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En la cocina hay ingredientes que se consideran básicos porque se agregan en la mayoría de recetas, por ejemplo, la sal, la pimienta y el bicarbonato de sodio. Este último se utiliza, principalmente, para ablandar la carne y facilitar su cocción.
Sin embargo, también puede ayudar en otras tareas dentro de la repostería, la neutralización de sabores, la reducción de la acidez y mucho más.
De acuerdo con la Universidad Clínica de Navarra, el bicarbonato de sodio es un compuesto químico que, además del campo de la medicina y la limpieza del hogar, tiene aplicaciones culinarias gracias a su poder antiácido, alcalinizante y regulador del equilibrio ácido-base.

Por lo general, en las recetas se utiliza en formato de polvo, aunque de igual manera se vende en tabletas y en soluciones líquidas. Se trata de un tipo de sal derivada del ácido carbónico que, al combinarse con medios líquidos, libera dióxido de carbono y mejora el sabor de los alimentos.
En cantidades moderadas, este compuesto es apropiado para añadir a panes, masas, salsas e incluso en bebidas. Según el portal especializado Medlineplus, 1 o 2 cucharaditas de bicarbonato de sodio se considera una dosis segura, pero depende de la receta que vayas a elaborar.
Si quieres mejorar el sabor de tus alimentos, entonces utiliza cualquiera de los siguientes cinco métodos al cocinar:

Como podrás ver, el bicarbonato de sodio es tan útil como la sal y la pimienta en tu cocina. Únicamente recuerda que este producto reduce sus propiedades cuando entra en contacto con la humedad, así que te recomendamos almacenarlo en un lugar seco y fresco.
Por Fernanda Ortiz Hernández




