
El sueño de Don Valentín
Con etiquetas que ya son un clásico de las mesas argentinas, los Bianchi llevan 80 años en el rubro
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En 2008 cumplió 80 años y renovó su imagen: hoy se llama Casa Bianchi y es una de las bodegas familiares más grandes de la Argentina. Comandada por la tercera y la cuarta generación, los Bianchi siguen combinando lo tradicional con la innovación, sin olvidarse de las preferencias del consumidor.
Historia
Don Valentín Angel Bianchi llegó desde Italia en 1910 y se instaló en Mendoza, donde se desempeñó en la administración del ferrocarril, ejerció como rematador, obtuvo el título de maestro mayor de obras, y se dedicó a la industria de la madera, entre otras actividades.
Con sus cuñados Silvio y Hugo Pilatti, recién llegados de Italia, don Valentín elaboró un proyecto para comprar un viñedo en la localidad de Colonia Bombal y Tabanera. Así, en 1928 fundó la pequeña bodega y la bautizó El Chiche, en homenaje a su caballo alazán.
En 1934 llegó su primera gran satisfacción: en la exposición y certamen nacional, el vino Bianchi Nuestro Borgoña obtuvo el premio al máximo exponente de calidad.
Años después, don Enzo Bianchi -enólogo, hijo de Valentín- desarrolló los vinos Don Valentín Lacrado, Cinta de Plata, 1887 y Bianchi Particular, y produjo con éxito un vino blanco joven, fresco y frutado, en un mercado donde abundaban los maderosos: el Bianchi Chablis, que aún perdura.
En 1965, don Valentín encaró el proyecto de construir el primer hotel de jerarquía internacional en San Rafael (hoy Town Inn & Suites), y tras su fallecimiento, en 1968, el nuevo directorio de la bodega quedó conformado por Alcides Bianchi, Aurelio Stradella, Enzo Bianchi, Rodolfo Bianchi y Mario Bianchi, quienes llevaron la bodega adelante hasta la incorporación de la tercera generación, formada por Raúl Bianchi (actual presidente), Sylvia Bianchi (vice), Valentín Bianchi (wine maker) y Ricardo Stradella Bianchi (director de Comercio Exterior).
La bodega
La construcción sigue en el mismo lugar donde comenzó la historia de esta familia, y en los últimos años ha incorporado nuevas tecnologías, como la bodega de espumante de última generación.
Cuenta con un total de 350 hectáreas, distribuidas en tres fincas, con viñas de más de 35 años y diversos cepajes.
Cuando hay luna llena se realizan las Noches de encanto , en las que se pueden disfrutar vinos de la casa con creaciones culinarias, en un mirador ubicado en medio de los viñedos. La sala de turismo es una de las más visitadas del país (más de 80 mil personas al año) y la única, hasta el momento, que posee... ¡alarmas electrónicas contra robo! (dicen que tuvieron que instalarlas porque había gente que se llevaba productos aprovechando la multitud).
Las etiquetas
Posee una gran variedad de etiquetas de líneas: Margaux, Cinta de Plata (riesling), Bianchi Chablis, Bianchi Borgoña, Valentín Bianchi DOC (elaborados bajo denominación de origen controlada), Génesis (varietales jóvenes), Don Valentín Lacrado, Bianchi 1887 (cabernet sauvignon), Bianchi Particular (varietales con barrica), Famiglia Bianchi, Enzo Bianchi Gran Cru (vinos de guarda de alta gama). También posee 2 colecciones de ediciones limitadas: Los Stradivarius y Colección Teatro Colón. Los vinos son exportados a más de 40 países.
Anecdotario
- El marketing ya existía en 1965: junto con el publicista David Ratto crearon cinco botellitas miniatura y las llamaron Las 5 Joyas de Bianchi , un producto muy innovador para aquella época.
- En los 90 crearon una nueva categoría en las bebidas alcohólicas, al lanzar el New Age, que tuvo un éxito arrasador. Fue la primera bodega en elaborar un frizzante.
- En la bodega, además de uvas, pueden encontrarse con dos sorpresas si son detallistas: en la fuente de agua que hay en la entrada hay truchas nadando (sembradas por don Enzo), y entre los viñedos, muchos leones de piedra (también ideados por don Enzo, por supuesto).






