
El último Peter Pan
Buscando "La tierra del madurar nunca jamás", Boom Boom Kid encontró una nueva aventura discográfica. "Smiles from Chapanoland". Bienvenidos al mundo BBK, donde los niños son lo primero
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Lo mejor de todo es ser niño. Lo segundo mejor de todo es escribir sobre ser niño" (James Matthew Barrie, autor de "Peter Pan") *.
Capítulo uno: BBK, el joven que no quiere madurar. A Carlos Rodríguez (antes Nekro, ahora Boom Boom Kid, a veces Miss Muerte, otras Il Carlo), no le gusta revelar su edad: "Tengo la edad que tengo", dice con una sonrisa. Pero no parece coqueto; o sí, pero en su voz la frase suena más a síndrome de Peter Pan que a cuidado estético de divo rockero. "Así como Peter Pan tiene a Neverland, yo tengo a Chapanoland".
"Smiles from Chapanoland" es el nuevo álbum de BBK, el joven que no quiere madurar: "Le escapo siempre a las responsabilidades que tienen que ver con el crecer de un ser humano dentro de esta sociedad, con todo lo que tiene que ver con cosas que te meten más en el engranaje.
BBK (¿el muchacho explosivo?) es un niño y escribe sobre ser niño. Dos de dos, según los mandamientos del inglés James Matthew Barrie. "Un pibe el otro día me decía: «Que a vos todavía te gusten los juguetes es un problema psicológico». Y sí, quizá tenga un problema, pero quién dice qué es normal y qué no. Quizá me lleve mejor con los niños que con los adultos..., pero porque para mí los adultos son las personas que, a medida que pasan los años, no son felices. Maduros son los infelices, los que se cuestionan cosas que en realidad hay que dejar fluir."
Capítulo dos: Las aventuras deBBK en Chapanoland. Neverland, la Tierra de Nunca Jamás, es un lugar fantástico que hasta quienes nunca llegaron a sus costas lo imaginan feliz. Bueno, Chapanoland no es tan así. Es más como el patio trasero de aquel lugar. "Chapanoland es un cementerio utópico donde me gustaría ver enterradas las cosas malditas de la humanidad; a toda esa gente que te señala y te dice las cosas que tenés que hacer y las que no; a los enemigos naturales de la libertad."
Boom Boom, a cuatro años, dos discos y una decena de simples de su (re)nacimiento, manda sonrisas desde un cementerio. ¿Se puede? "Yo no quiero atacar a nadie, pero sí me quiero librar de esa gente, la mala vibra la entierro. Quiero un mundo diferente donde nadie me diga qué tengo que hacer. La negatividad está en todas partes y yo intento luchar hasta conmigo mismo en ese sentido."
BBK ha viajado mucho hasta llegar a este cementerio TimBurtoneano desde donde escribe, canta, dibuja, graba, filma, fantasea y vuelve a empezar. "A medida que pasan los años, no soy la misma persona. Estoy todo el tiempo en una etapa de aprendizaje, no pienso lo mismo que hace diez o veinte años. Acabo de sacar un libro que se llama «Ocurrencia de un cantor en eterno desarrollo». Así me siento: como una persona ignorante, que se hace día a día".
Capítulo tres: BBK es seducido por la música, pero no por el rock nacional. Carlos Rodríguez, aquel niño que nació en Campana, dice haber escuchado música por primera vez confortablemente adormecido en la panza de su madre. "Mi padre tenía un montón de vinilos de todo tipo, más que nada rock and roll y orquestas, pero también algo de jazz, bossa nova, Nueva Ola. Por eso a mí me gusta Johnny Tedesco y los primeros cantantes de ese palo."
-Y ya, adolescente, ¿nunca un disco de Charly García o de Spinetta?
-No, no, no. Eso nunca me gustó. Me acuerdo de que en la época en que iba a asaltos ponían "Rasguña las piedras" y me quería matar. De Benny Goodman pasé directo al metal, Iron Maiden, AC/DC... Hasta que me di cuenta de que lo que decían en sus letras no tenían nada que ver con cómo yo veía el mundo. Entonces, escuché V8 y me pareció terrible: "Lunes hoy nuevamente y en el trabajo estoy"... Eran cosas más reales.
Así las cosas hasta que la cultura hardcore punk hizo estragos en su mente de niño rebelde y la música, como le gusta decir, le salvó la vida: "Para mí, la música es medicina. Hay gente que va hacia el alcohol, otra hacia la televisión... Yo canalizo mi bronca en la música, pero tratando de mandar un mensaje, incluso para mí, positivo. Mis canciones siempre hablaron de eso".
Capítulo cuatro: BBK en la lucha por su independencia. Entre tanta mutación, multiplicidad de identidades (ver capítulo seis), cambios de ideas y con la cabeza siempre puesta en lo que vendrá antes que en lo que fue, Boom Boom el terrible continúa siendo tan independiente como en los años de Fun People, cuando bajo la identidad de su otro yo -Nekro- creó una nueva forma de entender la independencia desde el rock (basándose en el nada original, pero siempre efectivo "hacelo vos mismo"). "La independencia no es un medio ni un fin: es todo", solía decir.
Como MIA (Músicos Independientes Asociados) en los años 70 y los Redondos en los 80, Fun People forjó y señalizó un camino alternativo y posible en los 90 para toda una nueva generación de niños que querían seguir siendo niños.
"Ugly Records (el sello) es pequeño y a veces tengo que hacer arreglos con las distribuidoras, pero este disco lo quería sacar solo. Por eso se retrasó como un año. Encima yo me rompí los ligamentos de la rodilla y tuve que ocuparme de otras cosas, porque ni siquiera tenía obra social. Tenía que estudiar la forma más económica posible y eso llevó tiempo" (N. del R.: la primera frase que se escucha en "Smiles from Chapanoland" es: "En cualquier parte del mundo no te vayas a enfermar, sin obra social. Y si hay solo sombrerito y si hay frío pulovercito").
-¿Extrañás algo de Fun People?
-Sí, extraño a alguno de mis compañeros, pero miro mi pasado con mucha felicidad. Con Fun People cometimos muchos errores porque no estábamos preparados para un montón de cosas que queríamos hacer, pero lo que hicimos sirvió para que algunas de esas movidas ahora sean cosas de todos los días.
Capítulo cinco: BBK y su caja mágica de las mil y una canciones. El álbum tardó tanto que BBK asegura que ya compuso el triple de canciones más de las que se editaron: "Compongo mucha música, tengo canciones en casetes guardados en cajas desde hace diez años".
-¿Revisás cada tanto esas cajas?
-Sí, me divierto mucho, porque me gusta grabar en cualquier lugar y por ahí aparecen casetes grabados que son muy raros. Hay algunos de cuando empecé a grabar mis canciones con un grabadorcito que, como buen anarquista, le había apropiado a un amigo que estudiaba periodismo. Muchos de los temas que grabé en ese primer impulso fueron editados en el debut de Fun People, "Anesthesia".
-¿Sobre qué escribías en esa época?
-Sobre lo mismo que ahora. Las canciones funcionan como pequeños espejos para mí, son cosas que me digo a mí mismo. Trato de no tomarme en serio, de reírme de mí, pero no del otro. La televisión actual crea una cultura de burlarse de los demás y el perverso resultado se puede ver tanto en los niños como en los adultos. Creo que, en definitiva, siempre escribí en contra de ese tipo de cosas, en contra de esa gente vacía, que ni siquiera tiene identidad y que oculta sus cosas con la mirada sobre el otro.
Capítulo seis: BBK y sus múltiples identidades. De forma expeditiva, más o menos la cosa fue así. El niño Carlos Rodríguez un día se autobautizó Nekro (compositor, cantante y cerebro independiente de Fun People); poco después firmó canciones como Miss Muerte; pero con el certificado de defunción de Fun People, enterró a ambos y creó a Boom Boom Kid, y también a Il Carlo. "Il Carlo es mi fantasía, uno de esos cantantes que ya están de última y tratan de salvar su carrera como pueden. Trato de reírme de mis egos de cantante. Ahora nos presentamos como Darío Espíguel y su cantante Il Carlo. La onda es tocar en quermeses y casinos y vivir esa cosa medio decadente. Es mi fetiche, hago canciones de T-Rex o de los Dead Boys, pero en bossa nova, tangos y boleros. Acentúo mis errores y me río de eso. La otra vez hice una serenata posta, en Entre Ríos."
-Comodidades de las identidades múltiples.
-Está bueno, es lo lindo de hacer cosas uno mismo, porque no tenés un contrato que te ate a una forma de ser. Reinventarse todo el tiempo, con otros seudónimos? Es muy interesante porque a mí me pone a prueba a cada paso.
Capítulo siete: BBK vive feliz en Chapanoland y juega a ser un niño, por siempre jamás. "Para la presentación de "Smiles from Chapanoland" me gustaría proyectar la película "Willie Wonka y la fábrica de chocolates". Es una de mis favoritas. Es un cuento para todas las edades y tiene mucho para aprender para esa gente que se cree educadora. Tim Burton está haciendo una remake de la película", dice, y ya se lo nota ansioso, urgente, como sus canciones. "Madurar no es crecer", se canta a sí mismo en una de las nuevas canciones y se lo cree hasta hacerlo realidad. Como Peter Pan.
"El momento más terrible de mi infancia aconteció al comprender que llegaría una edad en que me vería obligado a abandonar los juegos; así que fue también entonces cuando comprendí que debería seguir jugando, pero a escondidas", escribió James Matthew Barrie cuando había dejado de ser un niño para nunca ser un adulto".*
(*Extractos de la novela "Jardines de Kensington", de Rodrigo Fresán)
Un sello hiperactivo
- El segundo álbum de Boom Boom Kid, "Smiles From Chapanoland" (Sonrisas desde Chapanoland), incluye 21 canciones y un corto hipercasero producido, guionado, filmado y dirigido por BBK: "El loco que dice buen día", basado sobre el libro "El País de la infancia", de Poldy Bird. El disco se consigue por $ 13 en la disquería Duck-o-Homo (Talcahuano 1071, Galería 5ta Avenida) y la presentación oficial será en marzo próximo. "(Radio) Freak Show!" es el programa que BBK musicaliza junto a Marcelo Pocavida (mito viviente del punk nacional), los sábados, de 21 a 22, en FM La Tribu (88.7). Ugly Records lanzará este mes un compilado con los simples que editó (excluidos los de BBK y Fun People). El titulo tentativo es "Ya Tengo Esos Singles, Yo!!!" e incluirá temas de Historia del Crimen, Loquero y Shedevils, entre otros.






