
Doug Stamper, con la política en la sangre
Michael Kelly estudió actuación de grande, para ser un buen abogado. Ya entonces le interesaba la política. Y el rock. Hoy, el actor detrás del monje negro de House of Cards aprovecha su fama reciente para hacer... lobby, por una ley de jubilación
1 minuto de lectura'

Doug Stamper y Michael Kelly comparten el mismo cuerpo, pero tienen aspecto distinto. Stamper, el personaje de House of cards, provoca miedo. Kelly, el actor que lo interpreta, parece alguien a quien podrías invitar a comer a tu casa.
Detrás de una expresión siempre seria y controlada, el jefe del gabinete del presidente Frank Underwood esconde crímenes y acciones de poca moral, a fin de acumular poder para su jefe y, por extensión, para sí mismo. El actor sonríe y se ve relajado. Los secretos que esconde, suponemos, no serán tan terribles.
Durante su visita a la Argentina como parte de la comitiva de figuras de Netflix que vinieron a publicitar sus series, Kelly habló a solas con La Nación revista sobre Doug, su carrera como actor y la política, una tentación que lo persigue desde joven.
¿Te interesaba la política antes de House of Cards?
Es gracioso porque estudié Ciencias Políticas en la universidad y quería ser abogado. Cuando estaba en el tercer año de estudio, mi tutor me dijo que tenía que hacer alguna materia electiva. Le pedí que me sugiriera algo y me dijo que probara el curso de actuación, porque me podía servir si quería ser abogado. Así que me anoté y dos semanas después, cuando había que hacer una escena, pasé como voluntario. Después de la clase, la profesora me pidió hablar. Me preguntó: "¿Cuánto hace que actuás?". Le respondí que nunca antes lo había hecho. Ella no lo podía creer y me dijo: "Tenés algo especial". Ahí me empezó a interesar y seguí cursando las materias de Ciencias Políticas y de actuación. Me faltaron sólo un par de materias para terminar Ciencias Políticas. Así que no me recibí de eso, pero sí de Artes Escénicas. Cuando me mudé a Nueva York perdí un poco el interés en la política porque estaba tocando en bandas de rock. Fue en los años de gobierno de George Bush (padre) y no estaba tan interesado. Pero la campaña de Bill Clinton a la presidencia volvió a despertar mi interés en la política y después aumentó con la de Barack Obama. La campaña actual también me llama la atención. Obviamente, estar en esta serie profundizó mi fascinación con la política y nuestro sistema de gobierno. Ahora estoy haciendo lobby por una ley llamada Older Americans Act.
¿De qué se trata?
El cuidado de los ciudadanos mayores en los Estados Unidos es una preocupación que está creciendo. En nuestro país te jubilás a los 65 años y ahora se están jubilando los baby boomers (personas nacidas entre 1940 y 1960). Esas personas se prepararon para cuando llegara ese momento, pero ahora vivimos más años. Mi mamá se acaba de jubilar como trabajadora social dedicada a los mayores y fundó una organización sin fines de lucro. Así que yo estoy tomando la posta. La Older Americans Act es una ley que se aprobó por consentimiento unánime en el Senado y quedó estancada en la Cámara de Diputados. Como ahora soy un actor conocido y, especialmente, porque interpreto a Doug Stamper puedo caminar también por los verdaderos pasillos de Washington D.C. y tener reuniones reales con gobernadores y otros funcionarios. Estamos intentando que sea aprobada por Diputados más financiación.
¿O sea que estás directamente involucrado en la redacción de esta ley?
No, la ley ya existía, pero no han aumentado el presupuesto dedicado a esto desde 2011. Sigue siendo la misma cantidad de dinero cada año, pero cada vez hay más personas mayores. Para 2030, una de cada cinco personas va a tener 65 años o más. Así que esto va a ser un gran problema en nuestro país. Con mi madre nos parece que es algo de lo que hay que ocuparse y ahora que tengo una voz reconocible como Doug Stamper puedo ayudar a que algunas cosas sucedan. Me abre puertas que antes no se abrían.
¿Cuál es tu visión sobre la campaña actual en los Estados Unidos, que está tan revuelta?
Es una locura. Creo que los norteamericanos nos merecemos un estadista que pueda representar a la gente con el decoro adecuado, conocimiento y respeto por todas las personas. Algunos de los candidatos no son el ejemplo de esto. Yo apoyo a Hillary Clinton, aunque me encantan muchas de las cosas que dice Bernie Sanders. Pero como alguien que está alrededor de las maquinarias de la política de nuestro país y viendo de lejos lo que pasó con el presidente Obama, un gran líder que tuvo muchos problemas para conseguir hacer algunas cosas porque el Congreso está controlado por los republicanos, creo que sería peor para Bernie Sanders. Mucha gente lo considera un socialista. No creo que pueda hacer todo lo que quiera. En cambio, Hillary puede hacer lo que hizo su esposo. Él trabajó con un Congreso controlado por los republicanos y logró que aprobaran cinco presupuestos.
¿Qué aprendiste sobre Washington desde que empezaste a trabajar en House of Cards?
Un montón. La gente siempre me pregunta si el mundo de la política es realmente así como se muestra en la serie. No creo que nadie esté asesinando a otros en el sistema político de nuestro país, pero sí que se hacen muchos favores que después tienen reciprocidad, como se ve muy seguido en la serie. Aun viniendo de las Ciencias Políticas aprendí mucho en House of Cards sobre la política en general. Me paso haciendo preguntas cuando leo cosas que no termino de entender.
¿Tenés alguien que te asesore en las cuestiones específicas del trabajo de Doug?
Sí, tenemos un consultor político, Jay Carson, que trabaja con nosotros desde el principio y es muy amigo de Beau Willimon, el creador de la serie. Él trabaja con Michael Bloomberg (ex alcalde de Nueva York) y fue compañero de Willimon de la universidad. Los dos trabajaron en la campaña de Howard Dean, en 2004, así que los dos tienen un vasto conocimiento sobre la política. En realidad, Beau te puede decir algo sobre cualquier tema. Es un genio, un hombre brillante. Sabe de todo, pero además investiga cada detalle que va a aparecer en la pantalla. Si, por ejemplo, en la serie se hace referencia a una nota de un diario, él escribe esa nota y hacen un diario en el que la agregan. Tiene una ética de trabajo incansable.
¿Cómo te parece que va a afectar el hecho de que Willimon abandone House of Cards en la próxima temporada?
Es complicado porque, como dije, Beau es un genio y uno de los mejores escritores con los que trabajé. Pero cuando esto se anunció tuve fe de que Netflix iba a encontrar a la persona indicada para tomar la posta. Pasa mucho en las series que el showrunner se va después de cuatro o cinco temporadas. Desconozco exactamente qué pasó en este caso,pero tuve confianza en que encontrarían un buen reemplazo y lo hicieron. Eligieron a Frank Pugliese y Melissa James Gibson, dos de los guionistas principales de la serie, para estar al mando. Así que espero que al quedar dentro de la familia no tenga un efecto tan grande la partida de Beau. Creo que él deja muy buenos cimientos para que nosotros trabajemos a partir de eso.

Dijiste muchas veces que la serie trata sobre el poder y por eso es tan atractiva para mucha gente. ¿Por qué te parece que todo el mundo está tan obsesionado con el poder?
El poder está arraigado en nosotros desde que somos chicos. Si ves a chicos jugando te das cuenta enseguida de cuál es el líder, etcétera. El poder es muy fácil de entender, aunque no de conseguirlo. Es fácil de identificar. El abuso de poder es lo peor.
El atractivo de House of Cards no reside sólo en el tema del poder del que habla Kelly. Las historias intrincadas de cada temporada y el elenco encabezado por Kevin Spacey y Robin Wright son también responsables del éxito que tuvo esta primera incursión de Netflix en la producción de series. Kelly logró algo que sólo pueden hacer los grandes actores: que el público adore a un personaje que en la vida real odiaría.
¿Pensás que Doug tiene alguna posibilidad de cambiar?
No sé. Creo que exploramos la posibilidad de cambio en la tercera temporada. No quisimos que fuera sólo sobre su recuperación física, sino también sobre su regreso al lugar al que pertenece, o sea, al lado de Francis, como jefe de gabinete del presidente de los Estados Unidos. Exploramos otro costado de Doug, con su familia, con su relación "normal" con la fisioterapeuta y con un trabajo que no le produce demasiado estrés. Pero, al final, eso no es lo que lo moviliza. Necesitaba volver a su lugar. Es alguien que convierte todo en una adicción.
¿La relación de Doug con Frank es como una adicción?
Sí y no. Es adicto a ese trabajo. Con Frank trabajaron juntos por más de diez años. Son cómplices de sus crímenes, literal y figurativamente. Creo que su lealtad es un derivado de su dedicación a su trabajo y de ser el mejor en eso. En la cuarta temporada se anima a enfrentarse a Claire, una enemiga formidable. No sé nada de la quinta temporada, pero hay que ver si eso no le va a traer consecuencias. Ella no es alguien para tomar a la ligera.
¿Cómo trabajás desde la actuación esta cuestión de que el personaje de Doug se va descubriendo de a poco?
Las primeras dos temporadas fueron más o menos parecidas. Hacia el final de la segunda aparece Rachel y lo pone en camino de su recuperación. Con su traumatismo de cráneo pudimos explorar ese otro costado. Sé que nuestros guionistas no van a escribir algo que Doug nunca haría. Así que sólo disfruto el viaje. Donde sea que lo lleven a Doug, confío en que va a ser la dirección correcta e intento estar lo mejor preparado posible y seguir con eso.
¿Qué quiere decir en este caso "estar preparado"?
Es en dos formas distintas. Por un lado tuve que investigar mucho para interpretar al jefe de gabinete. Después, antes de empezar la tercera temporada, también tuve que ver varios videos sobre lo que atraviesa la gente que tiene traumatismo de cráneo y leí un montón sobre el tema. Ahora sé mucho más sobre los traumatismos de cráneo que la mayoría de la gente (risas). Trajeron al set a uno de los mejores cirujanos expertos en cerebro y pude trabajar con él, que estaba disponible para que lo llamara en cualquier momento durante los meses en los que me estaba preparando para filmar. Así que siempre hay un período de preparación para los actores. Bueno, no siempre, pero en nuestra serie, por suerte sí.
¿Cómo es el trabajo con tus compañeros de elenco?
Me llevó un tiempo conocer bien a Kevin, pero valió la pena. Es un hombre increíble y un actor muy generoso. Cuando acepté el trabajo me entusiasmaba la posibilidad de aprender de él, y haberme hecho amigo es algo extra. Neve Campbell dice que nadie se divierte más en el set que Kevin y yo. Eso pasa porque vamos muy preparados al trabajo y después pasamos un buen rato ensayando o hablando sobre lo que tenemos que hacer. Desde el principio, David Fincher (director del primer episodio) puso el ejemplo de que cada uno tiene que hacer el mejor trabajo posible. Todos vienen muy preparados y es un trabajo muy serio. Pero justamente por eso, cuando hay tiempo libre en medio de la filmación, nos divertimos mucho.
"Mi esposa no es Claire"
Además de Doug, que quedará pegado a su nombre para siempre, el actor hizo otros personajes en series y en cine. En 2015 tuvo papeles de reparto en Everest y la versión norteamericana de El secreto de sus ojos. Trabajó en películas como El sustituto, de Clint Eastwood; Nada es lo que parece, junto con Mark Ruffalo y Jesse Eisenberg; El hombre de acero, de Zack Snyder; y Los agentes del destino, junto con Matt Damon y Emily Blunt.
Lo curioso de los personajes que interpretó Kelly antes de House of Cards es que la mayoría son agentes de la ley. También encarnó este tipo de roles en series como Los Soprano y Fringe, entre otras. Incluso en The Good Wife tuvo el papel de un asesor político. Su proyecto más reciente, fuera de House of Cards, es Taboo, una miniserie inglesa con Tom Hardy.
"Es una serie para la BBC y FX –cuenta Kelly–. Está ambientada a principios del siglo XIX, en Londres, cuando la East India Company era una fuerza tan poderosa como el gobierno británico o el norteamericano. Interpreto a un espía que está en Londres y que no se sabe bien para quién trabaja. Es un tipo bastante complicado, así que es un placer".
¿Por qué te atraen ese tipo de personajes?
Me atraen los buenos proyectos. Excepto en un par de ocasiones que tuve que hacer un trabajo para pagar las cuentas, casi siempre pude trabajar de actor y en proyectos que pude elegir porque me gustaba el guión, el elenco o el director. House of Cards tenía todos estos elementos juntos. No sé por qué se da el hecho de que siga interpretando este tipo de personajes que no pueden estar más lejos de quien soy en realidad. Es muy gratificante que piensen que puedo hacerlos bien y me sigan contratando. Cuando terminé la universidad y me mudé a Nueva York con 300 dólares en mi bolsillo me puse el objetivo de poder vivir cómodamente siendo actor. Haberlo conseguido y hacerlo rodeado de gente increíble es como la frutilla del postre. El tema es que mi idea de comodidad crece cada año (risas).
¿Cómo te gustaría que siguiera tu carrera?
Desde que era chico mi mamá me enseñó a que me fijara objetivos, los escribiera y los visualizara. Siempre hice eso y hay cosas que todavía no pude lograr. El año pasado conseguí uno de esos objetivos con mi nominación al Emmy, que fue increíble. Creo que lo que quiero lograr como actor vendrá como resultado del trabajo constante y de participar en proyectos que me interesen. Espero poder seguir haciendo eso. Podría seguir haciendo House of Cards por siempre, pero no es una expectativa realista, porque no es el tipo de serie que puede seguir infinitamente. Espero que siga por lo menos dos temporadas más. No hay nada que me guste más que encontrar en el envío de un guión nuevo de la serie; dejo lo que sea que esté haciendo y me pongo a leer. Soy fan y la veo con mi esposa.
¿Tenés planes de escribir o dirigir en algún momento? ¿Tal vez armar un proyecto propio?
Tengo un par de ideas para historias, pero no creo tener la mente para escribir. Me gustaría desarrollarlas con algún guionista. Dirigir me encantaría. Lo intenté en House of Cards y estuvo en consideración el año pasado, pero no pude. Robin lo hace y Kevin estuvo por hacerlo. El tema es que como director necesitás preparar todo una semana antes, después filmás el episodio y después tenés que hacer la posproducción. A Beau no le convenció la idea de sacarme de episodios para que pueda dirigir, porque no sabía si iba a ser posible, por el camino que estaba tomando la historia. Me encantaría hacerlo, pero si no se puede, está bien.
¿Quisieras involucrarte más en política?
Creo que sí. Mi esposa me va a matar por decir esto, pero me tienta la política. Estoy muy interesado en el sistema político de los Estados Unidos y pensar que puedo cambiar algo, ya sea en el tema de los mayores o la educación de los chicos, siento que sería fantástico. No me imagino abandonando la actuación para presentarme a un cargo electoral.
O sea que tu esposa no es una Claire.
¡Para nada! Es personal trainer y se dedica al yoga. El otro día estaba hablando por teléfono con un amigo lobbista que contaba algunas cosas sobre la ley que estamos apoyando y me enseñaba algunos términos de la jerga política. Yo me iba entusiasmando cada vez más. Cuando corté el teléfono, veo que ella me estaba mirando desde el otro lado de la cocina y me dice: "Ni se te ocurra".





