
Este mes, te proponemos un derrotero visual por la web, desde las imágenes añejas de Buenos Aires revisitada hasta el uso del Photoshop entendido como una de las bellas artes.
1 minuto de lectura'

Por Daniela Pasik
En tiempos de redes sociales y aplicaciones que pueden hacer creer a cualquiera con un celular y un filtro que por reproducir a su gato mirando la lontananza o capturar un atardecer o el frente de un edificio es fotógrafo, vale hacer un alto. El arte y la técnica de obtener imágenes duraderas debido a la acción de la luz es cosa seria. Acá un loco lindo que da lecciones estéticas, la mafia positiva de un grupo de reporteros gráficos, villanos de Star Wars en paisajes y un viaje en el tiempo por Buenos Aires.
<b>EL OCIO DE UN STORMTROOPER</b>

¿A qué se dedican los malvados soldados de La guerra de las galaxias en su tiempo libre? Darryll Jones, un talentoso fotógrafo sudafricano especializado en paisajes, lo devela en su cuenta de Instagram a través de las aventuras de una action figure, con su impecable y temible uniforme blanco, en distintas locaciones de Gran Bretaña. Le puso Eric, y por ahí anda, por ejemplo, arreglando autitos de juguete que quedaron atrapados en la nieve de una calle de Londres. Siempre con un gran juego de perspectivas, que hace parecer real la situación, y una calidad técnica excelente a pesar de lo lúdico de la propuesta.
WEB
<b>LA REINA DEL PLATA, AYER Y HOY</b>
Buenos Aires antes y después es un proyecto exhaustivo que documenta cómo era la ciudad en tiempos del blanco y negro y reproduce esas imágenes hoy. Y las presenta juntas, como una magia que al correr el mouse se vuelve color. “Una selección de fotos antiguas de la Capital Federal a partir de las cuales buscamos imitar, en la actualidad, el ojo curioso de aquella época; el mismo lugar y ángulo del registro original”, explica el ideólogo, Gastón de la Llana, diseñador web y quien dispara la cámara actual. Las otras fotos, las antiguas, son del Archivo General de la Nación y del grupo de Facebook Fotos Antiguas de Buenos Aires. La página, austera, prolija, precisa, tiene una grilla con todas las fotos, lo mismo pero ordenado por Slide y un Mapa que muestra dónde fue tomada cada imagen.
<b>EL (HERMOSO) INFIERNO DEL PHOTOSHOP</b>

James Fridman juega con esa herramienta maléfica que condicionó y sigue condicionando al mundo. Este diseñador gráfico acepta peticiones de cualquiera para modificar su aspecto y cumple los deseos literalmente. Pero como en “La pata de mono”, el terrorífico cuento clásico de W. W. Jacobs, es literal. El resultado es hilarante, pero también deja ver la horrorosidad del mandato estético que prima y nos modifica. Una pareja quiere que su bote esté en “aguas más peligrosas” y él les responde con ellas navegando en una olla hirviente. Una chica quiere que su pierna luzca más larga, y él lo hace: ahora su extensa extremidad le da una vuelta al cuello, como una boa. Un grupo de amigas le piden que saque (“take her out”) a la de pollera violeta y la respuesta es: “I toke her out”, con una imagen de la que querían borrar de paseo con él, tomado de su foto de avatar. Y así. Fridman publica los resultados en su cuenta de Twitter, que tiene casi 60.000 seguidores y abrió recién en marzo de este año. Acepta pedidos de cualquiera pero bajo una sola condición: “No dar fotos personales que no quieran que sea hagan públicas”.
<b>MAFIA: “GRUPO ORGANIZADO QUE TRATA DE DEFENDER SUS INTERESES”</b>

Una cobertura sincera, documental y colectiva de la sociedad actual. “Las redes sociales nos permiten una llegada masiva y directa de nuestro trabajo”, cuentan en su página los 10 integrantes de MAFIA (Movimiento Argentino de Fotógrafxs Independientes Autoconvocadxs), que se definen como “un espacio de exploración artística que busca interpelar al espectador desde una doble perspectiva: informativa y estética”. Se los encuentra en las redes, pero sus coberturas también han sido publicadas, en solo cuatro años de actividad, por diversos medios gráficos y digitales de la Argentina y el mundo. La jornada del 13 de septiembre de 2012, en medio del cacerolazo en el que algunos sectores de la clase media y alta expresaron su furia con el gobierno de Cristina Fernández, Ceci Estalles fue con su cámara. Juntó material y lo subió a su Facebook. A muchos de los retratados no les gustó ese espejo y entonces denunciaron el contenido. Las imágenes se viralizaron igual. Otros usuarios crearon una campaña en solidaridad con la fotógrafa y se sumaron miles. Ese fue el puntapié inicial de la gesta de MAFIA.






