
Fundado por el artista plástico Jorge Crowe, Laboratorio de Juguete impulsa una aplicación creativa de tecnologías de código abierto.
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Por Jessica Jaramillo
En un momento en que el mundo virtual parece expandirse en lo cotidiano, da la sensación de que se puede hacer cualquier cosa con los materiales necesarios y un tutorial de YouTube, pues toda la información está ahí. Pero para generar conocimiento es preciso crear interacciones tangibles.
Esto lo sabe muy bien Jorge Crowe, fundador de Laboratorio de Juguete, un espacio que desde 2008 no solo fomenta la vida lúdica de las personas interesadas en la electrónica, sino que también impulsa interacciones reales para generar conocimiento sobre tecnologías de código abierto (open source).
"En internet está todo, pero hace falta cruzarse con personas en el mundo físico. El conocimiento sucede ahí, no en las redes", explica este artista plástico especializado en la reutilización y modificación de objetos tecnológicos, una práctica a nivel global llamada "hardware hacking".
Todo comenzó en 2006, cuando Crowe llegó a Buenos Aires proveniente de Tunuyán, Mendoza, donde estudió artes plásticas. En Capital empezó su interés por la electrónica y la idea de que cualquiera que quisiese acercarse a esta rama de la física podría hacerlo sin conocerla demasiado.
"Yo encontraba que la electrónica era un material expresivo increíble; conocía a varios artistas que habían trabajado con ella a lo largo del tiempo. Entonces me parecía importante que existiera un espacio de divulgación y aprendizaje", aclara Crowe, que cursó un posgrado en Electrónica aplicada a las Artes en el IUNA.
Así fue que comenzó esta iniciativa que hace uso de herramientas tecnológicas open source, es decir, sin licencia para su uso y que pueden ser modificadas por los propios usuarios para mejorar su desarrollo.
Laboratorio de Juguete deja en claro que todos pueden iniciarse en disciplinas como el circuit bending, en la que se busca modificar circuitos de bajo costo, generalmente juguetes sonoros, para transformarlos en herramientas expresivas, sin la necesidad de conocimientos previos. "Permite cierta ingenuidad electrónica; es bien experimental, lo cual es interesante para quien quiera iniciarse en la electrónica creativa", explica Crowe, que también es docente.
Otro método empleado es el hardware hacking, aunque requiere de un conocimiento técnico más complejo, pues suele implicar modificaciones de mecanismos más grandes. "Ahora hay dispositivos que utilizan accesorios de insumos privativos; entonces uno jaquea el hardware para que tolere elementos genéricos, sean impresoras, máquinas de café u otro tipo de cosas. Digamos que el hardware hacking es un poco más amplio en su área. Pero son territorios que también se mezclan", puntualiza Crowe.
El boca en boca fue muy importante para que el "labo" comenzara a ganar fama. Ahora son conocidos incluso fuera del país. "Hoy recibimos alumnos de áreas que antes no estaban naturalmente asociadas con la electrónica o la programación, como la arquitectura o la jardinería… Empieza a aparecer esta idea de producción electrónica a escala hogareña".
Desde hace tres años Casa Abasto, espacio cultural ubicado en la calle Anchorena 632, es su sede oficial, donde imparten cerca de 20 talleres al año, con un máximo de 12 personas por taller. Los más solicitados son los de Arduino (una de las plataformas de hardware libre más utilizadas) y los de circuitería blanda (que usa formatos no tradicionales, como textiles y papel), elegidos principalmente por público del diseño textil y de indumentaria, y por la industria editorial y la confección artesanal de libros.
Gracias al éxito de los talleres, Laboratorio de Juguete se ha desarrollado de modo independiente. Crowe construyó una comunidad latinoamericana basada en una red de amigos, lo que le permitió intercambiar actividades con personas de otras latitudes; entre ellas, Claudia González y Constanza Piña de Chile, Leslie García de México y Joshua Noble de Estados Unidos.
Además de continuar con estas actividades, este año les gustaría dedicar más energía a documentar los proyectos ya diseñados, para compartirlos en internet. "La idea es seguir desarrollando hardware musical, algo que me interesa particularmente, y liberar la información para quien lo quiera reproducir", finaliza el creador.
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