El pueblo que quiso frenar el tiempo: dónde queda y por qué intentaron prohibir los relojes
En esta isla del norte de Noruega, donde el sol no se oculta durante más de dos meses, sus habitantes impulsaron vivir sin cronometraje y atraer turistas
4 minutos de lectura'

En Sommarøy, los veranos son eternos respecto al resto de Europa; al encontrarse sobre el Círculo Polar Ártico, el sol llega al horizonte y vuelve a ascender. Durante la época estival no hay noche y sus 300 habitantes tomaron en 2019 la decisión de despojarse del uso de relojes. Parece una idea descabellada, pero esta actividad surgió hace siete años y, aunque no hay una oficialización de abolir el uso horario, su gente intentó vivir sin restricciones.
Los expertos aseguran que el ser humano tiene un ritmo circadiano que le permite llevar a cabo todas sus necesidades a lo largo del día. Es un reloj interno que se guía por la presencia de luz solar. En los pueblos cerca de los polos, durante el verano y el invierno, la ausencia o el exceso de luz puede generar confusión y, por ello, un control de la hora es vital para no sufrir una alteración en los hábitos.

Contra toda advertencia de los médicos, los habitantes de Sommarøy decidieron impulsar una vida sin las reglas del tiempo, en la que solo corresponderían a las necesidades del cuerpo. Lo que empezó como un proyecto vecinal ganó preponderancia en los medios europeos y puso en jaque al propio gobierno nacional.
Dónde queda Sommarøy y por qué sus habitantes quisieron abolir el uso del reloj
Sommarøy es una isla en el extremo norte de Noruega; se arriba en ferry o a través de un puente. Su paisaje está compuesto de fiordos, montañas y vegetación que revive cada mes de mayo. Además, las playas tienen arena más blanca que el Caribe y sus aguas son cristalinas, aunque el frío no las vuelve nada deseables para darse un baño.
La isla se ubica en la región de Tromsø y en invierno es un punto turístico, en especial por ser un destino para ver auroras boreales, pero en la temporada cálida no tiene tantos visitantes. Muchos lo sienten como una ironía, ya que su nombre significa “isla del verano”; por ese motivo, sus vecinos impulsaron un movimiento para vivir sin la dependencia del reloj.
Del 18 de mayo al 26 de julio el sol no se pone y esto fue el motor para que promovieran el eslogan de “el pueblo que abolió el uso del reloj”. Detrás de esta campaña se escondía un objetivo: atraer el interés de los turistas europeos por un destino poco frecuente y, por otro lado, enseñar una característica que identifica a la cultura noruega. El tiempo no siempre determina todo.

Según National Geographic, en 2019 los isleños elevaron un petitorio a las autoridades noruegas para formalizar el no uso del reloj durante el verano, de modo que cada uno pudiera usar el tiempo a su manera.
No obstante, tras el gran revuelo que causó en la prensa nacional e internacional, Chris Hudson, director de turismo de Visit Tromsø afirmó que se trataba de un movimiento turístico, pero que no sucedería oficialmente, aunque sostuvo que cada quien podía hacer de su tiempo lo que quisiera.
“Supongo que la gente seguirá teniendo que ir a trabajar y que las tiendas no abrirán las 24 horas, pero que aquí se puede estar activo y realizar actividades a cualquier hora. No hay nada de malo en alquilar una canoa y remar bajo el sol, incluso si es de madrugada”, justificó al medio noruego NRK.

Al respecto del impacto que generaría la prohibición de los relojes en la habitualidad del ser humano, el profesor de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología, Truls Egil Wyller, aseguró que, más allá de la medición cronológica del tiempo que hace el ser humano desde hace 200 años, “en nuestra sociedad, el reloj interviene en las actividades y nos disciplina de una manera muy particular. No voy a decir que sea imposible sacar una isla del tiempo cronológico global, pero suena muy difícil”.
Desde entonces, Sommarøy invitó con su propuesta a reflexionar acerca del uso de la hora, de la dependencia de un reloj para determinar el curso de la vida y cuán sencillo o sin estrés podría ser no tener un par de agujas delimitando la cronología del tiempo.
1Una familia rescató un cachorro en una zona rural, pero después se llevó la sorpresa de su vida
2Quiso adoptar un golden pero el destino lo cruzó con una perra especial: “No avisó sobre la gravedad de su dolor”
3Cómo descubrieron Minanbé, una ciudad maya oculta en la selva con una pirámide y 14 monumentos
4Friedrich Nietzsche: “La potencia intelectual de un hombre se mide por la dosis de humor que es capaz de utilizar”





