
Daniela Urzi más allá de la moda
Se consagró en las pasarelas locales e internacionales. Ahora, sin dejar de lado su perfil fashion, incursiona en el mundo de la fotografía y del diseño, y aprovecha su reconocimiento para impulsar causas solidarias
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Una tarde entre amigos, con una mannequin top, un diseñador talentoso, un reconocido fotógrafo y una estilista "modelo". Así, distendidos y profesionales, Daniela Urzi, Fabián Zitta, Gabriel Rocca y Roxana Harris se reunieron en una producción fotográfica que retuvo por unos días a la supermodelo argentina en su tierra natal.
Los viajes ya son desde hace tiempo parte de la vida de Urzi, que trabaja con 15 agencias internacionales y que hizo campañas en ciudades de todo el mundo, de París, Barcelona y Berlín a Ciudad del Cabo y La Habana. Ahora con 33 años, y mientras hace pie en su país de origen, también colabora con causas solidarias y explora el mundo de la fotografía, que le dio la bienvenida con una exposición que presentó en la galería Maman.
Es que Urzi es, ante todo, una mujer creativa. Su camino en la pasarela y como modelo publicitaria comenzó cuando tenía 16 años, cuando la "descubrió" en Punta del Este un representante de la agencia de Pancho Dotto. Así fue como firmó sus primeros contratos; lo demás es historia conocida: se cortó el pelo al estilo europeo y su carrera se disparó cuando viajó a París para convertirse en la cara de un perfume de Yves Saint Laurent. Así, esa joven sanfernandina que nunca había proyectado ser modelo se convirtió en una de ellas, y top.
-¿Fue difícil por entonces adaptarte a la vida europea?
-La verdad es que me quedé instaladísima. Volví a Buenos Aires, pero sólo para empacar más valijas e instalarme en París. Tenía 19 años, me consideraba muy madura y no me daba miedo. Estaba ilusionada, y decir que había hecho la campaña de YSL me abría puertas. Viví dos años en París, y luego empecé a viajar por otros países de Europa.
El siguiente salto fue a Nueva York, donde trabajó para marcas como Victoria´s Secret, Revlon y Pantene, y regresó a Europa para realizar campañas de Armani, Roberto Cavalli y Hugo Boss (perfumes), entre muchas otras.
Ahora tiene compañero de viaje. Hace cuatro años se encontró en un restaurante con Pablo Cosentino, representante de jugadores de fútbol, y se casaron dos años después en Tulum, México. Aunque por trabajo los dos son "viajeros frecuentes", siempre están en cuenta regresiva, esperando volver a Buenos Aires para reunirse con familiares y amigos. A ella la esperan las amigas de toda la vida, a las que sumó amistades del jet-set internacional, como la modelo bahameña Shakara Ledard.
-¿Qué desafíos te planteó la carrera?
-A veces la gente piensa que el mundo del modelaje es puro glamour, y es verdad que tiene su parte positiva y divertida, pero uno no cumple justamente horario de oficina. Por ejemplo, trabajé para una empresa cosmética que sólo quería filmar de noche y en las campañas que hicimos siempre tenía que dormir de día porque eran todos primeros planos. Para una campaña de Rolex en un cenote de aguas congeladas, en Tulum, tuve que hacer antes un curso de buceo en Miami. Había dos buzos profesionales que me levantaban, porque usaba un vestido de gala muy pesado que me tiraba para abajo, y fue necesario un tanque con agua caliente para compensar el frío del agua.
-Además de la moda, ¿ qué otras cosas te interesan?
-Soy una persona creativa, con muchas inquietudes. Tomé clases de canto lírico durante dos años, porque me divierte, y en todo lo que me interesa me gusta profundizar. La música electrónica también me gusta, como todo lo que implica pensar con un poco más de imaginación. Además me doy maña y diseño joyas. Y tengo buen oído, en especial con los idiomas (habla inglés, francés e italiano).
-¿Y no pensaste en diseñar ropa, como muchas de tus colegas?
-La verdad es que no lo descarto. Me parece divertido y paso mucho tiempo en los ateliers de diseñadores amigos.
-¿Qué diseñadores preferís?
-Sin duda, Fabián Zitta: me encanta lo que hace. También Alejandro Blanco, el director de creatividad de Guess, que es amigo mío y que siempre dice que soy su musa.
-¿Qué diferencias ves entre la moda local y la internacional?
-En la Argentina, hace algunos años, los diseñadores miraban mucho lo que se hacía afuera, qué se usaba. Hoy hay más iniciativa, más creatividad y gente con ganas de hacer cosas. Y respecto de las campañas, las producciones que se realizan en el exterior son más elaboradas y cuentan con un director de arte, un iluminador y una persona para cada tarea. Son diferentes formas de trabajo.
-Ultimamente te involucraste con causas solidarias.
-Sí, hicimos una remera para la fundación Mujeres 2000, que ayuda a mujeres de zonas carecientes. Las acompañan en sus proyectos para que cada una trabaje en lo que sabe hacer. Me pareció interesante darles una mano. Me encanta ayudar de una manera en la que pueda aportar algo más que poner la cara. Para esta fundación diseñé remeras con mi firma. También colaboro con la Asociación Síndrome de Down de la República Argentina (Asdra): el 30 de marzo hice una exposición de fotos en la galería Maman, Una ventana de paz, con imágenes de la naturaleza tomadas en distintas partes del mundo. Expuse 30 fotos que se vendieron a beneficio de esa entidad.
-¿Tu última campaña?
-Terminé de hacer la campaña primavera-verano para Ona Sáez. Además, de la misma marca me convocaron para sacarme fotos para un calendario a beneficio que promueve la prevención del cáncer de mama.
-Con una profesión tan estética, ¿cómo te cuidás?
-Una vez por año veo a mi dermatólogo en Nueva York. Uso una crema diaria y, como es muy importante la limpieza de cutis, uso un jabón líquido y una crema desmaquillante. Igual, cuando no trabajo me maquillo muy poco.
-¿Qué les aconsejarías a las nuevas camadas de modelos?
-Si apuntás a trabajar con marcas muy prestigiosas tenés que mostrar la imagen de una mujer muy segura, y con los pies sobre la tierra. Ser modelo no es sólo un tema estético de cuidados tácitos. Además de la seguridad y el profesionalismo, una modelo debe presentarse con los clientes como una persona simpática, que sea un placer para ellos haber trabajado con vos. Cada vez es más difícil, hay más modelos y más competencia.
-¿Cuando estás lejos estás conectada?
-Sí, ahora estoy muy conectada, con el Messenger, el Blackberry. No tengo Facebook personal, sino de mi grupo de fans. Tengo página web desde hace más de 10 años, pero Facebook es más interactivo y dinámico. Ah, estoy en Twitter ( @danielaurzi ): ¡hay que actualizarse! Y, claro, también es una forma de estar cerca de casa.






