
David Bowie e Iggy Pop
La Iguana y el Duke Blanco regresan (cada uno por su lado) con nuevo disco. Iggy Pop, con un trabajo intimista y acústico; David Bowie, con un retorno a su etapa pop. Historias de amor, desamor y de años que pasan con gloria
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Hace más de veinte años se cruzaron en el camino y trabajaron juntos. El resultado fue The Idiot y Lust For Life ; dos clásicos que aparecieron con la firma de un precursor, Iggy Pop, respaldado en la composición y la producción por un visionario, David Bowie.
Hoy, lejos ya de aquel fructífero 1977, las dos figuras (cada una desafiante en su propio territorio) coinciden una vez más en el tiempo, aunque esta vez es por caminos separados. La Iguana da a conocer Avenue B , y el Duke Blanco, Hours... cada uno en su mundo, cada uno en su juego. ¿Qué se traen entre manos?
Por un lado, Iggy Pop se pone tierno (que no es lo mismo que blando) y cede por un momento la dureza de su sonido para permitir (¿por primera vez?) un paseo por canciones íntimas y personales, y necesariamente acústicas. Un rockero en un camino crooner que demuestra, una vez más, que La Iguana puede sorprender desde sus propias historias de amor (y de rupturas, claro).
Tampoco se desgarra en público, pero deja entrever sensaciones internas no muy fáciles de imaginar si nos dejamos llevar por la poderosa imagen de Iggy desde los Stooges hasta hoy. Incluso cuenta el romance con su novia argentina, que terminó (sí, sí, lo adivinaron) en forma tormentosa, y hasta se anima a cantar en nuestro idioma con Español , y recuerda a su chica en Miss Argentina .
Bowie, que muestra primero -como ya es costumbre- algunas versiones de Hours... para sus seguidores en Internet ( http://www.davidbowie.com), antes de que el álbum esté en las bateas, muestra un regreso al pop, pero con una mirada reflexiva.
A los cincuenta y pico, el Duke Blanco no perdió la curiosidad que le despierta la tecnología, pero aquí, sin renunciar a ella, tiene menos protagonismo que en sus trabajos anteriores, más experimentales, y se inclina por retornar al pop que convirtió en marca registrada al lado del notable guitarrista Reeves Gabrels, con quien firma buena parte del material.
El disco aparecerá primero en una edición limitada con la tapa en 3D, que contiene un chiste: el joven Bowie sostiene al veterano, que parece agonizar en una camilla instalada en una ambientación futurista.






