La red no es solo una nube. Así lo reflejan “Ecosistemas de la comunicación” y “Big Bang data”, las dos exhibiciones que presenta el Espacio Fundación Telefónica hasta fines de noviembre
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¿Cómo llegamos hasta la internet actual? ¿Cuáles fueron los aparatos que nos conectaron desde principios del siglo pasado hasta la actualidad? ¿Cuál es el recorrido de los mapas y los datos que intercambiamos cada día? El Espacio Fundación Telefónica, donde décadas atrás funcionó una de las primeras centrales telefónicas automáticas de la Ciudad de Buenos Aires, se transformó, hasta el 28 de noviembre, en la sede porteña de dos exhibiciones que nos sumergen sobre las distintas tecnologías que nos comunicaron y a los usos actuales de los datos que circulan por internet. Los dos recorridos, que conviven en un mismo edificio, conforman una experiencia pensada para curiosos por el backstage de las tecnologías. Al salir de ellas, no será extraño que miremos al piso sabiendo –ahora sí- que debajo nuestro circulan datos en forma de caños y cables, o que –si las imprimiéramos- todas las fotos que se están subiendo a internet formarían una montaña que traspasaría nuestra cabeza.
La primera muestra , "Ecosistema de la Comunicación" (curada por el brasileño Marcello Dantas y guionada por el sociólogo Alberto Quevedo), está conformada por un amplio muestrario de aparatos y dispositivos: un telégrafo, una teletipo (un aparato telegráfico con el que se mecanografiaban mensajes en el siglo XX), antiguas centrales telefónicas, computadoras (algunas hermosas Commodore 64 y Apple II de los 80), teléfonos públicos (¡hay uno de los naranjas de Entel1), televisores, pagers y receptores de fax, cámaras fotográficas, filmadoras, celulares y smartphones. Algunos de ellos son particularmente "extraños", como una caja de teléfono naval empleada en submarinos y teléfonos de mina.
El objetivo de esta instalación es reflexionar sobre el pasado, el presente y el futuro de las comunicaciones dando cuenta de la evolución tecnológica de la que fue y es protagonista. Al mismo tiempo, busca interpelar al visitante sobre su vínculo, a lo largo del tiempo, con los artefactos que utilizó y utiliza en el presente para comunicarse con los demás. Para los entusiastas de las máquinas, su relación con la historia y nuestros usos cotidianos, visitarla es un plan obligado. También es ideal para ir con chicos, familiares o amigos de distintas edades: la sorpresa por aparatos que alguna vez usamos, las anécdotas sobre las distintas formas en que nos comunicamos en tan pocos años y la posibilidad de probar algunos de los artefactos en vivo también son parte de la experiencia.
La segunda muestra, "Big Bang Data", llegó a Buenos Aires tras su paso Barcelona y Madrid y plasma, en dieciséis instalaciones, distintas formas de visualizar, leer y expresar artísticamente el gran volumen de datos que dejamos cada día en la Red, es decir, de la tan nombrada big data. La exhibición -curada por la arquitecta y diseñadora Olga Subirós y el periodista y teórico José Luis Vicente- comienza con un gran mapa de cables submarinos de internet sobre el que los visitantes pueden caminar, recorriendo ese mundo de conexiones ocultas que transportan el 95 por ciento de nuestra información en la Red. Sigue con un exhibidor de postales de los datacenters más grandes, remotos y diversos del mundo: una forma simple pero a la vez impactante de entender que la nube de internet son, en realidad, edificios con pilas de servidores, ubicados en puntos cercanos y remotos del mundo, pero que existen, tienen colores, humanos trabajando dentro de ellos, lugares enormes como supermercados mayoristas, seguros como fortalezas. Y así sigue: globos iluminados y coloridos que reflejan cada uno una forma diferente de representar los datos sobre temas políticos, económicos, geográficos, sociales, históricos, medioambientales y tecnológicos, una instalación Lostalgic, una visualización basada en los guiones completos de la serie Lost, y doce formas más de describir el universo a través de información y arte.
Pero como el mundo de los datos y la información nunca se detiene, estas dos muestras no son el final de la experiencia. En la Fundación Telefónica, también hasta el 28 de noviembre, se ofrecen distintos talleres para adultos, niños, o para ambos a la vez: robots, huellas digitales, electrónica, música y matemáticas. También, conferencias relacionadas con la relación de la tecnología y la sociedad.
Datos: Ambas muestras podrán visitarse hasta fines de noviembre, de lunes a sábados, entre las 14 y las 20.30 horas, con entrada libre y gratuita. Más información: espacio.fundaciontelefonica.com.ar






