Éxito en ventas: el libro que todos han mencionado alguna vez, pero que nadie sabe cómo se creó
Hace 67 años, en Reino Unido, se publicó la gran enciclopedia de datos y hazañas que maravillan y sorprenden; es la serie de libros con derechos de autor más vendida de la historia
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“¿Cuál es el ave europea que vuela más rápido? ¿El lagópodo escocés o el chorlito dorado?”, fue la pregunta que se hicieron, una tarde de 1951, Hugh Beaver, director ejecutivo de la empresa cervecera Guinness Brewery, y sus amigos mientras estaban de cacería. A pesar de que no lograron llegar a un acuerdo, la discusión inspiró a Beaver, que no pudo encontrar una respuesta precisa para aquella pregunta, a encargar un libro que incluyera las respuestas a este tipo de curiosidades. Pero la idea del inglés que, en un principio fue pensada solo como un obsequio publicitario de la cerveza para resolver disputas de amigos en un pub, se convirtió al poco tiempo en uno de los libros más vendidos de la historia.
Los creadores: Los gemelos McWhirter
Para llevar adelante su objetivo Beaver encargó la tarea a los gemelos Norris y Ross McWhirter. Ellos eran los dueños de la agencia McWhirter Twins, dedicada a proporcionar datos y cifras a la prensa, anuarios y enciclopedias británicas, fundada en 1950.
Los gemelos McWhirter se dedicaron a recopilar todos los hechos y datos posibles para incluirlos en un único libro. Para lograrlo, en dos salas de un gimnasio del último piso de Ludgate House, en la calle 107 de Fleet Street, establecieron una oficina para llevar adelante la investigación. Así surgió Guinness Superlatives.
Pero rápidamente la popularidad explotó y en cuatro meses, el 27 de agosto de 1955, estaba a la venta en las librerías el primer volumen de 198 páginas con tapas de color verde, rebautizado como Guinness Book of Records (Libro Guinness de los Récords).
El libro contenía un gran número de datos curiosos divididos en 12 temas: ‘El Universo’, ‘El mundo de la naturaleza’, ‘El reino animal’, ‘El Ser Humano’, ‘El mundo de los humanos’, ‘El Mundo Científico’, ‘Estructuras del mundo’, ‘El mundo mecánico’, ‘El mundo de los negocios’, ‘Accidentes y Desastres’, ‘Logros Humanos’ y ‘Deporte’.
Tras cuatro impresiones, ese año se vendieron 187,000 ejemplares. Fue uno de los libros más vendidos en Reino Unido para esa Navidad. Desde entonces, el contenido y alcance de la publicación fue creciendo y se convirtió en una obra de publicación anual. Hasta la fecha se imprimieron más de cien millones de ejemplares, en 37 idiomas.
En 1973, el libro llegó a la pantalla chica. El legendario periodista David Frost (que saltó a la fama con su entrevista al expresidente de los Estados Unidos Richard Nixon) adquirió los derechos de televisión para los especiales de Guinness Book of Records.
Dos años más tarde, uno de los gemelos fundadores Ross McWhirter murió asesinado por el IRA como represalia a su ofrecimiento público de pagar de 50.000 libras a cualquier persona con información sobre los activistas irlandeses.
En 1986, Alan Russell se convirtió en el editor del libro y Norris McWhirter se mantuvo como consultor hasta su retiro definitivo, en 1996. Norris murió en 2004, a los 78 años, tras varios intentos fallidos de ingresar en la política con el Partido Conservador.
El gran libro de los récords no siempre mantuvo el mismo nombre. En el 2000 pasó de llamarse Guinness Book of Records a Guinness World Records, título que mantiene hasta la actualidad.
¿Cómo ingresar en el Guinness World Records?
Guinnes World Records se convirtió en una autoridad universalmente reconocida de récords mundiales (tanto de humanos como de la naturaleza). Allí, se encuentran asentados todo tipo de curiosidades, como cuál es la hormiga más venenosa hasta cuánto mide el hombre más alto del mundo. Con el tiempo, también se incorporaron las hazañas de competición y eventos.
Pero para que un logro pueda ser incluido en el Guinness deberá cumplir ciertos parámetros que son fijados por un equipo de Administración de Récords que controla la exactitud y comprueba la veracidad de los mismos. Ambos filtros son necesarios para que un récord sea incluido. Por eso, como regla general, si no se puede medir o pesar o contar, es poco probable que logre ser un récord.
A nivel global, los organizadores reciben más de 1000 solicitudes por semana para ingresar en el listado y, actualmente, la demora mínima en analizar la solicitud es aproximadamente de 4 meses.
Una vez analizada la solicitud, se ingresa en una segunda etapa en la que deberán enviarse las pruebas para su revisión. El tiempo de demora mínimo de este paso es tres meses. Finalmente, aquellos que logran que su récord sea aprobado, más allá de la satisfacción del logro, recibirán un certificado que acredita el registro del récord sin obtener ninguna contraprestación como premio.
Algunos récords Guinness argentinos
Algunos de récords del Guinness están protagonizados por argentinos, como el caso de Miguel Doura y su galería Nautilus, que en el año 2010 fue incluida en Guinness como “la galería de arte contemporánea a mayor altitud del mundo”: está ubicada a 4300 metros de altura, en el campamento base Plaza de Mulas, Parque Aconcagua.
En 2011, Axel Rosales, de Villa María, Córdoba, obtuvo el récord de “mayor cantidad de perforaciones en la cara”. Según el sitio web de la organización, el día de la adjudicación, el conteo final arrojó 271 piercings. Pero como Axel quería registrar un número “más redondo”, llamó a un amigo perforador y se agregó en el momento nueve perforaciones más para llegar a las 280. En octubre de 2019, Axel, fue encontrado muerto en su casa de Villa María. El joven tenía 33 años años y había saltado a la fama por su pasión por los piercings y tatuajes.

En 2017, Abril Lorenzatti, “La Rapunzel argentina”, ingresó en el Guinness por ser la adolescente con el cabello más largo (1.52 metros).

Rodolfo Renato Vázquez, el creador del bar The Cavern Club Buenos Aires, el famoso pub que homenajea a Los Beatles, ingresó al Guinness por poseer la colección privada más grande del mundo de la famosa banda de Liverpool, tiene más de 10.500 objetos. Llegó a los Guinness en el 2001 por primera vez y en 2011 revalidó el título.
Otro récord criollo ocurrió en julio de 2019 en San Miguel de Tucumán, con la humita más grande del mundo. En una olla de tres metros de diámetro se realizaron 441 kilos de humita que se cocinó durante 15 horas y contó con la colaboración de 40 cocineros.
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