
El Rafa, la no noticia del verano
Es un oyente de la Metro devenido personaje de culto. Tiene respuesta para todo. Matías Martin y Diego Ripoll, desde la costa, analizan el fenómeno
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Fue boy scout. Fue tarjetero de un boliche de Banfield. Fue cadete, cartero y repartidor de un supermercado. En sus ratos libres, Rafael Agüete visitaba los canales de TV para sacarse fotos con sus ídolos y dejaba mensajes en distintas radios aunque nadie le prestara atención; difícilmente lograba salir al aire. Hasta que un día dejó un mensaje en la Metro.
"Como todo personaje mítico, el Rafa apareció en nuestras vidas de manera mágica. Su voz emergió desde el contestador telefónico, contando que habían forzado la puerta del Chevy de su padre, no para robarlo sino para llevarse la cédula verde", recuerda Matías Martin, conductor -junto con Juan Pablo Varsky- de Basta de todo . En su programa se emitió, días antes del último Mundial, este mensaje de varios minutos, el primero de un hito que nacía: el Rafa de Villa Dominico.
Titán, maestro y poeta son algunos de los apodos que enseguida surgieron. Su voz se escuchaba cada vez más en el programa, opinando sobre temas tan variados como la tarea de los buzos tácticos de Prefectura, los problemas del pie plano o los goles del Nacional B. "Pasó un tiempo -reconoce Diego Ripoll- en que nos preguntábamos si era un producto de nuestra imaginación o tal vez alguien que nos estaba jugando una chanza." "Se dudó de su honestidad -agrega Martin-, pero finalmente se mostró como lo que es: un ayatollah, un magnánimo..." "Un crucero de la pasión", exclama Ripoll, emocionado y mirando al mar.
La dupla ardetroyana estuvo el fin de semana último en Metro Beach, el parador que, en su segunda temporada, se impone como uno de los más visitados en el sur marplatense (zona de playas cool ). Y el Rafa no podía faltar: este joven de 34 años, que veranea en Santa Clara del Mar, viaja todos los días en el colectivo 221 (dos horas de ida y dos de vuelta) para salir al aire desde La feliz.
El perro se le escapó
Sábado, tres de la tarde. Martin y Ripoll pilotean desde la cabina una fría tarde playera. Casi no hay gente en kilómetros, pero el tamden se las ingenia para describir, al mejor estilo Víctor Hugo, lo poco que ocurre en la arena ("Ahora sí, empieza el partido de paleta entre un padre y un hijo"; "Momentos de tensión: está llegando el pirulinero"). El domingo se pone a pleno, con Zuker comandando las bandejas. Un fan le pide a Rafa que grabe un mensaje para el contestador telefónico de su casa. Minutos después, el muchacho de Dominico repite al aire algunas de sus frases de cabecera ("yo estoy muy nervioso"; "un saludo a la bicicletería de Mitre y Cotagaita"), que pueden leerse en la biografía publicada en www. bastadetodo.tk , o en la página www.yoelrafa.com.ar , creada por el oyente Juancho, de Merlo.
Enseguida comienza una versión veraniega del segmento de la no noticia, un espacio que "surgió el día que su perro Bobby se escapó -relata Martin-. Rafa dejó un mensaje contando que lo había seguido hasta una avenida, donde pasó un coche... que no lo atropelló. A partir de ahí, cambiaron todos los formatos de comunicación". "Exactamente -dice Ripoll-. Se multiplican las opciones de lo que no puede ocurrir. Pasa una sola cosa, todo lo demás no. Y eso que parece no tener interés porque no ocurre, él te lo cuenta."





