
Depilación sin pelos ni señales
No es tarea grata, pero con productos y técnicas nuevas se hace cada vez más fácil
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En muchas partes el vello de las mujeres no tiene prestigio, así como en otras es prestigioso. Los motivos de ambos enfoques son variados.
Tan sólo porque las indias son virtualmente lampiñas; en países americanos, donde la presencia indígena es fuerte, el vello goza de prestigio entre las mujeres que presumen de una sangre europea sin mezcla. Para evidenciar que no se tiene sangre indígena, las mujeres blancas llevan las piernas con los pelos crecidos. Las medias los destacan aún más, porque los apelmazan al apretarlos contra la piel. No será muy bonito, pero es chic, y muy común en la primera mitad del siglo, pero fue perdiendo cultoras, que perdieron el pelo.
No es infrecuente en Europa ver axilas pobladas y lucidas con naturalidad por sus dueñas. Sofía Loren las mostraba tupidas en aquella película con Mastroianni que se llama Lástima que sea una canalla. Annie Girardot aparecía integralmente peluda como un mono colobo en un film donde padecía un disturbio glandular. Muchos hombres le ofrecían dinero a Ugo Tognazi, el marido de Annie en la ficción, para que les permitiese verla en pelo. Esa pelambrera en aquella mujer bonita provocaba una mezcla de repulsión y fuerte atractivo sexual, porque seguramente revivía en los varones la memoria de la hembra primigenia, una Eva que se habrá trepado al manzano de un solo brinco simiesco. Durante los siglos XVIII y XIX los españoles suspiraban por el bozo de las majas, sublimación del bigote masculino que en las mujeres era mirado como una especie de ojera labial, signo aparente de una capacidad enorme para el goce erótico. Aquellos varones de barba y mostacho debían de ser muy hombres para resistir a pie firme un beso de pelo y contrapelo.
Las egipcias del tiempo de Tutankamón no se dejaban ni las cejas, y lo que se depilaban lo exhibían. Los trajes de baño cada vez más cavados llevan la misma dirección que aquella moda lejana, porque la idea femenina siempre ha sido mostrar con franqueza lo que el pelo y el vello permiten naturalmente entrever o apenas adivinar. Las técnicas depilatorias se mantuvieron más o menos iguales, pero últimamente hacen hincapié en un carácter definitivo para sus resultados. La mujer parece, en el corsi e ricorsi de la moda, empeñada otra vez en verse lampiña como la serpiente del edén.
Aún se emplean cera, miel y bálsamos para dejar monda la piel, aunque los sistemas tengan nombres que sugieren diversidad y novedad como, por ejemplo, colado (talco antes de la cera caliente para que ésta queme menos) y español (poros abiertos para que el pelo salga con el fo-lículo). La electricidad y el láser son elementos que el progreso ofrece para matar la pilosidad sin posibilidad de resurrección que, precisamente, era lo que aseguraba antaño la hojita de afeitar, capaz de convertir un vello sutil en crin de Bucéfalo. Hoy la depilación significa más o menos dolor, problema no superado del todo, aun cuando los expertos se han pelado las pestañas buscando soluciones.
Sugerencias
Cecilia Demarias. Av. Las Heras 2013. Sistema español, con cera negra. aloe vera y miel. Abre los poros, no corta el vello y, es descartable. También se usa el sistema colado y los precios oscilan entre $ 4 y $ 12.
Lidherma. Federico Lacroze 2342. Depilación eléctrica, una solución definitiva. Ideal para zonas de la cara, como el labio superior o la barbilla. Consiste en la aplicación de una agujita muy fina dentro del folículo piloso para alcanzar el bulbo o raíz. Este sistema es definitivo y puede hacerse en todo tipo de piel. Cada sesión cuesta $ 30.
Depilación con láser. Este sistema produce la caída del vello definitivamente por medio de una frecuencia de onda idéntica a la melanina del pelo. se introduce por el canal del mismo y destruye el folículo. Se puede hacer en cualquier parte del cuerpo, porque es indoloro. Según las zonas del cuerpo cuesta entre 350 y 450 pesos.
Productos
- Tiras de cera adhesiva, listas para usar. Ideal para llevar de viaje (One Touch, $ 11)
- Crema depilatoria (Klaudia, $ 5,50)
- Depilador Koll-on (One Touch, $ 8,50)
- Tiras faciales de cera (One Touch, $ 7,90)
- Depilador (Discrete Plus $ 98)
- Crema depilatoria para el rostro (André Latour, $ 5,50)
- Jalea Depilatoria en frío (Bowen $ 4). Pozzi. Talcahuano y Avenida Santa Fé.






