
Con el cambio de década vienen los planteos: correr maratones, cambiar de pareja o de trabajo. 19, 29, 39, 49, los años de las decisiones
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"La vida es corta. Tené una aventura". Este es el lema de Ashley Madison, la página de contactos para tramposos, "el sitio más importante a nivel mundial en encuentros discretos para gente casada". Diseñado para aquellos que buscan un affaire extramatrimonial, tiene ocho millones de miembros activos y la estadística es concluyente: un millón de ellos son varones de 29, 39, 49 o 59 años.
¡Eureka! La ciencia demostró que el año anterior al cambio de década es el más importante en la vida de un hombre. A los 29, quiere cambiar de trabajo; a los 39, correr una maratón; a los 49, separarse de la pareja. Es la época del chispazo vital en que se plantean los grandes desafíos y se realizan los mayores cambios. Pero también en esos años la tasa de suicidios es más alta que en cualquier otra edad y se agudiza esa sensación que la literatura definió como "ennui", el malestar crónico como dilema metafísico o el temor a una masculinidad menguante. Ante el abismo existencial que propone un año cero, recién esperamos al final del camino para preguntarnos: "¿Hacia dónde va la vida?".
Las decisiones más grandes se toman en edades que terminan en nueve. Esto es lo que descubrió un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences de los Estados Unidos, después de evaluar cientos (¡miles!) de números: entre quinientos corredores de maratones, 74 estaban en el último año de sus décadas, y entre los estudiantes, aquellos de 19 o 29 eran los más dispuestos a rendir exámenes difíciles con los que pudieran dar un salto en sus carreras. Los psicólogos Hal Hershfield y Adam Alter llevaron al paper académico las incertezas del hombre ocupado: cuando está en "el medio de algo" (un trabajo, un enamoramiento o una década) no se detiene a pensar en las razones que lo impulsan a seguir avanzando. Es como el conejito de las pilas, todo tamborilear y copular. Pero el nueve marca la inquietud impar: "El hombre se muestra particularmente preocupado por el envejecimiento y el significado de la vida y eso se vincula con un aumento de los comportamientos que sugieren una búsqueda o una crisis de sentido", explican los licenciados. Son los años del tratamiento estético culposo o de la manía deportiva.
El nueve de oro plantea el reto imposible como pan comido: un bizcochito. Si el cambio de década impone una preocupación estadística (abandonar el nicho de "adulto joven" para pasar al de "adulto mayor"), en la última parada el hombre recupera la audacia del niño. ¡Que se anime! Los psicólogos yanquis anhelan que su estudio inspire al hombre fláccido a bajar de peso, a dejar de fumar o a cumplir con la fantasía erótica. Ahí donde se repita que "la vida es corta", un desafío que me impongo cuando faltan apenas dos meses para un cumpleaños que termina en nueve y que me obliga a mantener tensa la cuerda: que dure lo que dure dura.






