
Dulces frutos rojos
En el sur argentino, donde se cultivan, la industria premium los envasa sin aditivos para resguardar el sabor de la naturaleza
1 minuto de lectura'

En los primeros tiempos en que la Patagonia no había alcanzado el gran vuelo internacional, todo llevaba el sello casero con esas fórmulas que sus habitantes conocían por ser propias o por herencia. Algunas industrias profundizaron el camino emprendido con el sello distintivo de 100% natural, sin agregados químicos y endulzados con ingredientes naturales.
La mayoría se adaptó a la exigencia de los tiempos: clásica y light. Patagonia Berries es una de ellas y desde la cosecha manual de la fruta hasta llegar a la cocción, la mezcla va adquiriendo el color y la densidad que caracteriza a cada calidad.
Cuyen es otra marca muy apreciada. Sus frutas provienen de chacras orgánicas certificadas y cultivan una variedad de frutas finas. Hay dulces de frambuesa, mosqueta, sauco, zarzamora, frutilla, grosella, casis y corinto.
También producen frutas en almíbar. Ambas empresas apuntan a un nivel gourmet.
En repostería, el rojo está de moda. Las grandes industrias se acoplaron a la tendencia con propuestas a veces más económicas y ricas mezclas –frutillas con casis, por ejemplo- alternando la propuesta tradicional de los frascos con dulces de duraznos o naranjas. La repostería centroeuropea recurre a estos dulces para sus tortas de chocolate. En general, se trata de productos menos azucarados que los clásicos, una característica acentuada en el mundo.
Crema de frutos
Mezclar un frasco de cualquier dulce con ½ litro de crema batida a punto sin azúcar. Usar como relleno de tortas o arrollados.
Helado rápido
Mezclar un frasco de dulce de cassis con chantilly muy poco azucarada; poner en cubeteras y congelar. Servir en copas rociadas con salsa de chocolate.






