Eileen Schmidt. La estrella de la pastelería que cambió de vida dentro y fuera de la cocina

Un cáncer y un fracaso económico la llevaron a cambiar de filosofía de vida: a disfrutar cada día.
Un cáncer y un fracaso económico la llevaron a cambiar de filosofía de vida: a disfrutar cada día. Fuente: Archivo
Rodolfo Reich
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11 de marzo de 2020  

Una historia de vida, de esas con altibajos, con éxitos y fracasos, que exigen arrancar de nuevo, cambiando la cabeza y los objetivos. Algo que suele sucederles a muchos, aunque tanto no se diga. En cambio, Eileen Schmidt sí habla de ello. Ella es una de las caras más reconocidas en la pastelería santafesina. Hace 15 años abrió la que fue la primera casa especializada en patisserie en Rosario, pronto sumó franquicias, su nombre se hizo conocido, comenzó a dar clases, y a salir en la TV y en las radios. "De repente, hacía de todo, trabajando infinitas horas, manejando un gran negocio sin saber muy bien cómo hacerlo", recuerda. "En 2012 no pude más. Cerraron todos los locales, algo que viví como un duelo, con mucha tristeza. Y ese mismo año me enfermé de cáncer de mama. Esto me cambió la vida. Hoy puedo mirar para atrás y entender que todo lo que sucedió me condujo a esta nueva vida, más sencilla, pero también más enfocada. Una vida que sí puedo disfrutar".

¿De dónde viene tu amor por la cocina?

Lo tuve siempre. No vengo de familia gastronómica, sino más de médicos y abogados. Yo misma estudié Abogacía, pero a los cinco años de carrera entendí que no podía seguir, que no era lo mío. Y la cocina la vivo de manera innata. En la secundaria quería comprarme un discman (¡cuántos años!) y me puse a vender chutneys y mermeladas para ahorrar el dinero.

¿Por qué pastelería?

Mis raíces son alemanas, inglesas e irlandesas. Ahí hay todo un mundo dulce que me gustaba mucho. En Rosario no había ninguna pastelería especializada y entendí que esto podía ser una veta comercial. Me puse a vender muffins, cookies, stollen para Navidad, fruit cakes. Esto en 2002. Incluso hice una web cuando aún nadie sabía muy bien para qué servía internet. Todo era nuevo, el producto y el modo de venderlo. Y fue un boom.

En su programa de tele en la TV Pública de Santa Fe.
En su programa de tele en la TV Pública de Santa Fe. Fuente: Archivo

¿Qué cambió en 2012?

Todo, y para mejor. La enfermedad y el cierre de los locales me sirvieron para valorar lo que conseguí desde entonces. Decidí enfocarme en la parte de comunicación y enseñanza, que me apasionan. Hago tele en la TV Pública de Santa Fe, tengo una columna en la radio y mi espacio propio de talleres, escribo para revistas y diarios. Es necesario entender la cocina y la gastronomía como parte de la cultura. A cada receta le busco el origen, quién la creó, de qué país viene. Y por qué existe esa receta y no otra. No concibo que una persona prefiera comprar una hamburguesa hecha que prepararla en su casa y es lo que busco cambiar. Por eso voy a lo sencillo, a lo que podés replicar.

Es necesario entender la cocina y la gastronomía como parte de la cultura. A cada receta le busco el origen, quién la creó, de qué país viene. Y por qué existe esa y no otra.
Eileen Schmidt

Para Eileen, el cambio fue más allá de un simple trabajo. Cambiaron sus objetivos y el modo de pensar el mundo. "Es una filosofía de vida. Durante mi tratamiento dejé de consumir productos industriales; compraba solo vegetales de estación y de cercanía. Son más económicos y ricos, tienen más nutrientes y, al ser de tu región, le das trabajo a la gente local, cerrás un círculo con tu comunidad. Funciona por todos lados", dice.

Pastelería y vida sana no suelen ir unidos. ¿O sí?

Claro que sí. Doy muchas clases de cocina saludable, incluso estoy en un grupo con mi mastólogo, y los médicos que me trataron, enseñando a chicas que transitan un cáncer de mamá. Y a la vez estoy convencida de que no se trata de pensar que el azúcar es el gran cuco de la cocina. Que algo sea rico lo hace también saludable. Obviamente no podés vivir comiendo dulces, pero darte un gusto con un buen alfajor, claro que es bueno para tu salud. Sentir placer es siempre sano.

Señas particulares:

  • Edad: 46 años
  • Un ingrediente: chocolate
  • Un restaurante: la casa de té de Liesbeth en La Cumbrecita
  • Un dulce: helado
  • Una pasión/hobby más allá de la cocina: running
  • Un momento del día: temprano a la mañana
  • Un recuerdo culinario: el chicken pie de mi madre, insuperable

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