
Con buena memoria
El Museo Santiago Graffigna, en San Juan, atesora buena parte de la historia vitivinícola sanjuanina y transporta a los visitantes a la Argentina de comienzos del siglo XX
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Los amantes de la fotografía y la museología estarán encantados de visitar el Museo Santiago Graffigna. También, los que tengan inquietudes sobre usos y costumbres de las épocas en que se fundó la bodega. Todo lo que ocurría en esta familia de grandes recursos se registraba en fotos y hasta en filmes. Tal vez Santiago, el visionario patriarca, soñaba con dejar su historia impresa en imágenes impecables.
La actual familia Graffigna hizo posible la recopilación de los archivos fotográficos, fílmicos y de sonido, así como la información correspondiente, que dio base al guión informativo que se cuenta a los visitantes. Comienza en la época en que llegó a San Juan don Santiago Graffigna, en 1876, guiado por un tío que le aseguraba el pan y el trabajo. El trajo la experiencia del vino de sus antepasados y las mejores variedades de uvas europeas, que encontraron la tierra ideal para su cultivo. La construcción de la bodega, la llegada del ferrocarril, en 1885, y el desarrollo de una gran industria pasaron por las manos de don Santiago, que soñaba con la mejor calidad para sus vinos, a imagen y semejanza de los italianos.
Su casamiento con Catalina del Bono, en 1883 (con la que tuvo 13 hijos), y las bodas de otros familiares están retratadas en fotos que se pueden apreciar en el Museo, sin que falten eslabones.
Algunas son enormes murales, bellísimos, con un contraste de blanco y negro que agrega emoción.
Maravilloso para descubrir las modas del vestir, tanto las ropas elegantes, para las ceremonias, como las que llevaban mujeres, hombres y chicos en las cosechas.
Con el nombre de Sociedad Anónima Bodegas y Viñedos Santiago Graffigna Limitada, en 1919 nació la primera empresa vitivinícola de San Juan. La amplia prole de los Graffigna fue sucediéndose fielmente, sin frenar el progreso de la bodega y los viñedos, y al mismo tiempo aportando cultura, como la primera broadcasting del interior del país, L.T.6, La Emisora del Vino, con la antena más alta de América del Sur. El terrible terremoto de enero 1944 desplomó las bodegas y provocó una crisis que no paralizó la empresa. En cambio, dio lugar a su modernización.
Cuando es adquirida por la empresa inglesa Allied Domecq se pone magníficamente a nuevo. Todo está a la vista en el Museo, las ruinas y las nuevas edificaciones. Impresionantes fotos de los viñedos de Tulum cubren las paredes del wine bar, parte del impresionante trabajo que desarrollaron la arquitecta A. Piastrellini y la investigadora y museóloga Virginia Agote.
Abre de jueves a domingos (0264) 421-4227 (museograffigna@adsw.com). Hay degustaciones y boutique para compras.
alidelgadolanacion@fibertel.com.ar





