
El coleccionista
Nació en París, en 1934, en el seno de una familia de anticuarios. Un libro que publica Ediciones de la Flor –Con pasión. Recuerdos de un coleccionista– cuenta, en primera persona, la vida y la pasión por la creación artística de Jorge Helft
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Después de huir de Europa, durante la Segunda Guerra Mundial, vivió en Nueva York y luego ancló en Buenos Aires, donde hoy se lo reconoce como uno de los coleccionistas más interesantes. Jorge Helft es el protagonista de Con pasión. Recuerdos de un coleccionista (Ediciones de la Flor), un libro autobiográfico que también es una guía para acercarse a lo esencial del arte del siglo XX. Aquí, un fragmento del capítulo en el que el protagonista recuerda cómo vivió los efectos de la guerra que modificó su existencia:
"No tengo la pretensión de contar, siquiera mínimamente, la Segunda Guerra Mundial. De alguna manera todo parece haber sido dicho. Pero una pregunta suele venirme una y otra vez a la cabeza. ¿Qué fue la guerra, en verdad, para los niños, al menos para los niños como Bichou y yo, hijos de dos padres que habían conseguido escapar al infierno de Europa y se desvivían por ahorrarnos, tanto como pudieran, su sufrimiento y angustia? ¿De qué modo flotaba, silenciosa, por así decirlo, en las entrelíneas de nuestras vidas? ¿De qué modo, igualmente callado y misterioso, perdura en la memoria, y nos influye hoy, que somos todos viejos? ¿Y pasó esa memoria de nosotros los niños, a nuestros hijos y nietos? Veamos, veamos.
* * *
La guerra era, me digo, aquello que había cambiado nuestro sentido del espacio: el centro del mundo ya no estaba en París, ni en Berlín ni en Londres. El centro del mundo era aquel lugar –en la ciudad o en el campo– donde hubiera una radio, siempre enorme y solemne como una pequeña catedral gótica. Papá casi no hablaba de ello, pero sé que durante todo el día pensaba en la hora de los informativos, y allí corríamos todos a prosternarnos, ante la catedral en miniatura, que tardaba un buen rato en calentar sus lámparas y darnos, dudosamente, las últimas noticias. La radio de Francia Libre estaba dirigida por el escritor André Breton, a cuyo joven asistente conocí muchos años más tarde en Buenos Aires: Jean Alvarez de Toledo. Aparte de esos noticiosos, mi tía Madeleine, que trabajaba como "voluntaria" en el consulado del "gobierno" de De Gaulle, y mi prima Micheline Rosenberg, que era colaboradora en una institución gaullista llamada France Forever, nos mantenían al tanto de novedades, rumores y pronósticos. Eso sí: jamás escuchamos, los niños por lo menos, hablar de los campos de concentración.
La guerra era el pasado que habíamos dejado atrás, pero también el presente que muy pocos americanos veían realmente, y que nos separaba de su natural optimismo, de su proverbial alegría. La guerra era una sombra, tan frecuente, pasando por la mirada de los mayores, que se callaban de pronto, como recordando o imaginando vaya uno a saber qué: cada uno tenía, eso sí lo sabíamos, un hijo o un sobrino en el frente. ¿Pero de verdad creíamos nosotros que esos jóvenes podían morir, si eran, además de casi adultos, los héroes de los noticieros de nuestras primeras idas al cine, los valientes a los que arengaban diosas como Judy Garland o Marlene Dietrich? La guerra era esa exaltación repentina de mamá, cuando sonaba el teléfono: ¡alguna otra señora, también judía y francesa, había tenido noticias desde el frente! Y mamá cortaba y seguía repartiendo la noticia, como un soldado largamente dejado en la retaguardia que se exalta ante el comienzo de una operación en cadena. Y, sobre todo, la guerra era la tía Madeleine subiendo desde su departamento, en donde vivía sola desde la muerte de Yvon; la guerra eran sus gritos, de fugaz alegría, porque había recibido carta de sus hijos, sobre todo de François, de veintipocos años por entonces (...).
Fotos Silvana Colombo y gentileza J. Helft
El arte está de moda
Hijo y nieto de anticuarios, Jorge Helft comenzó a coleccionar arte argentino contemporáneo cuando en el país los compradores de arte preferían la pintura europea, los pompiers y los posimpresionistas. La dinámica del coleccionismo lo llevó de la búsqueda personal a la acción y a la gestión cultural en instituciones privadas de visibilidad pública. Fundó y fue presidente de la Fundación San Telmo y dirigió la Fundación Antorchas. Escribir un libro era una asignatura pendiente que concretó con la colaboración de Leopoldo Brizuela, en Ediciones de la Flor. La Colección Marion y Jorge Helft marcó el camino por el que transitarían muchos jóvenes coleccionistas comprometidos con el arte actual. Durante su gestión al frente de Antorchas se concretó la mayor donación de arte contemporáneo al MNBA y fue la Fundación San Telmo la plataforma de lanzamiento de Guillermo Kuitca, en una temprana retrospectiva de quien había debutado siendo adolescente en la Galería Lirolay. La vida de Helft tiene todos los ingredientes de una novelesca saga familiar, en la que la Segunda Guerra jugó un papel clave. Una huida accidentada obligó a la familia a abandonar Francia por la frontera con España, para instalarse en Nueva York primero y en Buenos Aires después, donde Jacques, su padre, coronaría una exitosa trayectoria de anticuario. Reconocido en círculos de especialistas como el mayor experto en platería francesa, cuando falleció sus archivos fueron donados al Museo del Louvre.
A partir de los recuerdos personales y de las peripecias familiares, Jorge Helft reconstruye un tiempo, un estilo de vida, y comparte algunos de las secretas intuiciones que operan como brújula certera en la compra de arte contemporáneo. Obras de Alberto Heredia, Pablo Suárez, Greco, Berni, De la Vega y
Kuitca integran su colección, rica en piezas de Marcel Duchamp. El inventor de los ready-made y padre del arte conceptual será el eje de una formidable muestra que Jorge Helft organiza juntamente con la Fundación Proa. La exposición Duchamp promete convertirse en el gran acontecimiento de las artes visuales en 2008; cubrirá una vastísima selección de sus obras a partir del primer ready-made (la rueda de bicicleta) y hasta su muerte. Se mostrarán documentos inéditos o raramente vistos y está previsto un simposio de nivel internacional que reunirá en La Boca a los "duchampianos" de la aldea global.
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