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El romero es una planta aromática clásica de la cocina mediterránea desde hace siglos. Más allá de su uso culinario, esta especia es también reconocida por sus notables propiedades medicinales. Tal es su reputación en este aspecto que, desde la antigüedad, los griegos y romanos la valoran como un símbolo de renovación y purificación.
Una de las razones por las que el romero es tan apreciado se vincula con la riqueza de sus nutrientes. Esta planta contiene vitaminas A, B6, C, E y minerales como el calcio, el hierro y el magnesio, sustancias esenciales para el buen funcionamiento integral del organismo que aportan una gran cantidad de antioxidantes.

Estos últimos son cruciales para combatir sustancias riesgosas y prevenir el estrés oxidativo. Un artículo especializado explica que, en el caso particular del romero, los antioxidantes que trae juegan un papel importante en la neutralización de estas partículas dañinas. Asimismo, la especia brinda altos niveles de compuestos antiinflamatorios que son beneficiosas para prevenir y aliviar diversas condiciones y enfermedades.
Entre las principales enfermedades que el romero puede ayudar a prevenir se encuentran:

Por otro lado, un estudio reciente agrega que otro beneficio significativo del romero es su impacto positivo en el sistema neuronal y la memoria. En la medicina tradicional, se utiliza para tratar neuralgias intercostales, dolores de cabeza, migrañas, insomnio, malestar emocional y depresión. Complementariamente, otro estudio señala que la especia posee propiedades neurofarmacológicas que pueden tener efectos clínicos notables sobre el estado de ánimo, el aprendizaje, la memoria, el dolor, la ansiedad y el sueño.
Para aprovechar al máximo los beneficios medicinales del romero, una de las mejores formas de consumirlo es a través de infusiones. Preparar un té de romero es simple. Solo se necesita llevar una taza de agua a ebullición, añadir una o dos ramas de romero fresco (o una cucharadita de romero seco) al agua hirviendo, y dejarlo reposar de cinco a 10 minutos. Si se prefiere un sabor más fuerte, se puede dejarlo infusionar un poco más. Luego, se cuela el té con un colador fino en caso de haber usado romero seco (o un colador normal para ramas frescas). Una vez que todo esto haya acabado, se puede servir el té en una taza y, si se desea, agregar un poco de miel o limón.

Además, el romero puede consumirse como acompañante que realza el sabor de una variedad de platos. Fresco o seco puede incluirse en una comida tan casera como un pollo al horno, en los guisos y sopas, en las papas asadas, en las verduras a la parrilla o en las marinadas para carnes.




