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La fórmula de las biopics (término que une las palabras inglesas biography y pictures) es, para muchos, una garantía de éxito. Según los expertos, estos films aseguran dividendos y una rápida identificación del espectador con los personajes
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"Toda biografía es en última instancia una ficción", señaló en alguna oportunidad el novelista norteamericano Bernard Malamud. Reflexión que Hollywood hizo suya y adaptó a su gusto, con reglas propias.
Conocidas en el mundillo cinematográfico como biopics (término que une las palabras biography y pictures: biografías y películas), las historias de éxito, caída y redención, una fórmula que la meca adora, son cada vez más buscadas por los grandes estudios. Esta tendencia encontró en El aviador, protagonizada por Leonardo DiCaprio, a su máxima representante. Inspirada en la vida de Howard Hughes, el film de Scorsese que consiguió 11 nominaciones a los premios Oscar se enfrentará a otras dos biografías en el rubro de mejor película. En esa misma categoría figuran Descubriendo el país de Nunca Jamás, con Johnny Depp como J. M. Barrie, el autor de Peter Pan, y Ray, la cinta que cuenta la vida del recientemente desaparecido Ray Charles, en la piel de Jamie Foxx (actor al que todos apuestan como el ganador de la noche).
Estas no serán las únicas historias basadas en vidas reales que serán protagonistas en la ceremonia de los Oscar.
Varias son las razones por las que los grandes estudios apuestan a las biopics. Los analistas más ácidos señalan que el boom se debe a una falta de ideas: los creativos no encuentran historias originales que puedan competir con las que ocurrieron en la vida real. Otros expertos simplemente lo relacionan con las ventajas que obtienen las biografías a la hora de vender y ganar espectadores.
El crítico, analista y realizador Sergio Wolf (codirigió la película argentina Yo no sé qué me han hecho tus ojos) opina: "Enfrentar los hechos reales es una de las mayores problemáticas con las que se topan las biografías llevadas al cine. Hollywood suele pasteurizar las historias y a los personajes en cuestión, como si caminaran sobre una delgada cornisa. Lo hicieron con el matemático John Nash en Una mente brillante y con Ray Charles en Ray".
El show debe continuar y, como si se tratara de una regla básica, ningún elemento de la realidad debe impedir que se cuente una buena historia, porque en definitiva lo que se ve en la pantalla debe ser espectacular.
"Aún hoy, Hollywood se rehúsa a mostrar la vida cotidiana como tal –continúa Wolf–; toda historia debe limar asperezas para no traicionar al espíritu moralista que acompaña a la mayoría de estas producciones."
Pasteurizadas o no, las biografías continúan afianzando una tendencia aprobada por productores, estudios, realizadores y actores. Son estos últimos los que encuentran en las vidas reales una "fuente de inspiración" digna de ser reconocida con las más codiciadas estatuillas.
De hecho, repasando la larga lista de los candidatos al Oscar de este año, allí están la española Mar adentro, que se centra en la agonía del tetrapléjico Ramón Sampedro y que buscará llevarse la estatuilla como mejor película extranjera; el joven Che Guevara, en Diarios de motocicleta, interpretado por Gael García Bernal; la historia del padre de la sexología moderna, Alfred Kinsey, y el mismísimo Jesús, en la polémica La pasión de Cristo.
"No hay mayor desafío para un actor que meterse en el cuerpo de un personaje real, que existió o existe." Palabras de Julia Roberts: está todo dicho.
Para saber más:
www.leonardodicaprio.com
www.imdb.com
www.theaviatormovie.com
Los otros
¿Por qué fascinan las biografías en el cine? En opinión de especialistas:
- "El auge de estas películas no indica que la sociedad necesite de biografías. Lo que sí necesita son historias, y las biografías son fantásticas en este sentido. Tienen muchos de los componentes necesarios para articular un buen relato. Son arquetípicas y permiten identificarse fácilmente."
(Nora Mazziotti, investigadora de la Facultad de Ciencias Sociales, UBA.)
- "Su impacto se debe a la sensación de anomia que atraviesa a la humanidad. Mientras que la globalización lleva a la pérdida de las identidades, el cine nos permite vehiculizar aspectos que hacen a lo humano. Necesitamos héroes potentes que nos rescaten del anonimato. El cine nos permite creer en la construcción y no en la destrucción."
(Marta Rugolo, psicoanalista.)
Diana Fernández Irusta






