Cuál es el regalo que la reina Isabel compra en un supermercado y reparte entre sus empleados
Elige un producto de una reconocida cadena británica; además, envía una tarjeta con un saludo y una felicitación
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Desde hace unas cuantas Navidades, la reina Isabel II compra los regalos de Navidad para sus empleados en el supermercado Tesco. Para todos elige lo mismo: un típico budín navideño británico de 800 gramos que cuesta ocho libras, que son poco más de diez dólares.
“Aproximadamente 1500 budines de Navidad pagados por la reina se distribuyen al personal de los palacios, al personal de la Oficina de Correos de la corte y a la policía del palacio”, se puede leer en el sitio web de la familia real. Allí además aclaran que cada uno va acompañado de una tarjeta de felicitación de la reina y del duque de Edimburgo. Claro que a partir de este año y tras el fallecimiento de Felipe, será solo a nombre de Isabel.

Según la edición británica de la revista Hola!, en el pasado la reina hubiera encargado los budines a Harrods, pero ahora, según los informes, Tesco es su tienda preferida. De acuerdo con los informes, Isabel envía a comprar los budines premium de la cadena de supermercado que cuestan diez dólares y pesan 800 gramos.
Las celebraciones de la reina también se caracterizan por algo parecido a la austeridad. Darren McGrady, su antiguo cocinero, contó que los royals en Navidad solo tienen una cena asada estándar y una gran comida después de la misa. “En realidad, son aburridos cuando se trata de festividades. Solo se hacen pavos tradicionales. Solíamos hacer tres pavos para la reina y su familia en el comedor real, uno para la guardería de los niños y luego más para los más de cien empleados que trabajan en ese momento. Así todos tenían su buen almuerzo navideño”.

En ese sentido, el chef agregó: “El pavo se sirve con puré y papas asadas, relleno de castañas o salvia y cebolla y salsa de arándanos. Las verduras incluyen coles de Bruselas y zanahorias”.
Esto se contradice con la versión del exjugador de rugby, Mike Tindall, que está casado con Zara, una de las nietas de la reina. En su podcast, el año pasado, él contó que incluso fue más simple que eso y dijo: “El día de Navidad es un poco más tranquilo porque, en realidad, es un buffet frío debido a que a todos les dan el día libre”.
Según los informes, los royals se toman la Navidad muy en serio e incluso se pesan antes y después de comer.
La información se remonta a 2018, cuando la experta en realeza y biógrafa Ingrid Seward le dijo a la revista Grazia que a todos los invitados se les pide que se pesen cuando lleguen a las celebraciones festivas. Aparentemente, esto es para garantizar que los invitados se lo pasen en grande y para asegurarse de que estén bien alimentados. Al parecer, la tradición se remonta a principios del siglo XX cuando el rey Eduardo VII estaba en el trono.
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