El libro gordo de Stephen King

Ariel Bosi, un fanático argentino y coleccionista empedernido, dedicó casi tres años a elaborar un exhaustivo compendio de todas las obras del exitoso autor de Carrie y El resplandor
Ariel Bosi, un fanático argentino y coleccionista empedernido, dedicó casi tres años a elaborar un exhaustivo compendio de todas las obras del exitoso autor de Carrie y El resplandor
Delfina Krüsemann
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12 de marzo de 2017  

Crédito: Estrella Herrera

Ariel Bosi vive sobre una cuadra ancha y tranquila, de arboledas grandes y casas bajas, en una zona residencial de Adrogué, provincia de Buenos Aires. Caminar hasta ahí desde la avenida Tomás Espora, en un sábado fresco de verano, debería ser un paseo relajante pero, dadas las circunstancias, y para vergonzosa sorpresa de esta cronista, el paisaje bucólico y mundano se tiñe de una sensación incómoda e inexplicable. Seis policías en una esquina con cinta de no pasar, un gato negro que cruza la calle y dos perros que ladran desde atrás de una reja son suficientes para crear una atmósfera casi espeluznante... a plena luz del mediodía.

Esto tiene todo que ver, claro, con el hecho de que Ariel Bosi es el autor de Todo sobre Stephen King, un libro-enciclopedia que repasa la obra completa de uno de los autores más exitosos de la historia de la literatura. King también es considerado el maestro del terror, y adentrarse en su universo es empezar a mirar la realidad con otros ojos –un poco más precavidos, un poco más temerosos–. Pero hay algo en la naturaleza humana que nos hace adictos a estas sensaciones incómodas. Sólo así se explica que, apenas en 2016, el responsable de novelas como Carrie y El resplandor haya facturado 16 millones de dólares en ventas y derechos, mientras que su página oficial de Facebook cuenta ya con casi cinco millones de seguidores.

Bosi comenzó a leer a King a los 13 años, por recomendación de su mamá. La novela era Maleficio. “Me gustó, pero no me volvió loco.” Luego, Christine lo enganchó bastante más y, unos años después, con la entrega de El pasillo de la muerte en fascículos, se peleaba con su mamá a ver quién los leía primero. Comenzó a coleccionar los libros a los 19, cuando descubrió una versión de It en tapa dura paseando por los puestos de Plaza Italia. Hoy, tiene una habitación entera de su casa familiar –en donde vive con su esposa, dos hijas y un gato– repleta de ediciones limitadas, manuscritos, versiones de distintas partes del mundo (japonesas, polacas, suecas, alemanas, coreanas, búlgaras, rumanas), un libro gigante de ¡17 kilos! que repasa las mejores ilustraciones de sus novelas, figuras de acción de Carrie (bañada y no bañada en sangre) y hasta un genial muñeco amarillo de King basado en su aparición en Los Simpson. “Fue un camino de ida”, reconoce.

Bosi también es cofundador de la librería Restaurant de la Mente, que vende obras y merchandising del maestro del terror, escribe en la revista digital Insomnia, dedicada al autor, y administra el portal Todo Stephen King. La idea del libro propio empezó en 2011. Le llevó dos años de producción y casi otro entero de revisiones. En España, se lanzó en noviembre pasado y, después de su lanzamiento en la Argentina este mes, probará suerte en Uruguay, Chile, Ecuador, Colombia y México.

Cuarenta años desde su primera obra publicada y 75 libros después, ¿qué tipo de autor es Stephen King?

Bueno, él mismo dice que se considera “literatura Big Mac”. Y es un poco así, porque es un escritor popular que trata tópicos que fácilmente nos atraen. Del bullying a los fantasmas y vampiros, a lo largo cuatro décadas ya tocó todos los temas posibles, y creo que ha ido madurando como escritor. Es verdad que, como muchos dicen, cuando pensás en los mejores libros de King tenés que ir 30 años para atrás. Pero lo que hizo antes y lo que hace ahora son cosas diferentes. Entre Misery, de 1987, y 11-22-63, de 2011, no sé cuál elijo. Siento que fue transformándose como autor. Se nota que no quiere hacer lo mismo, que busca reinventarse. La plata no es su objetivo, ya tiene más plata que la que puede gastarse en su vida. Tampoco está para satisfacer a la gente, sino para pasarla bien él. Hace lo que quiere, como cuando se mandó a hacer una trilogía policial.

Aún así, para la gran mayoría sigue siendo el maestro del terror.

Creo que está mal etiquetado. Si me preguntás cuántos libros de terror publicó, diría que son menos de 10. Lo que pasó es que se encasilló al principio de su carrera, cuando lanzó varias novelas del género seguidas: Carrie (1974), El misterio de Salem’s Lot (1975), El resplandor (1977), La danza de la muerte (1978). Su editor se lo advirtió, pero a él, en ese momento, no le importó. Más tarde trató de despegarse del mote, aunque ahora hace rato que hizo las paces con eso y él mismo suele hacer alguna alusión o chiste sobre el factor miedo en las entrevistas que da para promocionar sus lanzamientos. Pero la realidad es que en sus historias, si bien hay mucho de sobrenatural, el foco está en los personajes y cómo reaccionan frente a determinado tipo de situaciones. De hecho, dos de sus mejores obras son las que inspiraron películas como Sueños de libertad, realizada por Frank Darabont en 1984, quien también llevó a la pantalla grande Milagros inesperados en 1999, o Cuenta conmigo, dirigida por Rob Reiner en 1986. Y están lejos de ser historias de terror.

Sus personajes, sin duda, son memorables. Muchos identifican a grandes actores con los seres que encarnaron en películas basadas en la obra de King: Sissy Spacek es Carrie, Cathy Bates es Annie Wilkes (la fanática desquiciada en Misery), y cómo olvidar al espeluznante Jack Torrence de Jack Nicholson en El resplandor...

Totalmente. King considera que sus libros son muy cinematográficos. En la dedicatoria de El umbral de la noche, una colección de cuentos cortos que publicó en 1978, ya escribía a sus lectores: “Ojalá disfruten de estas minipelículas”. Y sobre La niebla, otro cuento corto de 1985, dijo que había que imaginar sus escenas “en blanco y negro y granulado”.

Crédito: Estrella Herrera

Sin embargo, él no tuvo mucho éxito como escritor para cine y TV.

Creo que como guionista hay algo en donde falla. Por ejemplo, él critica la versión de El resplandor de Stanley Kubrick, y puedo entenderlo porque, si vamos al libro, es muy distinto de la historia que se filmó. Pero, sea como sea, es una gran película, no se puede negar. En cambio, la miniserie de 1999, que sí fue adaptada por King, es tremendamente mala: todo el tiempo te preguntás cuándo va a terminar. Igual, King ha tenido sus éxitos. Por ejemplo, él escribió el guión de Cementerio de animales, que es una gran película de terror. Claro que después ves otra de él, El pulso: la llamada del Apocalipsis, que se estrenó el año pasado con John Cusack y Samuel L. Jackson, y no podés evitar agarrarte la cabeza.

¿Hay Stephen King para rato en la pantalla?

Antes, el que le compraba los derechos era Dino De Laurentiis [productor italiano]; ahora, es un gigante como la Warner Bros. La TV cambió mucho y hay más plata para hacer buenas producciones. Sin ir más lejos, Hulu, la plataforma gratuita de streaming, acaba de anunciar que el creador de Lost, J. J. Abrams, estará a cargo de una serie basada en adaptaciones de historias tomadas de cuentos, novelas cortas y novelas de King que pasan en el pueblo de Castle Rock. Así que no hay dudas de que ahora le está llegando mayor éxito por ese lado.

Mencionaste Castle Rock, un pueblo inventado e icónico del universo King, como lo es también Derry. ¿Por qué sus historias pasan siempre en este tipo de lugares?

Porque King es de pueblo. Se crio en un pueblo, Durham, y ya cuando tenía bastante éxito compró una casa en Bangor, otro pueblo, en donde vive aún con su familia. Derry está ciento por ciento inspirado en Bangor; yo pude visitarlo, y cada esquina, cada cuadra está en las descripciones de King. También fui al hotel en el que se basó para El resplandor que, en realidad, se llama The Stanley y está en Estes Park, Colorado. Viajé con un amigo, un viernes 13, con el vuelo demorado porque se habían congelado las alas. ¡Menos mal que no soy supersticioso! Aterrizamos en un lugar espectacular, estilo Villa La Angostura, pero en donde no había nada para hacer. A las cinco de la tarde ya oscurecía, y éramos los únicos comiendo en un McDonald’s. Y claro, ahí te ponés a pensar: ¡King vivió siempre así, aislado! Bangor es muy lindo también, pero tampoco hay mucho para hacer. El pueblo no te da distracciones como la ciudad, y ahí empieza a jugar la imaginación en un tipo como él.

Entonces sí se inspira mucho en su propia vida, aunque a veces él afirme que no.

Sí, hay muchísimo de sus experiencias reales en su obra, aunque no por eso deja de ser un escritor de ficción. Creo que el punto máximo es El cuerpo, el cuento en el que se basó la película Cuenta conmigo. Lo retomé hace poco y era como leer sus vivencias de chico ciento por ciento. Ahora está en un período supernostálgico (rasgo que siempre tuvo, pero que está acentuado por la edad), y se nota en sus últimos libros: 22/11/63, Joyland, Doctor Sueño, Revival.

Nostalgia, aislamiento. ¿Qué otras cosas de su personalidad se cuelan en sus historias?

Me parece que King es un tipo muy normal. No se compra un tanque de guerra como Tom Clancy [el autor de La caza del octubre rojo es dueño de un M4 Sherman, modelo de la Segunda Guerra Mundial]. Dicho eso, hace poco participó con un ensayo en Hearts in Suspension, un libro publicado por la Universidad de Maine, en donde estudió. En ese texto, rememora su juventud y dice que sus escritos de esa época muestran la rabia intensa que tenía. Estaba enojado con la vida, con la sorpresa de que lo que había imaginado no se estaba dando: siempre supo que quería dedicarse a la literatura, pero tuvo que trabajar en una estación de servicio y una lavandería, por ejemplo, y llegó a vivir en un tráiler cuando ya tenía dos hijos. Además, claro, de lo que cargaba desde su infancia, que también había sido muy difícil. Es una experiencia rara releer sus primeros libros desde esta perspectiva que ahora él mismo nos brinda. Carrie es un caso ejemplar, pero también sus novelas publicadas bajo el seudónimo de Richard Bachman: son todas distopías, y ahí se vislumbra más todavía la rabia contenida que tenía.

¿Por qué le fue necesario tener un Richard Bachman en su vida?

Él explica eso en Los libros de Bachman, diciendo que ya se sentía demasiado catalogado en el terror y no quería seguir echando leña al fuego, por así decirlo. Carretera maldita, Maleficio, La larga marcha son todas las novelas firmadas como Bachman y son de terror. También dice que no quería saturar el mercado, pero que estaba transitando una época especialmente prolífica y quería publicar todo. Esa es su versión. Ahora, si yo comparo esos libros con los que firmó como King, tengo que admitir que no los veo a la altura de los que sí reconoció como suyos desde el primer momento. Creo que La larga marcha es la única excepción, pero Carretera maldita, para mí, es el peor libro de King. Él mismo, en una entrevista, dijo que escribió ese libro en una muy mala época, cuando se estaba muriendo su mamá.

MUJERES, TEMORES Y ADICCIONES

Que la escena del hacha en la versión de El resplandor de Kubrick fue casi imposible de filmar, y se llegaron a destrozar 70 puertas hasta lograr la toma perfecta. Que King concibió La torre oscura para su hija Naomi, a quien no le gustaba el terror, entonces inventó una historia en clave fantástica para que ella pudiera leerla. Que ni se acuerda de haber escrito Cujo (la historia del perro San Bernardo asesino) por la cantidad de alcohol y drogas que consumía en ese momento, al tiempo que El cazador de sueños, al mejor estilo Dr. House, no fue otra cosa que “el Vicodin hablando” (calmante que tuvo que tomar después de ser atropellado en 1999). Que así como It, la novela del macabro payaso, es un compendio de todos los temores de su infancia, en Cementerio de animales explora su verdadero y mayor miedo: la muerte de un hijo, y que, en el fondo, es “un tipo bastante cagón”, porque le tiene terror... a los aviones.

Estas curiosidades y muchas otras cuenta Bosi en su flamante libro, que es, por sobre todas las cosas, un completísimo recuento de cada una las obras de King: no sólo en papel, sino también en cine, TV, teatro, cómics, videojuegos y hasta comedia musical. Pero más allá de todos los datos precisos y listas exhaustivas, algo queda claro en Todo sobre Stephen King: detrás de este gran hombre no hubo una, sino dos grandes mujeres.

¿Qué rol jugaron Ruth Pillsbury y Tabitha King en su vida y su obra?

Su madre, Ruth, se hizo cargo, básicamente, de criarlo. Cuando King tenía 2 años, el padre dijo que salía a comprar cigarrillos y no volvió nunca más. Ruth se deslomó para salir adelante, pero vivieron en la pobreza durante años. Así y todo, ella lo incentivó mucho con la escritura, ya sea retándolo si copiaba otro texto que ya existía como pagándole 25 centavos de dólar por cada cuento nuevo que le mostraba. Esto ya lo hacía cuando King tenía 5 años. Y Tabitha, a quien conoció en una biblioteca antes de volverse famoso, lo bancó en todo, en sus peores momentos antes y después del éxito: no por nada a ella le dedica el 50 por ciento de sus libros.

Sin embargo, nunca exploró el género romántico.

Bueno, La historia de Lisey es una historia muy personal. Él dijo que ahí volcó todo lo que sabía del matrimonio, y obviamente está dedicado a Tabitha. King no tiene historias románticas, aunque sí hay corazones rotos acá y allá: Joyland, Corazones en la Atlántida…

Las drogas y el alcohol fueron otro tipo de influencia, aunque también fuerte.

Sí. Toda la época de Cujo, Los Tommyknockers , El resplandor... King no la ha tenido fácil. Quizá las adicciones fueron su manera de canalizar lo que le pasaba. Hay artistas que dicen que las drogas los inspiran, pero yo creo que el talento de King no dependía de las sustancias, ni era que lo potenciaban. Al contrario, él le encontró la vuelta a su talento a pesar de sus problemas y, sobre todo, no se rindió. Su vida da para una película. De hecho, me sorprende que aún no se haya hecho nada con su biografía para el cine.

A punto de cumplir 70 años, ¿por qué creés que sigue escribiendo?

Porque le gusta. En sus últimas entrevistas, dice que su mayor miedo ahora es el Alzheimer. No quiere llegar a ese punto de no recordar y no poder escribir. Crear historias es su manera de vivir.

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