
El vino y su mitología
Un libro propone amenas historias sobre esta bebida en nuestro país
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Proponer el tema del vino sin hablar específicamente de botellas, cepajes, bodegas, personajes locales ni vinificación, en un apasionante camino que propone, además, cuentos e historias imperdibles. Esto es lo que logra Natalia Páez desde su libro Mitos y Leyendas del Vino Argentino, una obra para comprender y aprender todo lo relativo a la vida y la historia de la vitivinicultura en nuestro país desde un punto de vista humano y personal que la autora, nacida en Mendoza, vislumbra.
Mucha investigación, buenas entrevistas, intriga y precisión de datos históricos permiten a través de una lectura amena seguir apasionándose con la bebida de los dioses y adentrarse en la vitivinicultura argentina, desde 1850 hasta hoy.
Fábulas sobre los habitantes nocturnos de las bodegas, como el capítulo de la lechuza bodeguera; historias de los hacedores del vino, como el de los caminos de tierra recorridos por Rodolfo Rutini en su pasión por el coleccionismo de Santos; el conocimiento del varietal emblema, el Malbec, a través de una entrevista con Don Raúl de la Mota, el matriarcado del vino y sus protagonistas, y hasta la historia sobre el cruce de lo Andes por un San Martín borracho. Aquí, un extracto de esta última:
"(...) Los patriotas venían de una inapelable derrota en Cancha Rayada. Su número era menor al de los enemigos. Tenían todas las de perder y, sin embargo, ganaron. Fue la primera gran contienda en la que los independentistas salieron victoriosos: la batalla de Maipú. Y el vino aparece como uno de los protagonistas de ese enfrentamiento ya legendario. Porque se rumoreó que San Martín, el gran Capitán, el futuro héroe de manuales de Historia y monumentos de bronce, aquel mediodía aciago en que se jugó su pellejo y el de sus hombres ante a un enemigo más poderoso, estaba borracho.
(...) El mito de que San Martín libró aquella decisiva batalla con demasiado alcohol en sangre surgió del mismo seno de su familia. Fue Hilarión de la Quintana, partícipe del combate y tío de Remedios de Escalada, quien difundió la versión, quizás sin pretender con esto socavar la grandeza de su bravura y liderazgo militar. Ebrio de vino, claro, porque es sabido que a Don José esta bebida lo apasionaba y, que era un gran conocedor. De la Quintana escribió que durante el combate se "percató de un tono de voz adormilado y gangoso del comandante" cuando, promediando el enfrentamiento, lo convocó para darle instrucciones de avanzar con el batallón de reserva para inducir la definitiva retirada del enemigo (...)"






