De norte a sur, entre el mar, la selva o la montaña, el país ofrece lugares naturales aptos para viajeros fugaces que buscan conocer paisajes soñados en poco tiempo.
De norte a sur, entre el mar, la selva o la montaña, el país ofrece lugares naturales aptos para viajeros fugaces que buscan conocer paisajes soñados en poco tiempo. Fuente: Archivo
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10 de octubre de 2019  • 16:37

Este fin de semana largo se presenta ideal para emprender una escapada de tres días por los lugares que siempre quisiste conocer. Por la temporada, por el clima y sobre todo por los presupuestos accesibles para bolsillos variables, podés elegir uno de estos cuatro destinos y empezar a vivir unas mini vacaciones soñadas.

Península Valdés y Puerto Madryn (Chubut)

Por sus características únicas, el avistaje de ballenas en Península Valdés es reconocido en todo el mundo, cuida el medio ambiente y favorece el crecimiento de la población de ballenas.

En Valdés las ballenas se mueven con total tranquilidad y confianza. No se sienten afectadas por la presencia o cercanía de seres humanos; por el contrario, entre danzas y saltos parecen brindarles una recepción personalizada a los turistas, que no pueden creer lo que están viendo.

Las salidas al mar se realizan en barcos y gomones semirrígidos en compañía de guías expertos. Los cetáceos también se dejan ver desde la costa, por ejemplo, en la playa el Doradillo, a 15 kilómetros de Puerto Madryn.

Siempre con el cuidando del impacto ambiental como objetivo, la actividad turística no solo ayudó a conservar el recurso natural, sino que la población de ballenas creció con el correr de los años.

La temporada de avistaje comienza en junio y se extiende hasta diciembre. Septiembre y octubre son los mejores meses para vivir la experiencia. Además, Madryn es la capital del buceo, así que se puede aprovechar para explorar las profundidades del mar, entre peces, vegetación marina y barcos hundidos. No por nada Madryn y Valdés fueron distinguidos como destino líder de Sudamérica para el 2019 en los World Travel Awards.

Alto Agrelo (Mendoza)

La capital internacional del vino argentino tiene en Luján de Cuyo un sitio que hace del yoga y la vinoterapia dos actividades cada vez más buscadas por los viajeros de todo el mundo.

Al pie de los Andes, Cavas Wine Lodge resulta perfecta para conectarse con el entorno en dos momentos únicos y mágicos del día, del crepúsculo al amanecer. A la tarde, la experiencia del fuego encendido, una picada, una botella del excelente vino y mantitas para disfrutar del espectáculo que dan el cielo y la cordillera nevada mientras oscurece no tiene igual, y es sólo comparable con el amanecer, que también es mágico.

El desayuno a la carta no tiene horario, así que luego del espectáculo se puede volver a hacer fiaca o arrancar el día energizado tras una clase personalizada de vignasa flow.

"Nos dimos cuenta de que los viajeros están buscando experiencias de bienestar, por eso hace unos meses incorporamos un programa de yoga, que se suma a los tratamientos de vino que tenemos en nuestro spa", dice Cecilia Diaz Chuit, anfitriona de Cavas Wine Lodge, quien nunca dejar de recordar que "en la ciudad uno está siempre apurado, por eso desconectarse por completo es la propuesta".

El wine safari es una de las actividades más sociales y divertidas ya que consiste en un paseo a bordo de un vehículo abierto rumbo a las viñas en compañía de otros huéspedes.

Selva y Cataratas (Misiones)

Llegar a Puerto Iguazú en un vuelo es empezar a descubrir una provincia que cuenta con el 65% del bosque nativo. Naturalmente, lo primero que busca conocer el viajero son las cataratas, que se encuentran en el interior del Parque Nacional Iguazú con un área de preservación de 67.720 hectáreas. Se trata de un sistema de 275 saltos de agua en plena selva paranaense. Sí o sí hay que caminar el circuito inferior y el superior para deslumbrarse con otras cascadas.

Pero además, una nueva tendencia se impone en este destino que es el resultado de una nueva manera de viajar, la cual combina naturaleza y estilo con responsabilidad ambiental, de parte de los viajeros y de los hoteles. Por caso, el espectacular Relais&Chateaux emplazado dentro de 600 hectáreas de selva y ubicado a solo 20 minutos de las cataratas, es un ejemplo de turismo sustentable de bajo impacto ambiental.

Cuentan con alta cocina nativa, interiorismo guaraní y privacidad absoluta en 14 villas construidas sobre pilotes, cada una con su propia piscina y con una biblioteca sobre palmeras, orquídeas, mariposas misioneras, secretos de la naturaleza argentina y la sabiduría ancestral de las plantas americanas.

Dentro del formato all inclusive premium, el visitante puede elegir los paseos, como las excursiones de medio día al refugio Güirá Oga que también funciona como un hospital de animales, o a dos aldeas guaraníes.

"Lo más interesante de esta actividad es que depende de la gente, según sus preguntas, según cuánto indagan puede transformarse en un encuentro de culturas para entender la lucha guaraní en defensa de sus tradiciones", cuentan los guías.

Entre peñas y empanadas (Salta)

Tocar las nubes con el tren, conectarse con los productos andinos o buscar la mejor empanada son ya clásicos del suelo salteño. Para el momento en el que se busca hacer una parada, alimentarse y conversar, lo mejor es visitar las peñas y los nuevos restaurantes.

La Casona del Molino, por caso, es una peña donde suele haber hasta 500 personas comiendo y guitarreando. Temprano va el turista; hacia la medianoche llegan los locales con sus cuerdas y bombos.

La provincia comenzó una interesante reinvención de su cocina apelando a técnicas modernas y combinaciones internacionales.

Una de las novedades más interesantes de la zona es Chirimoya (España 211), un restaurante vegetariano elegido como uno de los mejores del mundo por Lonely Planet.

Otra propuesta sorprendente es Ma Cuisine (España 83), un restó de comida internacional, andina y de autor a cargo del chef y sommelier Roberto Boujon.

La Table (Ruta Nacional N 51 km 6), el restaurante del hotel House of Jasmines, es otro de los espacios que vale la pena visitar para entender de qué se trata esta reinvención. En esta propuesta se conjuga la expresión local con un contexto de estancia típica salteña y la misión de hacer una cocina que represente el ámbito natural, cultural e histórico de este territorio sin igual.

En cuanto a las empanadas, es difícil encontrar la salteña perfecta, porque todas son geniales. El Patio de las Empanadas de la plazoleta Gauna sigue siendo de parada obligatoria, pero además, hay algunos puntos que vale la pena visitar, como La Tía (Alvarado 830), una de las favoritas de la ciudad, junto a las empanadas "de patas abiertas" de Roque García (Av. Entre Ríos 1990). Les dicen así porque son tan jugosas que hay que comerlas con las piernas separadas para no mancharse. Se sirven con salsa de tomate rallado y picantito ají locoto.

A las empanadas de El Buen Gusto (O´Higgins 575), por su parte, todos les envidian que venda 2500 unidades por día los fines de semana, aun cuando el local no tiene cartel que lo identifique.

Por su gente, por la calidad del producto y sobre todo por el sabor, todos estos lugares son imperdibles. ¡Buen apetito!

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