
El elegido
Fue estatua viviente, tocó el violín en el subte, tuvo una extensa carrera en el off teatral e hizo cine, donde también dirigió. Hoy es uno de los actores del momento. Los giros de Juan Minujin (37), el sobrino de Marta, un tipo del under que no reniega de la popularidad de la tele
1 minuto de lectura'

Supo ser estatua en las calles londinenses para ganar alguna que otra moneda. Tenía 22 años, más o menos, y en aquellas tierras estudió con Philippe Gaulier y con profesores del Théâtre de Complicité. "Me pintaba y salía a pararme en la calle. Hay que bancársela –asegura–. El día que gané plata, fue una fiesta, no lo podía creer. ¡Cómo me daba la cara!"
Siempre encontró la manera de autogestionarse. "Nunca trabajé de ninguna otra cosa, siempre viví de esto –reflexiona el actor–. Las cosas que hice por fuera del teatro de alguna manera estaban relacionadas. Di clases de teatro en inglés a chicos apenas volví de Inglaterra; animé fiestas, toqué el violín en el subte. Digo, nunca trabajé en una oficina. Todo se dio de una manera muy natural."
¿Cómo fue la experiencia de tocar el violín en el subte?
Apenas llegué de Londres me puse a tocar con un amigo. Nos hacíamos pasar por extranjeros, lo que hacíamos era bien realista. Tocábamos temas divertidos y hacíamos una especie de strip-tease. Era un número cómico con el que nos iba muy bien, pero por suerte se fueron dando otras cosas.
La autogestión es parte de su formación. "Se lo debo a Cristina Banegas –reconoce–. Con ella estudié en la adolescencia (en El excéntrico) y fue clave. Hablaba mucho de esto con los alumnos, de la importancia de hacer algo si uno tiene ganas. No importa si es grande o chiquito. Uno es la herramienta y eso sigue siendo central para mí. Me angustia la idea de estar dependiendo de si te llaman o no. Siempre intenté generar mis proyectos, incluso los trabajos que hice con El Descueve (grupo de danza-teatro) eran creaciones colectivas."
Bisagras. Cuando mira hacia atrás Juan se topa con momentos clave, esas bisagras que marcaron un antes y un después. Y en el recuerdo Postales argentinas, la pieza de Ricardo Bartís, fue la razón por la que decidió ser actor. "Tanto mi mamá (socióloga) como mi papá (matemático) consumían mucho arte. En casa se escuchaba mucha música, íbamos al cine, a museos. Siempre fueron muy inquietos. Era chico todavía cuando mi mamá me llevó a ver obras de adultos. El recuerdo más claro que tengo relacionado con el deseo de hacer teatro fue con Postales argentinas. Vía Bartís llegamos a Cristina Banegas y ahí enganché. Tenía 14 años y nunca tuve una duda vocacional. No hubo un momento en el que me haya preguntado si era esto lo que quería hacer."
¿Tu tía (la artista plástica Marta Minujin) no influyó en tu decisión?
No, no se dio por ese lado. Con Marta empecé a tener relación pasada la adolescencia, a los 20 años, a esa altura ya tenía bien en claro lo mío.
Giros. Así prefiere llamarlos. "Giros en mi historia –dice, y hace referencia a las vivencias y a los personajes que lo tienen hoy como un actor prime time con la tira Solamente vos. "Buena parte de mi infancia la pasé en el D.F., México. Del 76 al 83. Nos fuimos por un exilio político. Mis padres eran militantes –hace una pausa sin dramatismo–. La verdad es que fue muy lindo." La frase no suena bien, lo sabe y aclara: "Fue una época muy negra del país, pero los recuerdos que yo tengo como chico son muy lindos. Ingresé en un mundo muy diferente, lleno de colores, de sabores. Tengo un recuerdo bastante festivo de aquella época, de los frijoles y de los huevos por la mañana. Allá en México había muchos otros argentinos, uruguayos, chilenos, brasileños. Tengo muy buenos recuerdos. Obviamente, tengo amigos que recuerdan esa época con otro tinte. Para mis padres el recuerdo es otro."
Buenos Aires, D.F., Londres, son tres de las ciudades que lo marcaron. "Los viajes siempre permiten tomar distancia y eso me tranquiliza. Te devuelven una mirada con más humor, y te das cuenta de que nada es tan importante –reflexiona–. Teníamos parientes en Europa, por lo que viajábamos bastante. Después, con el trabajo empecé con las giras. Es muy interesante lo que pasa. porque te obliga a adaptarte a un montón de otras situaciones, te despabila. Viajar sigue siendo desafiante. En casa siempre hubo algo de extranjero."
¿A qué te referís?
Es que siempre estuvimos medio repartidos. Mi mamá vivió un tiempo en Brasil, mi papá en Colombia y ahora está en los Estados Unidos.
Como buena familia disfuncional, Juan comienza a enumerar a hermanos y a hermanas. "Dejame ver… Tengo dos hermanos más grandes que son de apellido Agrelo, del primer matrimonio de mi mamá. Con Facundo escribí el guión de Vaquero (ver más abajo). Tengo una hermana más chiquita que se llama Ana Minujin y es hija del tercer matrimonio de mi papá. Es una familia muy ampliada. A su vez están los hermanos de mi hermanos (que incluye a la también actriz Moyra Agrelo). Cuando nos juntamos para algún cumpleaños somos un montón."
Yo te toco... un poco, un poco… y a ti te gusta, era la frase de cabecera del italiano seductor de Hermosura (el espectáculo de El descueve). Con ese mismo tano llegó a la televisión. Fue con Arde Troya, el ciclo que conducía Matías Martin por América. Lejos de la popularidad (salvo estos dos últimos años), los personajes de Juan lograron un lugar en la memoria colectiva. Imposible pasar por alto al gay sadomasoquista que compuso en Un año sin amor, la película de Anahí Berneri; al superhéroe argentino con capa incluida, Zenitram, basado en el cuento de Sasturain; al médico swinger de Dos más dos, y al actor neurótico y resentido, Julián Lamar, que interpretó en la comedia negra Vaquero, la misma que escribió y dirigió. El film, que se presentó en la apertura del Bafici de 2010, explora las inseguridades, frustraciones y crisis existenciales del oficio del actor, el lugar del éxito y la popularidad.

¿Qué diría Julián Lamar de tu situación actual? Pensemos en el éxito de Dos más dos en el cine, de tu paso por Tiempos compulsivos y ahora en la tira Solamente vos...
[Risas] Y..., Julián es un hombre insatisfecho. Se mostraría enojado, aunque fuera el hombre más exitoso sobre la Tierra. Tampoco hay que sobrevaluar la situación porque esta es una profesión fluctuante, sobre todo la popularidad con sus picos.
¿Cómo manejás la exposición y la popularidad?
Lo tomo como parte del trabajo, como un reconocimiento y buena onda. Es lo que le transmito a mis hijas [Carmela, de 3, y Amanda, de 7]. A la más grande le resulta un poco raro. Por un lado le divierte y por el otro se pone celosa de la gente, cuando se acerca, pide una foto. Me pregunta por qué y ahí le explico que es parte del trabajo y que todo es con buena onda. La exposición en la tele es distinta, masiva. En cambio, el trabajo es parecido, las herramientas siguen siendo las mismas. Es cierto que la tele es para mí un campo nuevo que me despierta mucha curiosidad.
¿Y los egos? Estar en pareja con una psicóloga debe ayudar.
[Vuelve a reír]. Laura [hace diez años que están juntos] es muy centrada y para mí está bueno, me da mucho oxígeno. Tenemos mundos diferentes y está bueno. Los actores solemos quemarnos un poco la cabeza, es un poco así, la profesión de por sí es muy ególatra y salir de eso está muy bueno.
¿Sos de revisar tu trabajo? ¿De preguntar si gusta o no?
Soy adicto a eso, hay momentos en los que no puedo parar de preguntar, de ver, de testear lo que está pasando, si gusta o no. Es agotador (deja escapar una carcajada), y salir de eso está buenísimo. Laura logra sacarme.
Un vaso con agua saborizada calma la ansiedad en un alto de la jornada de la tira de Pol-ka, que suele ser de varias horas. "Es llevadero –confiesa–. Conseguimos tener un trabajo muy fluido. Bueno, con Adrián (Suar) es muy fácil trabajar. Dos más dos fue el primer trabajo que hicimos juntos, es un tipo que va muy directo, al núcleo de la escena, lo que nos permite entendernos e improvisar. Hay muy buena comunicación. La verdad es que me divierto. Disfruto."
¿Y con el rol de galán cómo te llevás?
Eso no sé (dice desencajado). No sé qué decir. En serio, me parece gracioso que a alguien con mi aspecto puedan llamarlo galán. ¿Quién lo dice? La verdad es que no puedo decir mucho más. ¿Galán yo?
ALGO MUY PERSONAL
- Nació en Buenos Aires en 1975.
- Hace diez años que está en pareja con Laura, una psicológa. Tiene dos hijas: Amanda (7) y Carmela (3).
- Se formó como actor con Cristina Banegas, Alberto Ure, Pompeyo Audivert y Guillermo Angelelli. Entre 1997 y 1998 residió en Londres donde estudió con Philippe Gaulier, y realizó seminarios con profesores de Théâtre de Complicité y bailarines de DV8.
- En 1996 comenzó a trabajar profesionalmente como actor en diversos espectáculos de teatro. En 2000 se sumó como actor invitado al grupo El Descueve, con quienes creó Hermosura, Patito Feo y Sucio. Trabajó con los directores Mariano Pensotti, Alejandro Tantanian. Con Oscar Martínez hizo la trilogía Todos felices.
- En 2004 protagonizó Un año sin amor, de Anahí Berneri. Participó en El abrazo partido, de Daniel Burman; Sofacama, de Ulises Rosell; Zenitram, de Luis Barone, Cordero de Dios, de Lucía Cedrón; El cielo elegido, de Kino Gonzales, y Ni un hombre más, de Martín Salinas, entre otras.
- En 2007 presentó en el Bafici Guacho, el corto que devino en Vaquero (2010), su primer largo.
- En televisión debutó con Arde Troya (2003). También participó en Son amores, Epitafios, Tratame bien, Ciega a citas.
- Junto a Adrián Suar protagoniza la exitosa comedia Dos más dos (superó el millón de espectadores). De la mano de Pol-ka llegó a Tiempos compulsivos y luego pasó a la tira Solamente vos.
- El ganador del Oscar Juan José Campanella lo dirigió en el clip La vuelta al mundo, canción de Calle 13.
- El año próximo volverá a unir su talento a Ana Frenkel y Carlos Casella (hacedores de El Descueve). En los ratos libres escribe su nuevo guión cinematográfico.
1
2Diseño, servicio y un entorno fuera de serie: conocé la historia centenaria del hotel mejor ubicado de la Patagonia
3Dijo que era vidente y le hizo una predicción a una mujer, pero lo que pasó después descolocó a todos
4Cuatro beneficios del magnesio que seguro que no sabías, según un nutricionista



