
El regreso del gran estafador
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Fuera del bar, los ojos del cielo parecen una película en blanco y negro. Dentro, el estafador se para, deja el vaso con fernet sobre la mesa y explica unos movimientos de artes marciales. Willy Crook es, además de ex saxofonista de los Redondos, ex aventurero en la desprejuiciada España de finales de los años 80 y principios de los 90 -y compañero de ruta de Daniel Melingo en los Lions in Love-, un excelente peleador callejero. Como si el rock lo hubiera preparado para eso. Y también es un estafador, según propia definición. El crook, en inglés, es el experto en el arte del... fraude.
Crook comparte el buen gusto por la música y también por las camisas. Tal vez sea por su naturaleza funky: "No es sólo un estilo musical. Es, por ejemplo, cocinar huevos fritos sin que se rompan o hacer juego con los tapizados". Pues Guillermito El Estafador está de regreso con un disco nuevo, al comando de otra epopeya de soul, esta vez sin sus mentados Funky Torinos (denominación inventada por su amigo Roberto Pettinato). "Están... estacionados. Como no tengo tanta creatividad, anulo creatividades anteriores", comenta sobre la formación con la que hizo dos muy buenos álbumes, uno homónimo (1997) y "Eco" (1998). Antes, por imposición de Melingo, había grabado en solitario "Big Bombo Mamma". "Una época de oro", Willy dixit.
"Fuego amigo" se titula la nueva estafa de Crook, que presentará hoy, a las 21, en el ND Ateneo. Con una tapa que remite a la publicidad de un film western (incluso se oyen unas palabras de Clint Eastwood). En la foto hay un Willy pequeño y vaquero, un caballo y... ¿Texas? "No, son dos hectáreas y media que teníamos en Villa Gesell. Estoy con mi yegua La Gringa. Yo sabía que más allá de este horizonte había un mundo. Y decía: «Ah... (utiliza un tono ampuloso) un día agarro y me voy al mundo». Y cuando estuve en el mundo dije: «Ah... dónde estará aquel horizonte». Y volví y ya había alambrados, aeroparques, camineras y detalles que arruinaban ese diáfano horizonte", explica. La foto se la sacó su mamá, Isabella Pantano, cuando él tenía 13 años. "La edad de Cristo... -aclara-, cuando todavía no lo habían inventado en best sellers."
"«Fuego amigo» es en homenaje a los soldados de nuestra love armada, que uno ha matado sin querer en el fragor de la batalla. Uno es un ser humano: un ex marido en potencia", filosofa Willy que, contra su costumbre, se despacha con tres canciones cantadas en castellano. La obra fue plasmada en Córdoba, en el estudio de La Mona Jiménez, que aporta una "arenga mitológica" en medio del tema "Q´arda Troya". Hay, además, un sabroso blues cantado por la Blacanblus Deborah Dixon y cierra con una exquisita balada que explora las tinieblas de la soledad posactuación: "Luego de bajarte del escenario te preguntás dónde es que van después del show. Quedás con los puños en el hielo, y no hay autógrafos que firmar..."
Bajo el sello Crook Family Trust -creado por él mismo-, Willy invita a la confianza en su nueva estafa. Desde un lugar en el que lo fraudulento tiene que ver con el buen gusto.






