses.
* En caso de que caiga algún líquido sobre la superficie, limpialo rápidamente con una toalla seca.
* Para manchas más profundas y resistentes, prepará una mezcla jabonosa de agua con champú y frotá ligeramente la superficie del mueble con un paño humedecido y bien escurrido, tratando de que no queden manchas.
* No les pases la aspiradora ni cepillos con cerdas duras, ya que pueden rallar la piel.
* El cuero requiere humectación. Por eso es necesario aplicarle cada mes un poco de crema humectante (la que suelen utilizar las mujeres para la cara o el cuerpo). En algunos casos también le podés aplicar una cera neutral. No se aconseja utilizar los dos productos al mismo tiempo; podés intercalar, una vez con crema y otra con cera.
* Para este tipo de piel hay que evitar usar aceites, productos con solventes o amoníacos, porque pueden dañar el cuero de manera irreversible.
* Si el mueble presenta grietas leves o manchas de tintas, nada mejor que eliminarlas con un borrador de goma. Si son más profundas, la intervención tendrá que ser mayor, pintando los intersticios con un pincel fino de pelo de marta con óleo o esmalte. Es un trabajo muy fino, propio de un restaurador.
* También podés optar por conservar las rajaduras, que le dan un aspecto antiguo y un toque especial al mueble.
* Cuando el cuero está despellejado, podés pegarlo con cola, luego darle color y terminarlo con una capa de cera.






