
El plasma más grande del mundo
Mide 2,6 metros y equivale a cuatro televisores de 50 pulgadas. Ya llegó a la Argentina y cuesta como un departamento estándar de 3 ambientes. ¿Qué tendrá de diferente, además del tamaño?
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Enormes y ultradelgadas, las pantallas de plasma se transformaron en objeto de deseo y símbolo de estatus. Y las empresas compiten por fabricar modelos cada vez más grandes y con mayor definición, en una vertiginosa carrera tecnológica. Por ahora, los laureles se los lleva la japonesa Panasonic, que lanzó en enero último un modelo de 103 pulgadas; hasta el momento, el “más grande del mundo”.
Las dimensiones de esta pantalla son imponentes: 2,6 metros de largo por 1,3 metros de altura. Equivale a cuatro plasmas de 50 pulgadas y, gracias a una descarga constante y uniforme, entrega imágenes con perfecta definición desde el centro hasta el borde.
Fabricadas en Japón en una exclusiva serie limitada, tres de estas megapantallas llegaron en julio a la Argentina, y según fuentes de la empresa ya se vendieron dos. Para tener colgada una de ellas en la pared hay que desembolsar alrededor de 70.000 dólares, el valor de un departamento estándar de 3 ambientes. Además, hay que tener un living amplio: los especialistas recomiendan sentarse a un mínimo de 6 metros (se calcula 3 veces el alto de la pantalla) para poder apreciar las imágenes en todo su esplendor.
Por ser la primera tecnología en aparecer, el plasma se transformó en sinónimo de pantalla grande y ultrachata. Pero hoy compite con el LCD (liquid cristal display), una tecnología sustancialmente diferente que, según algunos expertos, podría desplazarla en el futuro.
Los plasma display pannels (PDP), tal su nombre técnico, se iluminan cuando una carga eléctrica activa un gas que se encuentra atrapado entre dos placas de vidrio. Los LCD, en cambio, se basan en polímeros de cristal líquido que no emiten luz sino que dejan que pase a través de ellos. Hoy por hoy, los plasmas les ganan en tamaño a los LCD. Se fabrican a partir de 45 pulgadas, mientras que hay pantallas de cristal líquido tan pequeñas que caben en un celular, y las más grandes superan las 70 pulgadas. Para cualquiera de los tipos, el aumento en la densidad de píxeles, o resolución, los habilita para recibir señales de televisión digital de alta definición (HDTV).
La demanda de pantallas planas, tanto plasma como LCD, crece todos los años, y con ella bajan los precios. En 1998, cuando se vendieron los primeros plasmas de 42 pulgadas en el país, su precio superaba los 30 mil dólares (unos 90 mil pesos, devaluación mediante). Hoy se consiguen a partir de los 8 mil pesos. Sin embargo, las superpantallas de más de 100 pulgadas seguirán siendo un lujo para pocos.
Vale oro
El año pasado, la compañía tecnológica coreana LG presentó en San Pablo (Brasil) una colosal pantalla de plasma de 71 pulgadas… totalmente bañada en oro. El aparato se vende en las tiendas Harrods de Londres y en países petroleros de Medio Oriente. Para adquirir una a un precio de 150 mil dólares viene bien ser jeque o figurar en ranking de millonarios de la revista Forbes.
Colosal
La pantalla de plasma más grande del mundo mide 1,30 m de alto por 2,60 de largo, aunque apenas tiene unos centímetros de grosor. Llegaron 3 al país y ya se vendieron 2, a 70 mil dólares cada una.




