
El triángulo nutricional
En estas líneas, un tour saludable para aprender a comer correctamente
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En otros tiempos, aprender a comprar era parte de la educación hogareña. Las hijas acompañaban a madres y abuelas y se instruían con los diálogos entre comerciantes y clientes.
En la actualidad, la generación joven se remite al control de ofertas y precios, a descubrir la valiosa lectura de las etiquetas, a hacer valer sus derechos, pero desconoce acerca de lo variadas y suficientes que deben ser las comidas para cubrir la salud familiar. Ante la falta de tiempo y de conocimientos prácticos, las madres recurren a lo envasado con más frecuencia de lo recomendable, las compras innecesarias desestabilizan los presupuestos y el balance final es insalubre para el bolsillo y para el cuerpo.
Esto es lo que vio la licenciada en nutrición Andrea Rochaix, como profesional, ama de casa y madre, cuando las mamás de los compañeritos de sus hijos le pidieron orientación sobre el tema. Así surgió Ideas Nutricionales, una tarea educativa personalizada a través de encuentros en cafés o en supermercados para, juntas, góndola por góndola, enseñarles a elegir lo que no puede faltar, lo que deben comer acorde a cada edad, y para desmitificar ingredientes temidos (“engorda más un puré de calabaza que es de digestión rápida que una ensalada de papa”) y ratificar el eslogan de que la salud está en la mesa.
En los Estados Unidos se perfeccionó como educadora especializada en diabetología y pudo observar cómo allí capacitaban a quienes cocinaban o eran responsables de la mesa familiar. “Además, hay una movida mundial para cuidar la salud desde la nutrición, y ahora se les está exigiendo a las empresas y a los supermercados que intervengan, todos, en alguna acción que sea positiva para mejorar la calidad de vida de los argentinos desde la nutrición”, señala Rochaix.
Para completar los alimentos que integran el primer nivel del triángulo nutricional aprobado por la Organización Mundial de la Salud, la nutricionista destacó la función de los vegetales feculentos –papa, batata, mandioca, choclo–, que a veces no se consumen para no engordar y que, sin embargo, son recomendables por la calidad de sus nutrientes: “La papa, la batata y la mandioca son ricos en potasio y vitamina C, y, junto con el choclo, proporcionan buena cantidad de fibras”. Es importante, también, no olvidarse de las legumbres.
Los productos del primer estamento (pan, pastas, legumbres, cereales, harinas, vegetales feculentos) se pueden intercambiar entre sí, agilizando las propuestas culinarias con el fin de alimentarse bien sin aburrirse.
Agradecimiento: Lic. Andrea Rochaix arochaix@aol.com
Equivalentes
Idea de porciones teniendo en cuenta su valor energético:
- 1 taza (té) de pastas cocidas = 2 rebanadas de pan de molde = ¾ taza de arroz, legumbres o choclo cocidos =1 papa o 1 batata mediana.
El próximo recorrido será alrededor de cereales y legumbres, alimentos que completan el primer nivel.
Oligoelementos. Son el hierro (presente, por ejemplo, en los huevos, la espinaca y los espárragos), el zinc (germen de trigo, frutos secos, legumbres), el selenio (carne, cereales y semillas), entre otros. Necesitamos consumir menos de 20 mg por día, aunque son fundamentales, dado que integran estructuras corporales como las enzimas y al mismo tiempo regulan funciones metabólicas.
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