
El guitarrazo
Tres virtuosos de las seis cuerdas van por el desquite en La Trastienda
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Dicen que segundas partes nunca fueron buenas, pero eso dejémoslo para el cine. En este caso, la saga del guitarrazo promete ser excelente.
A esa delantera de lujo que conforman Tomatito, Luis Salinas y Lucho González, se le agrega ahora un cuarto:Diego Amador, el Churri, hermano menor de Rafael y Raimundo. "Para nuestro orgullo, como argentino tengo que admitir que la idea fue del Tomate -comenta Salinas, tranquilo, relajado, en un bar de Callao y Córdoba-. A Tomatito le gustó tanto estar acá que quiso volver antes de tiempo. El guitarrazo logró tener una onda única con el público por la relación que tenemos entre nosotros, porque nos gusta tocar juntos y la gente se da cuenta de que está ante un grupo de amigos haciendo algo más allá de las individualidades."
A veces, este tipo de encuentros son difíciles de llevar a la práctica. Cada uno debe hacer un espacio en su agenda y, aún más difícil, dejar su ego de lado. "Acá no pasa eso porque no hay un negocio -señala Salinas-. Si vos lo comparás con la guita que mueven Paco de Lucía, McLaughlin y Di Meola, por ejemplo, hasta puede pasar que no se lleven bien entre ellos. Acá no hay nada de eso, es el Tomate que viene a la Argentina, para estar con Lucho, conmigo y para tocar, y también viene el Churri. Ya te digo, somos un grupo de amigos que se junta a hacer algo genuino y la gente eso lo nota."
La suma de elementos potencia el resultado final. No se trata de tres guitarras batallando sin dirección, sino de atmósferas y paisajes que van de la gitana Almería de Tomatito al Buenos Aires de Salinas, con un sobrevuelo por Lima, ciudad que lo vio nacer a Lucho González.
"Entre nosotros nos cuidamos bastante -admite el guitarrista local-. Yo no le voy a hacer tocar al Tomate cosas que él no puede interpretar ni él me va a hacer tocar un tema flamenco para que yo quede como un tarado. Cada uno hace lo que mejor sabe hacer y ahí está el secreto. Cuando nos presentamos es algo sincero, es toda una fiesta."
Pequeño Amador
El menor de los Amador, el clan familiar gitano, es el Churri. Ya conocemos a Rafael y a Raimundo, ahora es el turno de Diego (el Churri), un tapado según Salinas.
"Para mí es el genio de los Amador. Es un tipo que toca la viola , el bajo e interpreta un tema de Pastorius, después se pone a cantar y tiene cosas de Camarón (De la Isla) en cuanto a la profundidad con que encara el canto. También toca la batería, la percusión y el piano. En él hace una de esas cosas alla Corea, pero interpretadas por un gitano; y además, compone maravillosamente. En España le cuesta seguir con su carrera. Ahora iba a grabar un disco y la compañía le exigía que hiciera algo al estilo de Ketama, pero tiene tanto nivel que le cuesta hacer algo así."
Algún paralelismo entre la carrera del Churri y la de Salinas se puede trazar. "Sí, se pueden comparar -aduce el guitarrista nacido en Monte Grande-. No me puedo quejar. Con la música instrumental, que es lo que yo hago, logré hacer giras, a los conciertos va bastante gente y tengo mi público, que actúa con complicidad. Cuando empecé me decían que no podía tocar de todo, que tenía que concentrarme en una onda, porque de esa manera no iba a ir a ningún lado. Yhoy en día la gente va a un espectáculo mío a escuchar música. Eso me costó mucho, pero mi mayor felicidad es poder subir a los escenarios y tocar un poco de todo como lo hago en casa."
Falta de apoyo
La música instrumental debe remar más de la cuenta, y Salinas no es la excepción. "Si no cantás, no estás dentro del rock o del blues; quedás al margen. El único grupo que hizo acá algo instrumental masivo fue el trío de Vitale-Baraj-González, que consiguió llenar el Luna Park. Pero claro, contaban con toda una infraestructura que es lo más difícil de obtener. El esponsoreo para presentar un espectáculo y no depender de la cantidad de gente que vaya, para que haya buenas luces, un sonido propio y todos los detalles que nunca deberían faltar." Pero a pesar de los pesares, Salinas privilegia el lado positivo. "Yo siempre miro para atrás y me acuerdo de cuando tocaba en Oliverio para diez personas y veo todo lo que ha pasado hasta ahora. En ese sentido no me puedo quejar, pero uno siempre quiere más y cuando viajás ves cómo se manejan en otros lados y sufrís un poco." Radicarse en los Estados Unidos no es una opción. "Tengo ganas de quedarme un mes, de hacer una gira, pero vivir allá no, porque no hablo el idioma ni me sale aprenderlo. Me he sentido más cómodo en España, por la lengua, porque es el país de la guitarra. Me ha ido muy bien allá, pero yo quiero vivir en la Argentina, éste es mi lugar. Creo que se puede, recibí muchas satisfacciones del público y cuando viajo al interior más ganas me dan de quedarme."
Un guitarrista que canta
Salinas cada vez se da más gustos arriba del escenario y cantar boleros es uno de ellos. Pero él prefiere poner las cosas en su lugar. "Yo soy un músico que toca la guitarra y canta, en ese orden, porque no me considero un cantante. En el disco anterior hay un bolero cantado por mí y en el próximo habrá otro. Por ahí me dicen que tendría que grabar un disco de boleros. Me gusta la idea, pero debería ser algo diferente, interpretado bajo la concepción del jazz." Su repertorio es una caja de Pandora, o una galera de mago. De ella saca algo de bossa en estado puro, boleros, melosos boleros, blues salvaje y mucho jazz, siempre él dirigiendo sus planes. "Ahora me decidí a ordenar un poco mi repertorio -admite Salinas-. Porque antes, en los shows de Oliverio, decía que iba a hacer un bolero y cantaba cuatro seguidos, entonces la gente se iba. Ahora de repente meto uno, más tarde otro. Siempre hay que pensar que un espectáculo es una noche que vamos a pasar juntos, músicos y público y hay que prepararlo muy bien."
El sucesor
Salinas , el segundo CD del guitarrista, ya se exprimió bastante. Ahora es el turno de su sucesor. "Sólo resta el nombre. Quería que se llame Vamos por ahí, que es un tema del disco y representa lo que yo hago, pero para los norteamericanos no era muy claro. Puede que se llame Mar o Rosario , que son dos temas del CD. Y también falta la fecha de edición. Hubo cambios en la compañía, Universal se unió con Polygram y el lanzamiento es una incógnita. Hay que tener paciencia, que es lo que me cuesta conseguir."
Según Salinas, la grabación de su tercer compacto, realizada íntegramente en Nueva York, fue una experiencia única. "Inolvidable. De repente estaba ahí, con Hugo Fatorusso, con Luis Quinteros, que es el mejor percusionista de latin jazz; con Archi Peña, un baterista que estuvo acá tocando con nosotros y Bob James, con una humildad tremenda. Tengo mucha fe en este disco; por ahí, si se promociona bien, puede ser que cambie mi carrera. Quizá haya alguien que quiera invertir y podamos presentarle a la gente un gran espectáculo."
Salinas está tranquilo. Habla pausado, le da tiempo al tiempo, pero en su cabeza va tejiendo mil proyectos.
El guitarrazo. Hoy y mañana, a las 23, en La Trastienda, Balcarce 460. Entradas, 20 y 25 pesos.






