
Cristo de la viña/ Cómo ver la obra
En esta original tela de autor anónimo la iconografía religiosa incorpora acciones y elementos propios de la elaboración del vino
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El Señor o Cristo de la Viña es una iconografía característica del período colonial. Fue bastante difundida por la escuela cuzqueña de pintura en la región del altiplano peruano-boliviano y en el noroeste argentino. Se la tomó, con escasas variantes, de un grabado de Jerónimo Wierix muy conocido en toda la América española. En nuestra provincia de Salta, en la iglesia de la Candelaria de La Viña existe un óleo sobre tela de 1,79 x 1,31 metros, realizado posiblemente en Cuzco a mediados del siglo XVIII. Posee exactamente esta misma escena (Patrimonio Artístico Nacional, inventario de bienes muebles, provincia de Salta, Academia Nacional de Bellas Artes, Buenos Aires, 1988).
La imagen ilustra el pasaje de Isaías (63,3) que dice: "Yo solo he pisado el lagar y nadie estaba conmigo". Una interesante iconología que nos remite al Sacrificio Divino y a la Salvación.
Se puede observar, arriba a la derecha, a Dios padre rodeado por cinco querubines accionando la prensa, que es la Cruz sobre la que se ha posado el Espíritu Santo. Jesús, en tanto, soporta el madero sobre sus espaldas. Está sobre el lagar pisando los racimos de uva que aportan los Apóstoles y que pueden verse a la izquierda del cuadro.
De las llagas de Nuestro Señor surgen chorros de sangre que se vierten en la cuba. El líquido es recogido en un cáliz por los dos ángeles. Se ubican en un primer plano, vestidos con dalmáticas. La Virgen María, ubicada a la derecha, en su calidad de corredentora acompaña con sus dolores los de su hijo. Un grupo de niños o jóvenes se acerca, por la izquierda, al lagar místico.
Al fondo, en una perspectiva aérea muy lograda, se observa un paisaje idealizado de arquitecturas y otros personajes (¿Apóstoles?) realizando la vendimia. El tratamiento de las carnaduras, la composición de la obra (dominada por la figura de Jesús en una perspectiva que nos lo hace aparecer como monumental), la ya mencionada perspectiva aérea del fondo y el claroscuro de los rostros nos hablan de una obra de gran calidad realizada por un verdadero maestro del pasado.
Es interesante observar que siglos antes del Concilio Vaticano II se haya hecho una interpretación delicadísima de las Sagradas Escrituras. En la pintura se pone en claro que es Dios padre quien acciona el mecanismo que pone en marcha la Pasión y Muerte de su hijo. No hay mención alguna de los ejércitos de ocupación de Galilea, ni del gobernador romano de la provincia ni del pueblo judío. Ellos no fueron más que instrumentos circunstanciales. Creemos que en pleno siglo XXI un tal señor Mel Gibson no tuvo en cuenta estas sutilezas para la realización de su polémico film.
El autor es médico, coleccionista y estudiante de la carrera de Arte de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA.
Para mayor información, escribir a: robertogbosch@hotmail.com.ar
Datos útiles
- Año: fines del siglo XVII o principios del XVIII
- Técnica: óleo sobre tela
- Medidas: 160 cm x 120 cm
- La pieza pertenece a la colección de arte colonial de Roberto G. Bosch.
Escuela cuzqueña
(siglos XVII y XVIII) Una manifestación del arte de la América latina colonial. Surgió a partir del encuentro entre las expresiones y los valores artísticos incaicos y españoles. Se caracteriza por su temática religiosa, la riqueza de expresión y el uso de oro en el acabado de los trabajos
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