
Los alimentos vienen con letra chica y nosotros nos ponemos los anteojos para saber qué es eso que entra en nuestro cuerpo cuando abrimos la boca. Hoy: aguas saborizadas.
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Por Roly Villani
¿MEJOR QUE LA GASEOSA?
Sin gas o “finamente gasificadas”, fueron el rubro de bebidas sin alcohol cuyo consumo creció más en la última década, en detrimento de las gaseosas. La industria dice que es un producto que “en el imaginario del consumidor se construye a partir de la combinación de agua más fruta”. Pero solo en el imaginario.
EL AGUA NO ES AGUA Y EL JUGO NO ES JUGO
No hay especificaciones que permitan creer que el agua utilizada sea mineral. Pero mucho menos que el sabor de frutas provenga de jugos. Los saborizantes y colorantes colocan esta bebida mucho más cerca de la gaseosa que del agua o los jugos naturales.
ENTONCES? (I)
Una recomendación varias veces repetida: hidratate con agua. Si las bebidas dulces te gustan mucho, permitítelas como premio, nunca como manera de combatir la sed. El agua es irreemplazable. Los azúcares sobran.
ENTONCES? (II)
Hay infinitos reemplazos saludables de estas bebidas. La más obvia: agua con jugo de naranja o jugo de lima o jugo de limón. Pero también podés colocar frutas y verduras cortadas bien finitas en una jarra, y dejarlas macerar entre 8 y 12 horas en agua. ¿Recomendaciones? Sandía y menta, naranja y kiwi, pomelo y romero. O innová.
EL JMAF QUE NO SE RINDE
Un informe realizado por investigadores de la Universidad Nacional del Litoral determinó que las marcas más consumidas por los jóvenes tienen un promedio de 12,3 gramos de fructosa (azúcar, bah) cada 200 mililitros, valores muy similares a los reportados por las gaseosas más populares. El detalle: todas usan Jarabe de Maíz de Alta Fructosa, un endulzante barato y muy polémico.
UN ASCENSO PELIGROSO
Los resultados del informe HidratAr, realizado por el Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil, alertó sobre la escasa proporción de agua pura en la composición de la ingesta total de líquidos de los argentinos. Tan solo un 21%. En los niños se agrava el problema, porque más del 50% de la hidratación se realiza en base a bebidas saborizadas o azucaradas.
PURA ESPUMA
Las marcas más conocidas del mercado usan dimetilpolisiloxano (en las etiquetas lo disimulan llamándolo E900), un derivado de la silicona que se utiliza como agente antiespumante. Podría ser cancerígeno por tener restos de amianto y formaldehido. Puede generar problemas hepáticos, renales y del sistema nervioso.
DANGER
El conservante más usado en este producto es el benzoato de sodio (cifrado como E211). En bajas dosis puede provocar asma, urticaria y reacciones alérgicas. Se recomienda evitarlo porque en combinación con sulfitos o colorantes artificiales puede provocar hiperactividad o problemas neurológicos. Atención: es letal para los animales, incluso en pequeñas dosis.
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