
Sin pan y sin trabajo, la obra cumbre de Ernesto de la Cárcova, es el eje de una muestra que le rinde homenaje en el Museo Nacional de Bellas Artes.
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Por Cecilia Martínez
El Museo Nacional de Bellas Artes acaba de inaugurar la primera exposición, en casi 90 años, dedicada a uno de los grandes maestros del arte argentino, Ernesto de la Cárcova (1866-1927). En la muestra, destaca una perla: Sin pan y sin trabajo, la primera pintura de tema obrero con intención de crítica social en el arte local.
“El cuadro, pintado entre 1893 y 1894, responde al estilo naturalista de las grandes pinturas sombrías que desplegaban escenas de miseria y conflicto social en los salones europeos de la época, aunque con una mayor expresividad crítica”, explica la curadora de la exposición, Laura Malosetti Costa. Esta intencionalidad se visualiza en la posición inestable del obrero, las herramientas inútiles, o la mano que aparta la cortina y centra la atención en un conflicto entre trabajadores y guardias frente a una fábrica cerrada. La figura de la mujer con el niño en brazos funciona como contrafigura de la tensión dramática del hombre.
Sin pan y sin trabajo, que se exhibe de forma permanente en el museo, recibió la máxima distinción en la Exposición Universal de Saint Louis en 1904. Y ahora, coincidiendo con los 150 años del nacimiento del pintor, forma parte central de una muestra dividida en dos salas: en una se reconstruye la exposición que se dedicó a De la Cárcova tras su muerte y otra da el protagonismo al popular cuadro, que se expone junto a varias reapropiaciones que otros artistas también hicieron. Un afiche y videoinstalación de Tomás Espina, una escultura de Antonio Pujia, una acción del GAC en 2002, un acrílico de Carlos Alonso, un video de Jorge Pérez, el cuadro Puente Avellaneda de Gustavo López Armentía, el acrílico Resumen de la Semana de Evangelina Aybar y las fotos de Rosario Espina, entre otras.
Tomás Espina filmó una acción que hizo en su taller en 2001. Dibujó con carbonilla Sin pan y sin trabajo en la pared y se ubicó, en la composición, en el lugar de la mujer. Creó un video, seis fotografías y un afiche callejero. “El video muestra las labores inútiles que hace el personaje para sobrevivir en ese escenario absurdo, con una estética parecida al primer cine mudo, que refuerza la precariedad del conjunto”, explica.
El escultor Antonio Pujía también homenajeó a De la Cárcova con la obra Sin pan y sin trabajo en 1893… y en el 2000 también. El artista esculpió una pareja y un bebé esquelético en los brazos de la mujer, rodeados de un plato vacío y de una pala. La base de apoyo está hecha con panal de abejas, ya que Pujia, que fue alumno del hijo de Ernesto de la Cárcova en la escuela que llevó su nombre, recurrió a la encáustica para realizar la obra, técnica milenaria que trabaja la cera de abeja en caliente. “De la Cárcova testimonia un hecho histórico con una magia impresionante. Yo no termino nunca de encontrar cosas en el cuadro, con esa mesa vacía llena de significado. Quise reproducirlo, porque la historia se repite y siguen las crisis y, en 2001, empecé a trabajar en esta escultura”. Pujia reivindica a De la Cárcova como el gran padre de la pintura argentina. “Además fundó una escuela que fue única en Latinoamérica y que sueño con que se reabra, no me voy a cansar hasta conseguirlo”, dice.
Malosetti Costa explica que, desde principios del siglo XX, “cada vez que hubo una situación crítica, volvió y vuelve a la memoria este cuadro. Berni dialogó con él, lo mismo que Bony con La familia obrera, y es una obra que fue reapropiada también desde las palabras del título”.
El Bellas Artes realizó estudios radiográficos con rayos X que develan cuánto dudó el pintor al realizar la obra: pintó la cabeza del obrero al menos tres veces y modificó las manos de la mujer, la mesa y la ventana; cambió rostros, planos y composición para potenciar el dramatismo de la imagen.
El resto del homenaje a Ernesto de la Cárcova incluye otra exposición en el Museo de Calcos de Costanera Sur y acciones en la villa miseria que lleva el nombre del artista, en San Martín.
Sesquicentenario de Ernesto de la Cárcova. En el Museo Nacional de Bellas Artes, Av. Del Libertador 1743. Martes a viernes, de 11 a 20. Sábado y domingo, de 10 a 20. Hasta el 26 de febrero. Gratis.





