
Dolli Irigoyen
Sigue con su programa Esencialmente Dolli y, por el mismo canal, Gourmet.com , este mes inicia una serie de especiales filmados en grandes restaurantes del mundo
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1. La casa de mis abuelos era como una escuela gastronómica, con una gran huerta, molino, horno de barro, y un galponcito lleno de vinos y otros productos caseros. Y en mi casa era un ritual ir el sábado temprano al gallinero con mi papá, elegir un pollo, matarlo y separar las partes para el risotto y para el caldo; a la tarde, amasábamos la pasta para el domingo. Así aprendí todo, sin darme cuenta.
2. Me gustaría repetir las enseñanzas básicas de mis padres y mis abuelos con todos los que me suce-dan. Eso no lo veía en plena rebeldía adolescente, allá en General Las Heras, mientras peleaba por la hora de la vuelta o el largo de la pollera.
3.Supe que era cocinera a los 23 años, siendo maestra y casi a punto de recibirme de asistente social. Descubrí que lo que más me gustaba era trabajar dentro de ese mundo de olores y sabores, y abrí mi primer restaurante. Ahora sé que mientras tenga un cuchillo y una sartén nunca me va a faltar el trabajo. En donde sea que esté.
4. Aprendí que no todos tienen que quererte. Pero todavía me cuesta asumirlo en la práctica. Si entre mil e-mails llega uno criticándome, me quedo pensando en ése y no en todo el resto.
5. En la tevé aprendí que no soy actriz. Al empezar en Utilísima, cuando tomé conciencia de la canti-dad de gente que me veía, empecé a sentir un temblor incontrolable en las manos. Era terrible. Ahí dije: no soy actriz, no me voy a preocupar por cómo me veo, ni por cómo me muevo, ni por la luz de acá o la cámara de allá. Voy a ocuparme de lo mío, que es cocinar.
6. Vi que es difícil sostener una pareja en esta actividad: es absorbente y se viaja mucho. A los colegas va-rones les pasa igual, por lo que cuentan. Yo soy divorciada y no estoy en pareja, pero gracias a la profesión tengo grandes amigos hombres.
7. Con mis mellizos, Francisco y Ernesto , tenemos mucho contacto, nos encontramos para comer, nos consultamos cosas… Ahora sé relacionarme con hijos de 29 años, así como antes cuidaba a dos chiquitos y más tarde sobreviví a dos adolescentes.
8. Antes era bastante mandona , quizá porque soy la última de cinco hermanos y desde chiquita tuve que ganarme mi lugar. Mucho más cuando empecé tan joven al frente de un restaurante. Pero por fortuna lo pude reconocer y me fui aflojando.
9. Sé lo importante que es escuchar a los comensales que opinan sobre un plato, a los que mandan mensajes al programa, a los colaboradores, porque la cocina tiene mucho que ver con sentimientos y sensaciones. Me gusta sobre todo escuchar a los jóvenes: no hay otro modo de entender lo que viene.
10. Creo en Dios. Siento que él pone las respuestas dentro de uno: es ahí donde hay que buscarlas.






