Crónica de una señora zen

A los 69 años, Graciela Borges asegura que la meditación le cambió la vida. Retrato de "la gran diva del cine argentino", una mujer que supo destacarse por su encanto y talento
Fabiana Scherer
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4 de julio de 2010  

Las metas no existen. Sólo el caminar. Un paso tras otro y hacia cualquier río de la vida. Mi andar me trajo hasta acá", reconoce Graciela Borges, la misma mujer que confiesa que la meditación le salvó la vida. "Los chinos dicen que el hombre que se detiene camina, y es cierto. ¿Qué sabios, no?"

Y en eso está la Borges, en detenerse, dispuesta a mirar, a escuchar y a volver a mirar. "¿Sabés que el corazón es el único lugar en el que somos nosotros mismos?", pregunta con los ojos puestos en el otro, y agrega, con cierto dejo de reflexión: "No suelo hacer notas muy seguido, salvo cuando tengo algo que decir, como lo hice con la película de Daniel Burman ( Dos hermanos , junto a Antonio Gasalla). La gente se cansa de la imagen de uno. Pensá que yo empecé muy chica, o sea que mi cara está en los medios desde hace tiempo. Pero... [hace una pausa, una de esas pausas profundas, como si estuviera en plena escena]. En realidad, no suelo hacer notas porque me pasó que me describieran de una manera que no soy. Es cierto, es la mirada del otro, pero soy mucho más que ese personaje que suelen crear."

Recuerdos y anécdotas se cuelan en cada frase. Alguna que otra imagen que la actriz trae a la memoria, como el desayuno que compartió a los 16 años con Jacques Cousteau en Cannes o el dibujo que le dedicó Picasso en una servilleta. Darse el gusto de conocer a Paul Newman, Maria Callas, Roman Polanski, Pier Paolo Pasolini, Paul McCartney, sólo por nombrar algunos..

"Sí hay algo que no volvería a hacer nunca -arremete como quien espera dejar en claro los debes y haberes-: no volvería a empezar tan temprano, porque a los 14 años no sabés lo que estás haciendo. Es cierto, me dio grandes placeres, oportunidades únicas, y conocí a gente maravillosa. Pero lo peor de todo es que desde muy chica tuve que ser responsable; me pasé la vida siendo responsable, dispuesta a responder siempre, y no sé si eso me hizo feliz. Ya es hora de que no responda más. No quiero responder más."

A Tomás, su padre, el aviador, no le gustó nada que Graciela decidiera ser actriz. La no aprobación de papá le dio mucha inseguridad. Una inseguridad que se hizo carne hasta no hace mucho. "Es terrible vivir con la memoria anclada en cosas duras del pasado. Es una historia que prescribió porque no quiero hacer daño a nadie, sobre todo a la memoria de papá."

Un año tenía cuando sus padres, Tomás y Leonor Lacombe, se separaron. "Todos tenemos una parte oscura de nuestra infancia. Yo no puedo decir que fui feliz, porque no lo fui. Pero hay cosas que deben haber sido muy poderosas porque aún hoy me hacen sonreír. Como las cabalgatas con mi madre por Pampa de Achala (Córdoba), el olor a peperina, el tango. Me emociona escuchar a Gardel. Papá lo adoraba."

Cuenta que fue criada para ser perfectita (tomó clases de piano, canto y baile), por lo que ser actriz no estaba en los planes de papá; no estaba bien visto en esa época. "Hugo del Carril me había elegido para trabajar en Una cita con la vida , pero mi padre me prohibió usar el apellido. Estaba deshecha." Sin embargo, Graciela Zabala siguió adelante y se transformó en Graciela Borges. Fue el mismísimo Jorge Luis Borges quien le prestó el apellido, con la condición de que le hiciera honor. "Lo conocí en la casa del escritor Augusto Mario Delfino -recuerda-. La angustia que tenía era tan grande que me puse a llorar en la mesa. Conté lo que me pasaba y Borges me dijo que me prestaba su apellido. Así fue." La promesa de Graciela al autor de El Aleph se mantuvo en pie. "Cada vez que nos encontrábamos me preguntaba: «¿Le sigue haciendo honor?»."

Transgresora

Jamás se sintió intimidada por la mirada de los otros; al contrario, el poder elegir y seguir su instinto se convirtieron en un estilo de vida. "Jamás me paralicé ante el qué dirán. Toda mi vida fue así, desde que decidí ser actriz. Trabajé igual que un hombre, gané menos, pero supe cómo hacerme un lugar. Siento que hice valer mi lugar como mujer. Lo mío fue de avanzada [se ríe], siempre estuve un paso adelante. También me siento transgresora por haber hecho una película como Kindergarten [el polémico film de Jorge Polaco que nunca se estrenó] o hacer teatro de revista en mi madurez [ Fiebre del Senado por la noche , con Nito Artaza]. Hoy, por suerte, las mujeres tenemos una sensación de libertad absoluta. Podemos elegir casarnos o no, tener amantes, tener hijos o no. Caminamos con la cabeza mucho más erguida -mira hacia el cielo-. Siempre hay extremos, hay desbordes, pero esta libertad que se vive se ve en los ojos. Las mujeres de hoy brillan. Nos vemos muy bien."

Mueve la cabeza de un lado a otro y con una sonrisa dice: "Me horroriza. No puedo creer que haya mujeres que digan que no pueden tener amigos hombres, salvo que sean homosexuales. Por favor. Tengo muchos amigos y también amigas maravillosas. Soy una defensora de la amistad entre el hombre y la mujer. De hecho, tengo una excelente relación con mis ex".

Romántica. Sí, la Borges es romántica. Es una de esas mujeres que adora que le regalen flores, que la seduzcan. "Me encantan esas largas charlas por teléfono, ese cosquilleo, esa tensión en el arte de la seducción. Soy así, y quiero seguir siéndolo." Juan Manuel Bordeu, el corredor de autos fallecido en 1990 y padre de Juan Cruz, su único hijo, fue su gran amor. En 1971, en el rodaje de Heroína , se enamoró del director Raúl de la Torre. Tiempo más tarde tuvo un romance con el arquitecto Carlos Christiansen y una historia de amor con Marcos Gutiérrez, el ex arquero de Huracán.

Su relación con Marcos Gutiérrez, a quien le llevaba 25 años, dio que hablar, y mucho. Las revistas le dedicaron tapas (la más recordada es la de Gente, que tituló: El increíble romance de la diva y el arquero ) y los programas de la tarde intentaban analizar la situación. "Hoy estaría a la moda", dice, y hace referencia a la serie Cougar Town , que tiene como protagonistas a mujeres mayores que se relacionan con hombres mucho más jóvenes. "Siempre un paso adelante, Gra", bromea. Pero, más allá de la broma, el qué dirán en esa oportunidad se hizo escuchar, y Graciela se encontró con una situación que nunca imaginó. "Si el caso hubiera sido al revés, si yo fuera hombre, no estaríamos hablando de esto. Lo hacemos porque soy mujer y porque él no era un polista, sino un chico de otra clase social, lo que lo hace aún más terrible. Mi historia de amor con Marcos fue lindísima."

Muchas fueron las pérdidas en su vida. "Mi mejor amigo se fue cuando tenía 18 años. No son muchos los que pierden a sus amigos de joven. Sufrí mucho por tanta gente que ya no está. Ahora, en cambio, tengo una visión diferente de la muerte. Tengo menos miedo. Lo que no quiero es ahogarme -es la primera vez que su voz grave y susurrada muta en una que casi no se deja escuchar-. No quiero lo que le pasó a mi madre. «No respires más mamá, le decía, andate tranquila que en poco tiempo vamos a volver a estar juntas.» Todos de alguna manera estamos heridos; por eso es tan necesario amar y dejarse amar."

"La queja se hace carne", le dijo Nacha Guevara una vez. "Miró el reloj y me dio cinco minutos para que lo hiciera. Me escuchó y después me explicó que la mente puede ser una aliada o una enemiga, depende de cómo la alimentemos. La queja no debe ser algo permanente." Y así fue como la meditación entró en su vida. "Es un acto para soltar la mente -explica-. Meditar es observar; de eso se trata, porque uno es en la vida lo que lleva en el espíritu, la luz que tiene cada uno en el corazón. Dios siempre me manda luz cuando lo necesito. Lo comprobé en los momentos de mucho dolor. Por eso a mis amigos, a la gente que quiero, no importa de qué religión sean, les mando siempre luz." Y, como en un cuento de hadas, Gra Borges recuerda que su primera palabra no fue "papá" ni "mamá", sino "luz". Fue en el instante en que sus ojos miraron la luminosa cúpula de El Molino, la clásica confitería del barrio de Congreso. "¡Qué señales que da la vida. Hay que estar muy atentos! ¿No es maravilloso? Mi primera palabra fue «luz»."

Una vida en el cine

  • Nació el 10 de junio de 1941, en Santos Lugares. "Fue por casualidad. Mi madre fue a visitar a una amiga muy entrado su noveno mes. Se descompuso y nací allí. Nunca volví."
  • Su verdadero nombre es Graciela Zabala, pero su padre le prohibió que usara su apellido cuando decidió ser actriz. El escritor Jorge Luis Borges le cedió su nombre.
  • Sus padres se separaron cuando tenía un año. Tiene dos hermanos por parte de su padre, Marcelo y Gerardo.
  • Su gran amor fue el corredor de autos Juan Manuel Bordeu, con quien tuvo a su único hijo, Juan Cruz, también actor.
  • Desde hace más de treinta años vive en un piso sobre Figueroa Alcorta. Pero suele pasar más tiempo en la casa que tiene en el Tortugas Country Club.
  • Filmó más de 50 títulos. El primero fue Una cita con la vida (1958), con dirección de Hugo del Carril. Fue musa de Leopoldo Torre Nilsson, Lucas Demare, Leonardo Favio, Raúl de la Torre.
  • Sus películas más recordadas son Los viciosos (1962), de Enrique Carreras (ganó el premio a la mejor actriz en San Sebastián); El dependiente (1969), de Favio; Crónica de una señora (1971), de Raúl de la Torre (recibió el premio en San Sebastián como mejor actriz), y La ciénaga (2000), de Lucrecia Martel.
  • Su primer gran beso lo recibió en el set. Estaban filmando El jefe (1958) cuando Alberto de Mendoza le "partió la boca".
  • Su papel en La ciénaga le valió una comparación, del Corriere della Sera, con Anna Magnani.
  • En 2003 fue nombrada Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires. En 2006, la revista Vogue, de Francia, la distinguió como "la gran actriz del cine argentino".
  • Hizo televisión ( Mi mamá me ama , Alta comedia , Primicias ), radio (por Del Plata, Nacional, Splendid, FM La Isla), teatro ( El bosque petrificado , Mi querido mentiroso , Cartas de amor ) y hasta teatro de revista, con Nito Artaza. Tras el éxito de taquilla de Dos hermanos , de Daniel Burman, la actriz comenzará a rodar Viudas , la comedia negra de Marcos Carnevale, junto a Natalia Oreiro. Pronto la veremos en Miss Tacuarembó .
  • Cumplió varios sueños en el cine. Pero, sin duda, el que quedó pendiente fue su encuentro con Marlon Brando, a quien admira profundamente.
  • Mi querida Argentina

    "La política está impresa en cada acto de nuestra vida. Estoy convencida de que tenemos que ser más activos; necesitamos serlo. Lo mejor que podemos hacer es construir y no esperar siempre a que el otro lo haga. Es hora de preguntarnos qué hacemos por los demás. Me parece que estamos más pendientes de lo que los otros dicen. Si hay algo que detesto es a los fachistas. No me gustan los extremos; por eso, tampoco me caen bien los ultras."

    Desde hace tiempo Graciela Borges colabora con la Fundación Padre Miguel, en Florencio Varela. "Intento no perder la mirada sobre el otro. Estar atento a lo que pasa a nuestro alrededor es un acto político. No se necesita llevar una bandera."

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    www.cinenacional.com

    www.gabrielrocca.com

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