
Encontrá las guías de servicio con tips de los expertos sobre cómo actuar frente a problemas cotidianos: Adicciones, violencia, abuso, tecnología, depresión, suicidio, apuestas online, bullying, transtornos de la conducta alimentaria y más.

La ingesta de frutas frescas y frutos es un consejo habitual de los profesionales en nutrición. La mayoría de las personas son conscientes de los beneficios que tiene este alimento para la salud, más allá de que las incorporen o no a su dieta cotidiana. Son de fácil acceso y las de estación son siempre las más económicas, aunque también se pueden encontrar en estado salvaje, sobre todo en California, Oregón y Washington.
Si se desea darle un shock nutricional a la alimentación diaria, dentro de la enorme variedad de frutas y frutos que se pueden conseguir en la época estival, las moras constituyen un alimento casi obligado: el pequeño fruto jugoso y dulce es una inmensa fuente de vitaminas, minerales y nutrientes, y en verano tiene un precio mucho más conveniente que durante el resto del año.
La Asociación Americana del Corazón (AHA, por sus siglas en inglés) detalla que una taza de moras azules frescas proporciona el 16 % del suministro diario de vitamina C recomendado para los hombres y el 19 % sugerido para las mujeres. Además, según los expertos, estos frutos tienen abundante vitamina K y manganeso.
Desde la Federación Española de nutrición destacan que, justamente, por su alto contenido de vitamina C la mora agrega nutrientes y “lozanía” a las comidas, ya que este compuesto es fundamental para la síntesis del colágeno y la elastina, necesarios para el desarrollo de los vasos sanguíneos, los tendones, los huesos y, por supuesto, la piel.

Además, este fruto es también una gran fuente de antioxidantes, los mejores compañeros de ruta a la hora de transitar un envejecimiento saludable y evitar que las consecuencias del estrés cotidiano se impriman antes de tiempo en el rostro, porque ayudan a combatir los radicales libres.
El pigmento morado del fruto proviene las antocianinas, micronutrientes que tienen propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, detalla al respecto Eric Decker, profesor de ciencias alimentarias en la Universidad de Massachusetts, en el artículo de AHA.
Además de sus probadas propiedades para mejorar la salud de la piel, las moras poseen una gran cantidad de fibra que, según explica el experto de la Universidad de Massachusetts, es excelente para “los microorganismos buenos que viven en el aparato digestivo”. “Un microbioma intestinal sano puede ayudar a reducir la inflamación crónica, que se ha vinculado con el cáncer, la artritis, la diabetes y las enfermedades del corazón”, explica.
A la hora de incorporar estas frutas a la rutina alimentaria diaria, el mejor hábito siempre es el más sencillo, porque no se trata solo de comerlas un día, sino de intentar darles una presencia sistemática.

Al respecto, el Dr. Decker explica que se puede incorporar las moras tanto frescas como congeladas, ya que el fruto no pierde sus nutrientes por pasar por el freezer. Las moras azules secas, en cambio, sí pierden parte de sus propiedades en el procesamiento.
Además, como el experto señala, el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) ha planteado que los fabricantes a menudo “agregan azúcar, aceite o jarabe de maíz durante el procesamiento de las moras para secarlas”.

Al igual que con las moras secas, el experto plantea ciertos reparos hacia quienes piensan incorporarlas a través de:

Para Decker entre las mejores maneras de incorporar moras frescas o congeladas a la dieta diaria se encuentran:



