
DVDAhora sí, el cine en casa
Dentro de muy poco, los dividí (así se dice) reemplazarán al videocassette. Son parecidos a los CD de música y vienen con una batería de adelantos técnicos. Además, son más baratos que las cintas y no hay que rebobinarlos.
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Ya es posible imaginar que en un disco del tamaño y la apariencia de un compact disc -un CD- caben una o dos películas de largometraje. Hasta ahora sólo era posible almacenar un film para ver en casa dentro de la cinta de un videocassette o en la superficie de un disco láser plateado con las medidas del viejo long play. Este último tiene la desventaja de que el usuario debe dar vuelta los discos dos y hasta cuatro veces, si la película es un poco larga.
El nuevo disco tiene las medidas del compact disc y almacena hasta dos largometrajes y otras informaciones en cada una de las caras, lleva el nombre de DVD (pronúnciese dividí), ya fue probado en Japón y se encuentra en venta en las casas de música y video en varias ciudades de los Estados Unidos. Ya se hicieron demostraciones en Buenos Aires para anticipar su difusión.
El DVD aparece en el mercado del audiovisual justo cuando las familias están pensando en cambiar la videocassettera que, por lo general, tiene de uso quince años o más. El tiempo es menor en la Argentina, donde el boom del video llegó más tranquilo y se produjo apenas poco antes de la temida serie de las hiperinflaciones, a fines de los ochenta.
El alquiler de películas en DVD es, hasta la fecha, un esfuerzo que busca imponerse. En la familia, el recambio de la videocassettera obliga a un compás de espera, mientras el usuario aguarda los resultados de las primeras máquinas reproductoras, las DVD player ( diga: dividí pleier) que, al decir de las ventas iniciales, muy prometedoras, parecen anunciar un auge inmediato de la nueva imagen.
"En la Argentina -imagina Dardo Ferrari, uno de los directores de la empresa editora de video AVH-, el DVD comenzará a tener difusión hacia el año 2000. Por ahora, éste es un proceso en asentamiento y, yo diría, de prueba, pero en el 2000, dentro de dos años y medio, estaremos en un momento en que el videocassette y el disco compacto de video van a compartir por un tiempo, conjuntamente, el mercado. En AVH, estamos muy atentos y ya tenemos ideas hechas al respecto."
No es para menos: AVH es la distribuidora de los productos cinematográficos de Warner Bros. y esta compañía norteamericana es la que emprendió con más ímpetu la edición de films DVD. Otro de los problemas que surge a primera vista es el de los derechos de propiedad de las películas, y no sólo por causa de la piratería: un ejemplo lo aporta la reciente Twister, cuya distribución norteamericana corrió por cuenta de Warner y en el resto del mundo la presentó Universal, empresa que aún no ingresó en el DVD y que todavía desconfía de sus atributos. Twister, por ahora, sólo puede venderse en los Estados Unidos.
Los problemas de dominio no acaban ahí, porque el DVD comparte también el espacio de trabajo del CD-ROM en la computadora (es compatible para PC y Mac), con información y lenguaje adecuados y con capacidad para reproducir un film en la pantalla del monitor. Requiere, por supuesto, un drive especial para su lectura, que se coloca donde se halla el del CD-ROM y que responde al nombre inevitable de DVD ROM.
LK-Tel Video de Argentina es la otra compañía comprometida con el DVD, en la medida en que distribuye los productos de Columbia/TriStar, pionera junto con Warner en la provisión de películas -el software- para los pequeños discos. Su director, Valentín Martín-Romero, no duda al decir que "estamos lanzados en el estudio del DVD, con la investigación de mercado, las posibilidades de producción, edición y problemas de derechos intelectuales y de propiedad. Sólo esperamos que la compañía norteamericana a la que representamos nos dé la voz de actuar".
Según Martín-Romero, Brasil ya avanzó mucho en la materia y tiene gran capacidad para fabricar DVD y para contrarrestar la influencia pirata que pueda ejercitarse mediante los CDR, discos dorados, muy difundidos, en los que se copia el software pirateado. Martín-Romero tampoco duda de que "el DVD es el formato del futuro y, seguramente, el definitivo".
Las siglas DVD reducen dos denominaciones igualmente equivalentes: Digital Video Disc y Digital Versatile Disc (disco digital versátil). La novedad del disco compacto para video se hizo pública pasada la mitad del año último y no fue hasta fines de marzo de este año y comienzos de abril cuando las bateas de los superstores norteamericanos de la música y el video vieron acrecentar la oferta de películas en estos discos de 12,2 cm de diámetro, encerrados en carátulas varias, que van de unas cajitas de poco espesor y de formato de 14 por 19 centímetros hasta las típicas de los CD de música. Entre sí, el compact disc y el DVD sólo copian la apariencia. Son idénticos el diámetro, el orificio central y su superficie bruñida, plateada o dorada. El DVD se anuncia unas doce veces mayor en capacidad, potencia y eficacia respecto de un compact.
Rob Sabin, editor de la revista Audio Video Shopper, que se publica simultáneamente en Los Angeles, Nueva York y Chicago, es más que optimista con la novedad: "El DVD es al videocassette lo que la Ferrari más moderna es al Ford T", dice.
La nueva modalidad de discos no es masiva. Cuida y selecciona al cliente. La Warner, que lidera los mercados potenciales, pensó inicialmente en que sólo seis ciudades norteamericanas probaran su comercialización: Los Angeles, Chicago, Dallas, Nueva York, San Francisco y Wash-ington. Puede que, ante el éxito inmediato, se hayan añadido unas pocas más. Cuando comience la comercialización internacional, el procedimiento de venta va a ser semejante: ya se ha regionalizado la distribución exterior en seis zonas que, de algún modo, respetan las normas nacionales de emisión (variantes de Pal, NTSC, etcétera), aunque no totalmente. Son ellas: América del Norte (región 1), Japón (región 2), Europa/Australia/Nueva Zelanda (región 3), América del Sur/México (región 4), Asia/Africa (región 5) y China (región 6). De todos modos, esta subdivisión sufrió ya modificaciones: México requirió integrarse a la región primera, la norteamericana, y lo consiguió.
Esta territorialización busca un control muy fuerte contra la piratería, la copia ilegal y el contrabando. "La edición e impresión de películas en DVD -resume Dardo Ferrari- no tendrán lugar en la Argentina, aunque fuimos una de las sedes propuestas para la producción de discos. La Argentina estaba en la lid con México y Brasil; México se pasó al Norte, los argentinos decidimos no tener nada que ver con la fabricación; le queda a Brasil impulsar la edición para toda América latina."
Sin embargo y dado que en nuestro país la difusión de los televisores binorma (Pal/NTSC) es del 95 por ciento, podría suceder que un importador -Toshiba y Sony comenzaron la carrera en el sitio de origen; Panasonic está trabajando con el producto en nuestro país- trajera las máquinas (DVD player) y la compañía editora correspondiente importara los DVD films (NTSC) originales. El gasto sería menor y la calidad y velocidad de edición estaría asegurada. La comprensión de las películas en lengua original no sería un obstáculo, pues cada film DVD viene subtitulado -en el mismo disco- por lo menos en español, en francés, en inglés (si el idioma es otro), en chino y en japonés, a elección del cliente.
"La territorialización no es un invento nuestro -se ataja Alejandro Teiler, de Panasonic- y tampoco podemos influir ante la decisión de que cada región tenga un código de emisión propio. México pudo ponerse en la zona uno, la norteamericana, por razones geográficas y de gran peso consumista, pero a nosotros se nos inclye en el Mercosur."
El disco compacto con una película salió a la venta en los Estados Unidos a 24,95 dólares. En Tower Video Records, que lo rebajó sensiblemente, se puede comprar a 19,99 dólares. Es muy notable la diferencia de calidad visual y de emisión con una película grabada en videocassette, que se vende a un precio que oscila entre los 75 y los 100 dólares, tanto en el exterior como en la Argentina.
Para la edición de películas -el software-, se pusieron de acuerdo la productora Warner Bros. y la fábrica de artículos electrónicos Toshiba. Columbia Pictures no necesitó un acuerdo especial con Sony, pues es su subsidiaria. Las cuatro empresas promovieron intensamente la investigación del DVD -unos diez años de trabajo y dos de perfeccionamiento por científicos y técnicos, en Japón y en los Estados Unidos-, que hoy es un hecho revolucionario.
El mercado de películas se ve favorecido por el lanzamiento de los mejores títulos de las compañías responsables del invento: films de Columbia/TriStar ( Jumanji, En la línea de fuego, Los cazafantasmas ), Live Films ( Terminator, Bajos instintos, Stargate ), Metro Goldwyn Mayer/Artistas Unidos ( La jaula de las locas, El mago de Oz, Toro Salvaje, Casablanca, Cantando bajo la lluvia, Rocky, Perdidos en la noche ), New Line ( The Mask, Pecados capitales, Mortal Kombat ), PolyGram ( Mientras estés conmigo, Los sospechosos de siempre, Cuatro bodas y un funeral, Fargo ), Sony (programas especiales y documentales) y Warner Bros. ( Space Jam, Twister, Batman, El fugitivo ).
En todos los casos se trata de películas amortizadas hace tiempo por suculentos alquileres y buenas salidas en la venta directa. Se prevé que, muy pronto, los grandes estrenos del momento se editen simultáneamente en videocassette (VHS) y en DVD.
No hay editados por ahora films de Universal, de Paramount, de Walt Disney y su subsidiaria Touchstone, ni de 20th Century Fox. Hay dos razones: la que se dio a conocer indica que están a la expectativa de la marcha de la comercialización del DVD. La otra, la que mueve el negocio, señala que, dados los acuerdos entre Sony/Columbia y Warner/Toshiba, gestados para que las nuevas máquinas tuvieran suficiente software (películas) en el arranque del producto, la porción de la industria del cine que quedó fuera de esos convenios está buscando un compromiso con los fabricantes de máquinas para que les toque un porcentaje de sus ventas, "como un resarcimiento anticipado de la piratería que pueda surgir".
Se espera que Walt Disney Productions ingrese en la aventura del DVD, pero por ahora, parece la compañía más desconfiada. Disney es la marca de mayor venta colectiva de películas para software y para cines y de merchandising en general. Disney interesa especialmente por su probada modalidad de venta directa al usuario, sin pasar por el alquiler del videoclub, justamente lo que quieren, por ahora, los responsables del DVD.
Los videos de Disney, en la Argentina, son difundidos y comercializados por Gativideo. Uno de sus directores, Luis Osvaldo Repetto, no tiene noticia de los nuevos discos. Informa: "No estamos preparándonos para otra cosa que dar lucha a la cuestión de los derechos independientes, por países, entre los que integran el Mercosur. Pero de películas en discos, nada".
En materia de títulos, las listas anotadas no son completas, pero no pasarán de algo más de un centenar en este año. Ya hay recitales ( Tony Bennett Unplugged , de Sony) y material documental. Uno de los catálogos más apetitosos es el de Metro/Artistas Unidos (MGM/UA), destinado a usuarios y coleccionistas: incluye, además de los títulos citados, Sinfonía de París, Ben Hur, Doctor Zhivago, Los invasores de cuerpos, Pink Floyd The Wall, Hechizo de luna, Rob Roy, Una Eva y dos Adanes, Erase una vez en Hollywood y 2001: odisea del espacio .
Diferentes sellos -New Line, entre ellos- pusieron a la venta simultáneamente o están por sacar films reconocidos, tales como Un tranvía llamado deseo (versión con Marlon Brando y Vivien Leigh), El guardaespaldas, Bonnie & Clyde, Los puentes de Madison, El color púrpura, El exorcista, Buenos muchachos, Entrevista con el vampiro, J.F.K. (la edición especial con el corte de Oliver Stone), Arma mortal, Michael Collins, Poltergeist, Rain Man, Woodstock: tres días de música y paz, Marte ataca, Batman regresa, Carrozas de fuego, Conduciendo a Miss Daisy, Michael, Pacto siniestro, La pandilla salvaje, 10, la mujer perfecta y otras.
Los lemas publicitarios son para llamar la atención: "La revolución del nuevo entretenimiento del hogar", es el más elocuente. Warner señala: "Es el nuevo disco en el país" y Columbia/TriStar: "DVD, vea el futuro" y "En un disco pequeño, las más grandes películas".
En los 12,2 cm de diámetro, en sus infinitos pits (digitalización por números y ausencia de surcos), caben 130 minutos de grabación fílmica por lado: una película completa en cada cara del disco y algo más. Ese algo más pueden ser la cola del estreno de ese film y colas de otros, los making off que acompañan a la filmación, reportajes a los responsables de la película, biografías, notas de producción y materiales para el lenguaje de las computadoras (cuando el DVD sea puesto en marcha en el DVD ROM) tales como filmografías, fotos fijas, datos, búsquedas interactivas, pantallas especiales y juegos.
Apuntando con el control remoto hacia la máquina reproductora (DVD player), aparece un menú en la pantalla del televisor. Desde el menú, las operaciones posibles son muy atractivas y responden al software incluido en la grabación de la película: se puede cambiar su formato, si fue rodada en pantalla ancha (widescreen) y uno prefiere verla tal como se produjo, con la raya negra arriba y abajo, o a pantalla llena, como se reproducen en video o por televisión.
También es posible escucharlas en idioma original o seleccionar los doblajes (español, francés, chino) en que haya sido grabado el diálogo, además de sintonizar el subtitulado que uno necesite (el disco soporta más de quince subtitulados). Las copias editadas en los Estados Unidos vienen de origen en inglés con subtítulos en español y en francés, hecho que puede facilitar la importación legal, aprovechando los televisores binorma difundidos en la Argentina. Basta mover un botón del control remoto y hacer una selección en el menú, para tener una opción de karaoke o para probar cambios en la película elegida: modificar el ángulo de la toma o canjear los finales, si se hubiera filmado más de uno y si se conservan.También desde el control remoto se puede decidir ver una escena o una secuencia determinada, como si uno seleccionara un tema musical en un compact disc.
Esto último es muy útil para la enseñanza, porque el profesor accede inmediatamente al momento del film que desea explicar. Las carátulas proveen un listado de secuencias para hacer esa selección. Blade Runner, de Ridley Scott, por ejemplo, trae un índice con 36 ítem, que van desde Los títulos hasta Souvenir de sueños y títulos finales, pasando por El ojo en la ciudad, Respuesta emocional de León, Escena callejera; Sushi interrumpido, El sueño de Deckard y así, todos los segmentos de la película. Otra ventaja es la de programar qué escenas del film deben quedar fuera de la visión de los chicos, de modo que si ellos pasan las película, automáticamente se salteen las partes que los papás no toleran. Y un detalle último: no hay que rebobinar el disco.
Las películas vienen grabadas en sonido Dolby digital o en la modalidad sonora en que fueron registradas. Los múltiples canales de sonido permiten crear ambiente y darle al lugar donde se instala el DVD la apariencia de una sala para música e imágenes que puede llevar a concretar el soñado salón del ocio audiovisual y multimediático (el home theatre ). El usuario tampoco necesitará un equipo especial: bastará con conectar el DVD player al que ya tiene para escuchar música.
Quien adquiera una máquina Toshiba, además de gozar de su DVD, podrá allí mismo escuchar música como en el dispositivo del compact disc. Esa misma marca ofrece disfrutar del envolvente sonido Digital AC3 Digital Surround, cuyos seis canales recrean una indescriptible sensación de realismo y tridimensionalidad del audio: los ruidos, la música y las voces provienen de todas partes y se desplazan con la evolución sonora del film, como en los cines más modernos. Un canal adicional permite disponer de efectos de resonancia y el equipo admite relacionarse con otra fórmula sonora efectista, la del Pro-logic Surround Sound. Por supuesto, quienes sólo dispongan de un televisor monoaural o estándar-stereo podrán gozar de lo suyo según la costumbre.
En su casa de la avenida Callao, Laura Tesoriero, ejecutiva de EPSA -productora local de discos compactos-, frente a su DVD player y a la computadora desde la que obtiene la información digitalizada, nos muestra la calidad y definición de la nueva imagen, la nitidez y profundidad de cada toma, la ambientalización del sonido y la sensación fotográfica que produce la función still (pausa), con la imagen detenida. "Nuestra empresa compró una máquina especial para imprimir los nuevos DVD, si empiezan a producirse en la Argentina", se ufana Tesoriero, que, además, demuestra que también es posible emitir la película en el televisor, pero directamente desde el drive del DVD ROM y sin que intermedie la máquina reproductora.
Valentín Martín-Romero, director de LK-Tel, es más preciso: "Aún no tenemos ni máquinas ni la correspondiente licencia para fabricar los discos en la Argentina, aunque -señala misteriosamente, porque no quiere avanzar más- estamos preparados para lo que sea: producción, comercialización y fabricación del DVD."
La grabación de cada película y la de la información conectada con ella, audiovisual o digital, requiere un dispositivo de compactación en el disco y posterior decompactación en el DVD player que se denomina MPEG-2 y es una moderna tecnología digital de video. Por ahora, un televisor común (450 líneas) permite una excelente visión de los DVD films, que se perfeccionará con la llegada de los televisores de 750 líneas para arriba y, a comienzos del siglo próximo, con la difusión de la televisión de alta definición (HDTV).
Un DVD player, la máquina reproductora, cuesta en el país de origen entre 500 dólares y 2000 o algo más, según sus chiches. Pero los precios están en baja, dado el impacto comercial inmediato que tuvo el DVD. En la Argentina, los pocos equipos que inportó Panasonic aún no tienen precio, pero se estima que estarán en el mismo nivel de los norteamericanos, "de lo contrario nadie se interesaría en ellos", supone Alejandro Teiler. Sony y Toshiba fueron las marcas iniciales, pero el comercio ya se nutre con reproductoras elaboradas por Panasonic (Matsushita), Thomson, Philips, Pioneer, Samsung, Zenith, Denon, Yamaha, Harmon Kardon, Akai, JVC, Farudja y otros.
Por ahora, el usuario del DVD player pierde una importante función de la videocassettera: la grabación de sus películas favoritas o de los programas y partidos de fútbol que se emiten por televisión. Se supone que, en tanto puedan superarse los escollos puestos por la piratería, la grabación de programas propios será un hecho. Dardo Ferrari le teme a una flamante DVD player de Toshiba que viene acompañada por un driver para videocassette (VHS), que permite copiar en él el contenido del DVD que emite en el drive de al lado. "La piratería se instala en casa", se alarma el director de AVH.
Sony proyecta la construcción de 500.000 DVD players para la distribución mundial durante este año. El modelo Sony DVP-7000, que cuesta unos 1000 dólares, fue promocionado en las cadenas de videoclubes Blockbuster, que fueron autorizadas a iniciar el alquiler de la máquina junto con cuatro películas de Warner. Se buscó con esa fórmula iniciar al usuario en el aprovechamiento de la novedad. Hasta que compre la suya. Blockbuster aceptó la promoción para conseguir de las compañías proveedoras de películas que acepten el alquiler de las mismas. Jan Ozer, editor de la revista norteamericana E Media Professional, describe la funcionalidad del nuevo DVD como un gigantesco compact disc en el que la información ingresa compactada por tecnologías de video digital (MPEG-2) y como un vasto CD-ROM (requiere 166mhz Pentium con 16 MB RAM) cuyo contenido insólitamente depende de decisiones tomadas en Hollywood. La fábrica de sueños hace realidad el sueño mayor: el cine, con total realismo, pero en casa.
En un mes, en Buenos Aires
Nicolás Smirnoff, que conduce la revista Prensario del Video, opina que en menos de un mes habrá en Buenos Aires DVD players para su comercialización. Los anuncian tímidamente, dice Smirnoff, las cadenas Musimundo y el Unicenter. "En la Argentina -Smirnoff es un experto en el tema-, están alerta las compañías editoras AVH y LK-Tel, justamente las representantes de Warner y Columbia, que lanzaron el DVD en los Estados Unidos."
Nicolás no sabe si ésta será la revolución del video y el audio, pero entiende que va a ayudar a salir del estancamiento en que cayó el medio videográfico. "Habrá que crear un hábito de consumo más cercano a la compra de películas que al alquiler, aunque cadenas como Blockbuster, en los Estados Unidos, comenzaron ya a presionar a las compañías para que autoricen el alquiler de los discos DVD."
Alejandro Teiler, de Panasonic, refirma que "ya estamos comercializando las máquinas (DVD player), a partir de una exposición de las mismas que organizamos, hace algo más de un mes, en el Musimundo de Unicenter y en Ventura, en la esquina de Florida y Corrientes". Según Teiler, Panasonic importó unas veinticinco máquinas reproductoras que ha logrado imponer entre los minoristas. Estos las tienen de muestra y no las han puesto aún a la venta. "Para eso, habrá que obtener mayor cantidad de software, películas o lo que sea si no, el usuario no va a adquirir una máquina que no pueda emplear."
Las reproductoras importadas por Panasonic responden a la norma de la sección territorial correspondiente a esta región y sus películas -sólo documentales y films musicales- responden por lo general a multicódigos. El código que corresponde a América latina lleva el número cuatro. En este código la máquina no puede leer las películas del código uno, el norteamericano, por ejemplo. Hasta ahora, las máquinas se fabrican en Japón y se importan de allí. Alejandro Teiler estima que el DVD tardará apenas unos tres años en imponerse en la Argentina, "aunque no ocurrirá tan masivamente como sucedió con la videocassettera y el VHS".
Claudio España
Fotos: Rubén Digilio






