
Delivery de viandas: una opción práctica y casera
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Guiso de lentejas, pollo a la portuguesa, albóndigas de cerdo o un curry de zapallos y garbanzos. Algunos de los platos del Menú de Barrio que ofrece Café San Juan, con porciones generosas y económicas ($220 cada una). Todas envasadas al vacío, para calentar en minutos en agua hirviendo. "Estuvimos un mes con las puertas cerradas. Debíamos hacer algo para no fundirnos, y así imaginamos este menú del barrio, volviendo al espíritu con el que Café San Juan nació hace 17 años. Una cocina honesta a base de platos populares, para comer de lunes a lunes", cuenta Leandro "Lelé" Cristóbal, a cargo de este restaurante.
A su particular modo Café San Juan enarboló así la bandera de las viandas. Mientras que muchos restaurantes imaginan su oferta como algo excepcional, un lujo para noches especiales, en estos casos el concepto es el opuesto: platos habituales para tener en la heladera o freezer, que resuelvan la comida diaria en un contexto histórico. "Antes cocinabas en tu casa 4 o 5 noches por semana. Ahora tenés que cocinar 14 veces en por semana. Y a la semana siguiente, de vuelta, otras 14 veces", reflexiona Tomas Iakub, creador de Simple Eat, empresa especializada en platos ultracongelados y envasados al vacío que en estos tres meses cuadruplicó la producción. "Estamos produciendo 20.000 comidas al mes, cosechando hoy lo que sembramos en los últimos tres años, tiempo en el que aprendimos sobre el manejo de clientes online, de la comunicación y la logística".
Risotto de zapallo kabutia, bondiola teriyaki con batata o la Not Burger, una hamburguesa hecha a base de plantas, con champiñones y cebollas caramelizadas en pan de cúrcuma y zanahorias. "La palabra vianda está muy bastardeada, recuerda a platos dietéticos sin sabor", dice Tomás. "Lo nuestro tiene el sello de saludable, pero siempre es rico. Hasta la cuarentena, nuestros clientes eran personas que vivían solas o en pareja, que trabajaban durante el día y no querían llegar a casa y cocinar; ahora se sumaron familias completas. Y estamos lanzando un concepto para empresas que quieren darles el almuerzo a sus empleados home office, con un desarrollo para calentar los platos en cinco minutos de microondas", explica.

En Recoleta, el emblemático Milion presentó "Milion en casa", donde a los cócteles embotellados, menús ejecutivos y propuestas del día, suma también unos 20 platos al vacío, incluyendo truchón patagónico, ternera braseada con risotto, pollo al curry o bifecitos a la criolla. Otro ejemplo es Tuco Catering, que presentó su plataforma Platoslistos.com.ar, con opciones como el locro norteño con legumbres orgánicas, el matambrito de cerdo con salsa de maní, coco y limón, o una cazuela de cordero patagónico, entre otros. Entre los pioneros brilla Vino Tinto, el emprendimiento del cocinero venezolano Moisés Dagui. "Me gusta pensar que es como una máquina del tiempo: cuando envasás un plato al vacío el tiempo se detiene, frenás la oxidación y todo se mantiene en perfecto estado", cuenta Moisés. Con un segundo y más amplio local inaugurado hace un año, hoy Vino Tinto ofrece platos como el pollo al romesco, la tapa de asado con cebollas glaseadas o una bondiola ahumada que se deshace en la boca. Continúa en la página 6
"Muchos me pedían dos o tres comidas a la semana, ahora están pidiendo más cantidad, incluso lanzamos una promoción donde cada diez comidas te regalamos una. Tenemos siempre tres platos de carne vacuna, tres de cerdo, tres de pollo, dos vegetarianos y dos de pescados. Y apareció también un tipo de cliente nuevo, que antes no teníamos: hijos que compran varias comidas para mandarles a sus padres o abuelos y ayudarlos a que no tengan que salir de sus casas".
"Era un proyecto que esperábamos el hueco para hacerlo. Bueno, esta pandemia nos dio ese hueco", explica Martín Molteni, uno de los cocineros más reconocidos en el país, que presentó En Casa PuraTierra, un desprendimiento de su catering que apunta al consumidor final. "De las catorce comidas de la semana, nosotros queremos solucionarte al menos tres con platos ricos, caseros y que tienen un toque más. Nos piden muchas familias de cuatro y hasta seis integrantes, abarcando el corredor Bancalari hasta Benavídez, también en CABA la zona de Av. Del Libertador desde Núñez hasta Recoleta, y La Horqueta en San Isidro. Son platos al vacío que complementamos con pastelería, postres y conservas", cuenta. Ejemplos como la colita de cuadril horneada con tomillo, la bondiola en miel de especias del norte o guarniciones como la humita tradicional o los papines y batatas en manteca de hierbas, entre otros.
Llegar de noche a casa (si saliste a trabajar) o apagar la PC después de infinitos Zooms y planillas compartidas en Drive. Abrir el freezer, sacar una bolsita y preparar en minutos un salmón blanco con salsa meuniere o un stroganov de pollo, dos platos que ofrece Cocu, la boulangerie de Palermo. "Ofrecemos el combo de cinco platos a $1250, cubriendo distintas proteínas (pescado, carnes), una pasta, una quiche", explica Morgan Chauvel, dueño y maestro panadero de Cocu. "Compré la máquina de vacío, el delivery lo hacemos nosotros".
La palabra clave es "cotidiano", recetas caseras para compartir en familia. "Practicamos cada plato para estar seguros de que se podían calentar sin perder nada. Es como la cocina de una abuela en la guerra, te alimenta y te gusta pero usando lo que tenés a mano. Una reinvención honesta", afirma Lelé Cristóbal. Una reinvención en tiempos de cuarentena.
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