
El icónico sr. Hilfiger
El diseñador que hizo de su nombre una metáfora del sueño americano celebró los 25 años de su marca. LN R lo entrevistó en sus oficinas de Chelsea
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NUEVA YORK.- Hace 25 años, el hombre que camina sonriente por la pasarela de la sala mayor del Lincoln Center, sede del Mercedes-Benz Fashion Week, protagonizó una de las mayores hazañas del mundo del prêt-à-porter.
Corría 1985, cuando la enorme gráfica alusiva al juego del ahorcado, diseñada por el mítico publicitario George Lois, sorprendió a los transeúntes de Times Square, uno de los puntos neurálgicos de esta ciudad. En ella se leía el siguiente acertijo: Los cuatro mayores diseñadores de moda americana masculina son: R... L... (Ralph Lauren), P... E... (Perry Ellis), C... K... (Calvin Klein), T... H... (Tommy Hilfiger). Claro que, por entonces, nadie sabía quién era Tommy Hilfiger.
Ahora, lo aplaude de pie el público del Lincoln Center, en cuya primera fila se encuentran la influyente editora de Vogue, Anna Wintour; su estilista, Grace Coddington, y celebrities como Jennifer Lopez y Lenny Kravitz. Entre el público se cuelan los Hilfigers, modelos de todas las edades lookeados con la impronta preppy -clásica, pero joven, deportiva y urbana típica de un estudiante- que caracteriza a sus diseños. También está allí Julián Casablancas, el líder de The Strokes, la banda que tocará en la fiesta aniversario en el Metropolitan Opera, a metros de esta sala, hasta donde los invitados seremos escoltados por una fila de jóvenes adonis de trajes impecables. Acaba de celebrar la apertura de su primer local en la Quinta Avenida, donde vende sus diseños para hombres, mujeres y niños, y que además tiene un piso exclusivo para Hilfiger Denim, la línea más informal en la que abundan los jeans, prenda principal de su imperio.
Si aquella campaña se reeditara hoy, nadie dudaría en cómo completar el espacio en blanco: con presencia en 65 países y cerca de 1000 tiendas en el mundo (tres en la Argentina), el nombre de Tommy Hilfiger se ha vuelto un sinónimo del american way y también del poder del marketing en la moda. Su profecía se cumplió y él es hoy una prueba de que para triunfar, hay que tener agallas, una metáfora viva del sueño americano.
"Es cierto, los sueños se hacen realidad", dice un Hilfiger amabilísimo y divertido a LNR en sus oficinas de Chelsea.
-¿Qué balance hace de estos 25 años de la marca? ¿Cuáles han sido los puntos más altos de su carrera como diseñador en este tiempo?
-Sin duda, los comienzos. Ver instalarse la marca en tan poco tiempo. Hoy, como entonces, hacemos una marca que es relativamente accesible en cuanto al precio y que equilibra "aspiraciones" y cercanía con los compradores. El estilo cool clásico americano trascendió las fronteras de los Estados Unidos, es una referencia pensada para un consumidor global. Hemos crecido a la par de nuestros íconos y hemos acompañado la evolución del cine, la música y el surgimiento de nuevos talentos representativos de nuestro estilo.
-¿Y quiénes serían hoy esos íconos?
-Taylor Swift o Lady Gaga son nuevos íconos culturales. Esto no necesariamente quiere decir que yo las vestiría, pero sí que son figuras que ayudan a pensar la cultura popular americana, como lo fueron Michael Jackson o Madonna. Siempre tengo presentes a los íconos que marcaron esa cultura, como los Kennedy, Marilyn, las divas de Hollywood o los Rolling Stones que, aunque sean británicos, son figuras emblemáticas, como los Beatles.
-Usted ha logrado vender moda como si se tratara de la gira promocional de una banda de rock o una película...
-Fuimos pioneros en apoyar desde la moda a músicos jóvenes. Estar atentos a lo que hacen es una manera de decodificar la evolución permanente de la moda. Me gusta decir que el estilo de Tommy Hilfiger es una suma de los conceptos moda, arte, música y entretenimiento, que [por sus siglas en inglés] caben en la palabra fama.
-¿Siempre se sintió comprendido por la prensa especializada?
-Nunca nos cuestionaron. Pero en un principio parecía que para ser lo suficientemente chic también había que ser lo suficientemente caros. Hoy la industria y la prensa se han dado cuenta del importante lugar que ocupa el diseño accesible.
-¿Cometió errores en estos 25 años? ¿Se lamenta de alguno en particular?
-¡Por supuesto! Cuando empecé en el negocio era un adolescente, entonces crecí demasiado rápido; mi primera compañía [People´s Place, donde vendía jeans, velas, incienso, pósters, y que había llegado a abrir siete locales en Nueva York] se expandió por sobre sus posibilidades y quebró. También a fines de los años 90 nos expandimos demasiado, y eso derivó en una crisis en 2000. Pero de todo se aprende.
-¿Cómo lo afectó la venta de la compañía (en 2200 millones de euros) al grupo Phillips-Van Heusen (PVH), dueño de Calvin Klein, en marzo de este año?
-Para mí no hubo modificaciones más allá del cambio de manos de la empresa, porque sigo a cargo del diseño de la marca y porque PVH es un muy buen socio.
-¿Piensa retirarse en el futuro?
-No. Soy un gran admirador de Karl Lagerfeld, que sigue diseñando a los 70. Todavía estoy en mis 50 [N. de la R.: nació en 1951], ¡me queda un largo camino!
-¿Qué representa para usted la apertura de su tienda en la Quinta Avenida?
-Es algo que busqué durante años. Haber plantado bandera en un lugar tan emblemático es uno de los puntos más altos de mi carrera.
-¿Cómo ve el estilo argentino?
-Soy muy amigo de Sarah Ferguson, cuya madre, Susan Barrantes, vivía y amaba la Argentina. Mi hija adora Buenos Aires y me quiere convencer de que vaya a Punta del Este, donde tenemos un local y donde sé que veranean muchos argentinos. Creo que su estilo tiene mucho del preppy de Tommy; los argentinos son elegantes y la influencia del polo ayuda a desestructurar su look, que me encanta.
-¿Entonces estará pronto en Punta del Este?
-Es muy probable. Ojalá pueda pasar también por Buenos Aires. Ojalá sea este verano.
COLORADO, AZUL Y BLANCO
"El estilo es para mí un viejo amigo, algo que se tiene o no. A mí me gusta la ropa clásica y preppy, pero siempre con algún giro, alguna cosa que marque la diferencia. Y por muchos años mi ropa ha representado el cool americano clásico, con ese giro: preppy y rock´n roll, preppy y deportivo, preppy y country,..."
¿Los imprescindibles de Hilfiger? "Un buen par de jeans, unos chinos color caqui, una buena camisa y una remera de cuello polo. Un hombre necesita siempre un blazer náutico. Para las mujeres, me gustan las faldas cortas, como las kilts, algo que se vea sexy y elegante. Siempre es bueno sumar colores brillantes y, claro, colorado, azul y blanco".





