
Cuando decir "yo" es decir "tú"
Señor Sinay:
Titulé este poema Ser el otro, y deseo compartirlo con usted y las personas sensibles a estos temas: Ser el otro de los otros./ Ser tu otro puedo ser./ Entre nosotros la vida/ y a cada instante querer/ ver a través del muro/ que significa la piel./ Y trato de adivinarte,/ de sentirte, de entender…
Susana Micone
En mi humilde opinión, cada persona empieza y termina en sí misma. Pienso que el alma tiene un tamaño definido en cada ser humano, como la altura física adulta. No puede expandirse ni crecer, porque el consciente y el inconsciente te recordarán los límites. De no ser así, ¿cómo se explica el gran tamaño del alma de Pilar Bauzá con respecto a la mía (por ejemplo)? Opino que, más que intentar cultivar nuestra alma, debemos conocer sus fronteras, ya que es lo que somos realmente.
Antonella E
En 1922, Martín Buber (nacido en Viena en 1878 y fallecido en Jerusalén en 1965) publicó su obra más conocida y la que mejor define su pensamiento: se titula Yo y tú. Filósofo, teólogo y escritor, Buber era, por sobre todas las cosas, un apasionado humanista que desarrolló una visión propia y entrañable del existencialismo. En Yo y tú funda las bases de su filosofía del diálogo. Es el diálogo el que nos hace humanos, sostenía, y el diálogo es la relación en la que cada persona confirma el valor de la otra. Diferenciaba este vínculo del monólogo, en el cual una persona establece con la otra una relación meramente utilitaria.
Buber entendía yo-tú como un solo vocablo y lo llamaba palabra primordial. “Al volverme yo, digo tú”, escribe. “Toda vida verdadera es encuentro.” Para el filósofo, no hay encuentro sin presencia, y ésta “nace cuando el tú se hace presente”. Y podríamos decir que la afirmación del tú es inseparable de la conciencia de yo. Quizás a este yo se refiere Antonella con su definición de alma, y no cabe duda de que Susana lo puntualiza en su texto. Es el yo que está más allá del ego. Es nuestra esencia singular. El ego es la identidad que construimos, no para el otro, sino para el mundo, para ser aceptados, apreciados, registrados. Es, si cabe la definición, una identidad “a la carta”, con la que nos adaptamos, a menudo a costa de nuestra esencia. Es en el ego donde nos duelen los rechazos, la indiferencia, la no valoración por parte de aquellos a quienes nos proponemos agradar, conquistar, interesar. El ego se hace de esos retazos de nuestro ser que queremos mostrar o que se nos piden a cambio de ser considerados.
El yo del que habla Buber (acaso el “alma” que nombra Antonella) no tiene tamaño, ni forma; no se mide. Ego habla sólo de mí. Yo, según Buber, “quiere decir uno de los dos”. Define un vínculo, abre un diálogo, porque el pronombre no significa nada, se evapora sin la presencia de otro. El ego no es lo que soy, sino lo que muestro. Pero “ser yo y decir yo son una sola y misma cosa”. Quizás este sea el significado del verso querer ver a través del muro/ que significa la piel, escrito por Marta. Y posiblemente “nuestras fronteras”, mencionadas por Antonella, no están en la piel, sino más allá, donde yo-tú forman una palabra única y primordial.
Cuando nuestros vínculos principales son con objetos o con personas a las que tratamos como cosas, vivimos en el pasado. Los objetos se desean y se usan, para dejar paso a un nuevo deseo que morirá al satisfacerse (esto vale para cosas y para personas). “Los seres verdaderos son vividos en el presente”, se lee en Yo y tú. Los objetos están hechos, los vínculos no. El diálogo, entendido como relación, fluye. Como el amor. El amor no es, dice Buber, sino que está siempre siendo: se produce, es puro presente. “Es la responsabilidad de un yo por un tú”. Cuando un yo y un tú se hacen presentes de verdad, “no se interpone entre ellos ningún sistema de ideas, ningún esquema, ninguna imagen previa”. Así, pues, el primer gran acto de amor es bucear profundamente hasta nuestro yo para encontrar allí el tú.
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El autor responde cada domingo en esta página inquietudes y reflexiones sobre cuestiones relacionadas con nuestra manera de vivir, de vincularnos y de afrontar hoy los temas existenciales. Se solicita no exceder los 1000 caracteres.







