
Cinco propuestas que te invitan a darle un toque especial a los ambientes de tu hogar, con la calidez y tranquilidad propias de la decoración de Oriente
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Textiles aliados. Un género con motivo oriental (en este caso el estampado de geishas) puede aplicarse a un bastidor para generar una referencia sutil, sin invadir toda la estética del espacio.

Cuando menos es más. Muebles bajos y pocos elementos decorativos pueden servirnos para lograr el ambiente que deseamos. En este caso, los jarrones coloridos y cuencos sobre el piso son indicios sutiles y sencillos; las mantas al pie de las camas de madera antigua también aportan color y refuerzan el estilo oriental del dormitorio.

Madera, metal y vidrio. Los muebles de teca antigua tallada son el punto de partida para lograr una atmósfera típica de Oriente. Completan el cuadro, los alegres almohadones en el sofá de madera; sobre la mesa ratona, unos fanales de metal y vidrio, y otros de vela en color rojo, botellones de vidrio en un tono tabaco, copas y limones que, además de color, aportan aroma y naturaleza en este rincón pensado para el disfrute.

La iluminación cálida es fundamental. Aquí, las velas, los farolitos chinos, los globos colgantes de papel y los faroles de metal se reúnen para generar una atmósfera etérea. El cuadro se completa con los almohadones de colores y los objetos que refieren directamente a Oriente: las tazas de té, los palitos chinos y la tetera de hierro, entre otros elementos.

Otra apuesta a los detalles. En este cuarto el estilo se logró, por un lado, con la lámpara colgante en cuero de cabra color marfil y los apliques de pared ubicados a ambos costados de la cama y, por el otro, con el par de zafus redondos de meditación y los faroles de metal oxidado que descansan sobre el piso.

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