
Desde el valle del Pedernal
Todos los detalles sobre esta zona, en San Juan, a pocos kilómetros del límite con Mendoza. Desde 1994 transformó sus paisajes áridos en verdes viñedos y actualmente produce variedades de uva “de alta categoría enológica”, según el INTA
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El valle del Pedernal, en la provincia de San Juan, cerca del límite con Mendoza, desde 1994 transformó su aridez en paisaje de viñedos, con variedades de uvas de alta categoría enológica, según Silvia Avagnina de del Monte, del Centro de Estudios Enológicos del INTA. Las condiciones de clima y suelo permiten vinos de carácter propio, a 1400 metros sobre el nivel del mar, con buena amplitud térmica, agua de riego de vertientes naturales y suelos pedregosos. Eso permite obtener vinos con mucho color, concentración y armoniosa acidez, con potencial para una eventual denominación de origen.
Varias bodegas han surgido en estos últimos tiempos sanjuaninos; ahora los Teorema, de viñedos de diez años de la Finca El Durazno de El Pedernal, que se conocieron este verano en La Bodeguita de Cariló y están a punto de llegar a unas pocas vinotecas de Buenos Aires. Son cuatro tintos varietales de la muy buena cosecha 2002, Malbec, Merlot y Cabernet Sauvignon y un corte Cabernet Sauvignon-Malbec 2000, el clásico argentino, el más a punto para beberlo ya, con la elegancia del Cabernet favorecido con el amable Malbec.
Los que prefieren el Malbec, este 2002 se ennoblece con un 20 por ciento de Cabernet Sauvignon y algo de madera, sugerente y prometedor de aún mejores momentos si se guarda. El Cabernet Sauvignon, con ocho meses en barrica de segundo uso, promete su esplendor con un tiempo más en botella, aunque así joven, algo astringente como corresponde a la variedad, es excelente para poner en las comidas. El varietal Merlot, al contrario, está a punto para disfrutarlo ya y no mucho más adelante, redondo y con preciso toque de madera -el color algo desvaído-, un cepaje que evoluciona rápido. Los 2002, $17; el corte 2000, 19; muy buena relación calidad-precio.
Luigi Bosca en el arte
Las pequeñas partidas de vinos especiales de las grandes bodegas tienen el atractivo de los vinos de culto cuando son además sobresalientes en su calidad. Si el diseño los acompaña merecen ser de colección, como pasa con el Malbec 2002 Luigi Bosca Malbec, el primero de una serie que la Bodega de Visalba producirá en acuerdo con el Museo de Arte Latinoamericano (Malba) para exhibirlos y venderlos exclusivamente en su boutique ($ 70). La etiqueta lleva reproducida una pieza de Rompecabezas, la obra del pintor Jorge de la Vega, en impactante blanco y negro. Sólo 4000 botellas de la muy buena cosecha 2002, un Malbec moderno con el estilo de los Arizu, sin filtrar, de cuerpo pero no excesivo, complejo, armónico, muy bebible y deleitable.
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