
Su madera de Haya curvada, su estructura liviana y de ensamble, y su método de producción en serie marcaron un antes y un después en la historia del diseño industrial
1 minuto de lectura'

La exposición de París de 1867 dejó inventos, creadores, historias. Una de ellas cuenta que la silla Nº 14 de Michael Thonet, conocida como "la Silla de las sillas", confirmó su indestructible composición al ser arrojada al vacío desde lo alto de la Torre Eiffel. La versión moderada sostiene que, en realidad, la silla fue tirada por el mismo Thonet por la ventana de su estudio ante un arrebato de frustración. Ambas comparten el mismo desenlace: la silla salió ilesa. La madera maciza de Haya y la lograda confección de la pieza son las responsables de ese preciado atributo. Para comienzos del siglo XX la silla llevaba 30 millones de unidades vendidas y ya contaba con las medallas de Bronce y Oro otorgadas por las ferias de Londres y París.
La leyenda Thonet
Michael nació en 1796 en Boppard, se formó como carpintero y dedicó su vida a la experimentación con materiales. La técnica que lo consagró como figura fue la del doblado de la madera, para aquel entonces reservada a la fabricación de cascos de barcos. Thonet patentó el proceso que consistía en pegar láminas de madera, someterlas a calor y humedad durante cinco horas y llevar el material a un estado elástico y flexible, que se trabajaba durante los primeros tres minutos con prensas metálicas para generar una curva perfecta. El descubrimiento llegó a oídos del príncipe Clemente de Metternich, Ministro de Asuntos Exteriores de Imperio Austriaco, quien invitó a Michael a Viena. Sus diseños y sus métodos de fabricación en serie provocaron una efervescencia productiva, en especial por parte de la realeza -los Palacios de Liechtenstein y Schwarzenberg-, que encabezó la lista de pedidos y lo contrató como su diseñador de mobiliario oficial. En 1853, Michael se trasladó a Viena con su familia y abrió su propia compañía -Grebrüder Thonet- con sus cinco hijos y aprendices. Además de comercializar sus diseños exclusivos, para 1930 la firma era el segundo productor más importante de mobiliario de acero tubular, con modelos de Mies van der Rohe, Le Corbusier y Marcel Breuer, entre otros.
La silla Nº 14
Bautizada con un número por su ubicación en el catálogo y posteriormente conocida como "la silla de café vienés" (el prototipo fue diseñado originalmente para el Café Daum de Viena), fue revolucionaria por la división del trabajo que proponía. La reducida cantidad de partes y accesorios que implicaba (6 piezas y 10 tornillos) y su formato desmontable eran, también, parte de su diferencial: en una caja de un metro cúbico cabían 36 sillas desarmadas, agilizando así su transporte y facilitando su exportación. Además, su bajo costo la convirtió en un lujo accesible, presente tanto en un salón real como en una fonda o cocina de familia. Cada silla implica ocho días de producción: gran parte de sus procesos son realizados a mano por ebanistas, carpinteros y artesanos. "La forma tridimensional de la madera solo puede ser lograda por la mano del hombre, que posee la sensibilidad necesaria para hacerlo. Ninguna máquina puede imitar ese aspecto artesanal", cuenta el diseñador Peter Thonet.
Celebridad entre celebridades
Le Corbusier la definió como una silla "con rasgos de nobleza" y Álvaro Siza celebró sus escasos 3,5 kilos: "Tanto un anciano como un niño pueden cargarla sin esfuerzo". Personalidades de la talla de Pablo Picasso, Charles Chaplin, León Tolstoi y Pierre-Auguste Renoir se retrataron con sus ejemplares de la Silla Nº 14. Fue asiento predilecto en los salones pintados por Toulouse-Lautrec y hasta un objeto de defensa personal en las frecuentes y revoltosas peleas de Laurel y Hardy ("El Gordo y El Flaco"), que solían golpearse con ejemplares de Thonet. Más cerca de nuestros días, actuó como protagonista junto a Madonna en una publicidad para Louis Vuitton y fue intervenida por el artista Pablo Reinoso en diversas ocasiones, incluso en una serie de instrumentos diseñados exclusivamente para Les Luthiers.
Modelo 2015
El clásico de clásicos de Thonet fue reversionado hasta el cansancio por distintos diseñadores y fabricantes, pero desde la casa matriz respetan el original con sutiles transformaciones. Este año lanzaron el modelo "Pure Materials", fabricado por primera vez con madera de Fresno: el asiento puede elegirse con su tradicional malla tejida en mimbre o tapizado en cuero. Actualmente se la conoce como "214" y se produce en la fábrica alemana ubicada en la ciudad de Frankenberg. Desde su cuartel oficial, la quinta generación de la familia Thonet invita a reconocer las piezas legítimas: en la parte inferior del bastidor de cada silla hay un sello grabado a fuego con el nombre de la marca y el año de fabricación, firma indeleble que los coleccionistas exhiben con orgullo. "La silla 214 ocupa un lugar especial en nuestra compañía. Tiene un significado emocional para nosotros: la seguiríamos produciendo aun si vendiésemos una sola al año", concluye Thorsten Muck, CEO de Thonet.





