Qué es el lavado inverso y por qué los expertos recomiendan cambiar el orden del shampoo y el acondicionador
Especialistas en estética capilar sostienen que cambiar el orden de los productos en la ducha permite lograr mayor volumen; esta técnica promete proteger la fibra antes de la limpieza profunda
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La rutina de higiene capilar que la mayoría de las personas sigue por inercia desde hace décadas está siendo cuestionada por los profesionales del estilismo. La lógica tradicional sugiere aplicar el shampoo para limpiar y luego el acondicionador para suavizar, pero un creciente número de expertos propone invertir el proceso. Esta técnica, denominada lavado inverso, busca alterar el orden de los factores para obtener resultados superiores en términos de brillo, salud capilar y volumen duradero.
En una entrevista con el medio español Clara, la reconocida peluquera Olga G. San Bartolomé explicó que el beneficio principal radica en proteger la fibra del cabello antes de someterla a la acción limpiadora de los tensioactivos. Según la experta, aplicar el shampoo directamente sobre un cabello seco o castigado puede resultar demasiado agresivo, fomentando una mayor deshidratación. Al anteponer el acondicionador, este actúa como una barrera protectora que hidrata medios y puntas sin aportar un peso innecesario, permitiendo que el shampoo realice su trabajo específicamente sobre el cuero cabelludo sin resecar el resto de la melena.

Este cambio estratégico busca resolver uno de los problemas más comunes en la rutina diaria: el efecto de pelo pesado o apelmazado por una mala enjuagada. San Bartolomé advirtió que muchas veces, al usar el acondicionador de forma tradicional, quedan residuos imposibles de eliminar por completo. Dichas acumulaciones no solo ensucian la fibra, sino que le restan volumen natural.
Bajo el nuevo método, la secuencia sugerida por la especialista es sencilla. Primero, se debe aplicar el acondicionador de medios a puntas sin mojar el resto previamente. Segundo, se procede al lavado selectivo aplicando el shampoo únicamente en la raíz. Finalmente, al enjuagar, la espuma desciende por el largo del cabello, arrastrando los excesos de producto y dejando solo la hidratación necesaria.

El resultado, aseguran los especialistas, es un cabello con mayor movimiento y una sensación de limpieza que perdura por más tiempo, permitiendo espaciar los lavados sin descuidar la estética personal. Sobre la frecuencia del lavado, San Bartolomé despejó mitos comunes que sugieren que limpiar el pelo a diario es perjudicial. La profesional fue tajante al afirmar que la higiene es sinónimo de salud para el folículo capilar. Según sus pautas, aquellos con cuero cabelludo graso o quienes practican deportes intensos deberían optar por una rutina diaria sin miedo a la caída.
Por el contrario, los cabellos normales pueden lavarse cada 48 horas, mientras que los melenas muy secas o rizadas admiten lapsos más extensos, aunque la experta aclaró que pasar una semana completa sin lavar el cuero cabelludo resulta contraproducente, dado que la acumulación de suciedad y secreciones termina por obstruir los poros del cuero cabelludo, impidiendo un crecimiento saludable y restando vitalidad a la fibra capilar durante el día a día.
Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA.
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