Delirios de grandeza
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En septiembre de 2000 Kinky era una banda mexicana que prácticamente no había salido de Monterrey... hasta que ganaron un concurso para tocar en Nueva York. De la Gran Manzana saltaron a Londres y luego de unos shows volvieron a su tierra con un contrato discográfico y una gira programada. A dos años de la salida de "Kinky", su debut, los chicos que se enamoraron del quinteto vía MTV ya pueden escuchar sus discos (hace unos meses se editó el primer trabajo y, en lugar de "Atlas", su segundo álbum, sale un compilado, "Recordatorio").
Pero para el quinteto regiomontano que lidera el cantante Gilberto Cerezo la verdad pasa por los conciertos. En vivo, Kinky somete al público a una alborotada invitación al baile sobre la base de pop, rock, electrónica, música norteña y mucho -pero mucho- picante. Parte de su secreto está en el nombre mismo del grupo. "Es algo retorcido, bizarro, que va un poco más allá de lo normal", define Cerezo. Quédense tranquilos: mañana lo podremos comprobar en el Personal Fest y el próximo viernes, en The Roxy.
"La verdad, en sólo cuatro años nos pasó de todo -cuenta Gil Cerezo-. Recuerdo la gira de verano de 2002, viajando por los Estados Unidos con Flaming Lips, Cake, Modest Mouse y De La Soul. Y otro gran halago fue que el director Tony Scott nos propusiera grabar una versión de «Oye como va» para su película «Hombre en llamas». Es una canción que en los Estados Unidos está muy ligada a la comunidad hispana y nosotros, sin querer faltarle el respeto a la versión original, hicimos nuestro aporte."
Avido lector y apasionado de la literatura latinoamericana, Gil es el autor de la mayoría de la lírica de la banda. En sus letras hay historias de amor, locura y mente, y algún que otro interrogante irónico, como el que se formula en "Presidente". "De qué color es nuestro presidente -se pregunta Cerezo-. Verde, blanco o rojo es el presente." Mientras averiguan, pónganse a bailar.





